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Mobbing, el crimen perfecto

El acoso laboral se ha vuelto un problema gravísimo en las empresas, debido que altera los estados de salud de sus empleados, incidiendo en la productividad

Mobbing, el crimen perfecto

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En las sociedades altamente industrializadas, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal. El poder de las palabras afectan a la inteligencia emocional y a la productividad de los empleados en sus asignaciones.

Este fenómeno lleva por nombre "Mobbing", es un hostigamiento al que se ve expuesto y sometido un trabajador en su espacio laboral y que suele generar trastornos psicológicos y físicos, además puede darse entre jefe a empleado o entre los mismos compañeros de trabajo.

La Organización Internacional del trabajo (OIT), en su informe mundial "Violencie at Work", define Mobbing como el comportamiento ofensivo de un miembro del personal que, mediante actos revanchistas, crueles, malintencionados o humillantes, busca debilitar la condición de otro trabajador o de un grupo de trabajadores.

Según la OIT el hostigamiento en el trabajo afecta al 15% de la población mundial que está inmersa en el mercado laboral. Este "psicoterror" altera cuatro áreas específicas del ser humano: psicológica, biológica, laboral y social.

A nivel psicológico se manifiesta primero la preocupación, luego la angustia, más tarde la depresión con crisis de pánico al pensar en el trabajo y finalmente puede desembocar en un verdadero trastorno post-traumático muy invalidante. La persona comienza a cuestionar su propia confianza y capacidades para desarrollar un trabajo. Tal es el caso de Erick.

Hace tres años, Erick entró a una Agencia de Publicidad de renombre en El Salvador como redactor creativo en un departamento donde conviven diseñadores y comunicadores. En una ocasión le fue asignado la redacción de un texto radial para un programa que estaba sonando en las diferentes emisoras del país.

Sus primeros textos fueron corregidos por uno de los jefes interesados en producir buen material que invitara a los salvadoreños a ser optimistas pese a las adversidades que se viven día a día. No hubo inconvenientes.

Luego le pidieron más textos bajo un enfoque navideño. Las correcciones solo eran alusivas a la redacción en verbos (por los tiempos narrados) y ponerle un toque electrizante a cada párrafo. Erick mejoró y con gusto escribía. Al finalizar la temporada navideña, le solicitaron escribir textos alusivos a la política. Sus primeros textos para esa temporada le causaron humillaciones frente a los compañeros, lo ultrajaron con cualquier palabra dañina, le rompieron su trabajo en pedacitos y se lo aventaron a la cara. Erick nunca se mostró agresivo, pero guardaba a pecho aquellas palabras que le sonaban cuando regresaba a casa.

Para no alterarse los nervios y los de su familia, llegaba a bañarse y en más de una ocasión lloró bajo la regadera y pensaba en positivo. A veces flaqueaba y se decía constantemente que se había equivocado de carrera, que él no era más que un inútil. Le daba pánico regresar todos los días a su trabajo.

Las ofensas nunca bajaron, se mantenían firmes con el paso del tiempo. Hastiado por pensar que él era el equivocado, comenzó a grabar las observaciones. Su jefe comenzó a moderar el lenguaje, ya no lo humillaba.

Erick descubrió que una grabadora lo salvaba de la agresión verbal.

El tiempo electoral culminó, sobrevivió a ese período que lo mortificaba. Pero los retos seguían siempre. Nunca bajó la mirada.

A nivel biológico, Erick comenzó a perder peso y era muy vulnerable ante las enfermedades como gripe, dolores de cabeza y de espalda, insomnio, entre otros.

En aspectos sociales, a Erick no le gustaba reunirse con sus compañeros de clase, ni salir con sus amigos. Comenzó a ser antisocial. Su cansancio hacia el contacto laboral lo tenía bajo una semiosis conflictiva de emociones.

¿Y Erick tuvo deseos de dejar su trabajo? Por supuesto. A veces no rendía porque su autoestima era muy baja, perdió la confianza en sus habilidades, destrezas y capacidades. Esa experiencia lo dejó marcado, pero le ayudó a ver con claridad como confrontarlas en su futuro.

Por otra parte, para el Presidente de la Asociación Mexicana contra el Mobbing, Carlos Rodríguez, la falta de trabajo hace que se abuse de la dignidad y que los empleados acepten tratos o actividades que no harían normalmente.

"La oferta laboral es muy corta. No hay plazas en muchas ocasiones y eso provoca que las personas que sufren de mobbing en sus trabajos acepten todo tipo de tratos", aseguró.

"(Es) un crimen perfecto que mata psicológicamente a muchas personas. Pero ya las legislaciones internacionales impulsadas por la Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas están dando frutos en España, Argentina, Alemania, México y otros. Aún hace falta más esfuerzos, pero se están dando los primeros pasos", señaló Rodríguez.

El Perfil del Acosador

Según el profesor Iñaki Piñuel, profesor de ciencias empresariales de la Universidad de Alcalá de Henares, el acosador es un "psicópata organizacional" que emplea técnicas de ataque sutiles, manipula el entorno para conseguir aliados entre los compañeros de trabajo o su silencio ante esa situación, intenta "trepar" rápidamente para ejercer mejor su acoso, y se ha visto que muchos de ellos ya eran hostigadores en el colegio.

Piñuel aseguró que lo que más se resalta en un acosador en "mobbing laboral" es su mediocridad, envidia, narcisismo, necesidad de control, inseguridad, oportunismo y falta de trasparencia.

El mobbing puedes estar asociado al Síndrome de Mediocridad Inoperante Activa (MIA).

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