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Meteoritos, los eternos viajeros del universo

Cada año caen sobre la Tierra miles de estos cuerpos que pasan inadvertidos por ser del tamaño de hasta un grano de arena. Es un fenómeno normal, explican expertos

Imagen ilustrativa de varios meteoritos de gran tamaño a punto de caer en la Tierra. En su mayoría son fragmentos de asteroides, otros planetas o de la misma Luna.

Imagen ilustrativa de varios meteoritos de gran tamaño a punto de caer en la Tierra. En su mayoría son fragmentos de asteroides, otros planetas o de la misma...

Imagen ilustrativa de varios meteoritos de gran tamaño a punto de caer en la Tierra. En su mayoría son fragmentos de asteroides, otros planetas o de la misma Luna.

Los meteoritos que cayeron el pasado viernes en territorio ruso acapararon la atención del mundo entero por todos los daños que causaron y por considerarlo un fenómeno poco común.

Sin embargo, lo que muchos desconocen es que cada día caen sobre la Tierra decenas de meteoritos, que pueden ser del tamaño de un grano de arena o hasta como una pelota de fútbol.

Los meteoritos son pequeños fragmentos (similares a una roca en su forma) de un cometa, asteroide, algún planeta o la Luna, que se vuelven incandescentes al contacto con la atmósfera de la Tierra.

En su mayoría se desintegran al incorporarse en la atmósfera, por lo que, por lo general, los cuerpos que alcanzan a llegar a la Tierra son muy pequeños, si se comparan con su tamaño original.

Su descomposición depende de la velocidad a la que viajan y especialmente de su material.

En su mayoría están compuestos por silicato (grupo de minerales, componentes fundamentales de la corteza terrestre, parte de la composición de casi todas las rocas). Estos son los que se desintegran más fácilmente al entrar en la atmósfera terrestre.

Pero también existen los meteoritos compuestos en su mayoría de metales como hierro y níquel.

"Son objetos que, en su mayoría, se formaron hace unos 4,000 millones de años... Algunos llegan a la superficie terrestre y entran, otros rebotan y vuelven al espacio", explica Jorge Colorado, miembro de la Asociación Salvadoreña de Astronomía (Astro).

"Cada día caen muchos en el planeta, pero no los vemos porque son muy pequeños, o caen de día o en el mar. En este momento están cayendo. Es lo de lo más normal, es parte de la naturaleza", describe Colorado.

A pesar de los avances en la detección de cuerpos que podrían impactar la Tierra, la realidad es que aún son muy pocos, por lo que se hace imposible poder anticiparse a la caída de algún meteorito.

Planeta vulnerable

"La mayoría de descubrimientos de cuerpos que se acercan a la Tierra se hacen casi que por casualidad y al azar. Solo que sea un asteroide (un cuerpo mucho mayor a un meteorito) es más probable descubrirlo", afirma el miembro de Astro.

El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, advirtió que la caída el viernes de un meteorito en la región de Cheliábinsk, en los montes Urales, demuestra la vulnerabilidad del planeta. "Espero que no haya consecuencias graves, sin embargo, esto es una prueba de que no solo la economía es vulnerable, sino todo nuestro planeta", dijo Medvédev, según las agencias rusas.

Pero a lo largo de la historia de la Tierra también han caído meteoritos de gran tamaño que causaron fuertes daños.

Fue uno de ellos el responsable de una gigantesca explosión que en la mañana del 30 de junio de 1908 devastó una superficie de 2,200 kilómetros y arrasó más de 8,000 árboles cerca del río Tunguska, en la taiga siberiana (Rusia).

El llamado "evento de Tunguska" liberó una energía 300 veces superior a la bomba nuclear de Hiroshima, no dejó ningún cráter en tierra y suscitó todo tipo de teorías exóticas, incluida la de que la explosión fuera causada por una nave extraterrestre.

Según los científicos, fue la caída de un meteorito de 10 kilómetros de diámetro hace 65.5 millones de años sobre la península mexicana de Yucatán la que puso fin a la era de los dinosaurios y afectó a casi el 70 por ciento de las especies.

El cráter de mayores dimensiones originado por un meteorito en la Tierra fue hallado en 2006 en la zona oriental de la Antártida y tiene unos 480 kilómetros de diámetro. Está sepultado a una profundidad de casi dos kilómetros bajo el hielo y se calcula que el impacto se produjo hace 250 millones de años.

Los casos en los que fragmentos de un meteorito han alcanzado la tierra son múltiples, pero en cambio son muy escasas las ocasiones en las que hay evidencias firmes de que hayan causado daños.

En septiembre de 1999 un pequeño meteorito cayó sobre una casa de Kobe (Japón) y perforó el tejado, sin ocasionar ningún herido. La roca se fragmentó en dos piezas al impactar con la casa, la mayor de las cuales medía 5 centímetros y pesaba 60 gramos.

En marzo de 2003 una lluvia de meteoritos, de entre 1 y 10 centímetros de diámetro, cayó sobre los estados de Illinois, Indiana, Ohio y Wisconsin, en el medio oeste estadounidense. No se registraron heridos, aunque en dos casas los objetos atravesaron los techos.

El suceso de Rusia se produjo el mismo día para el que estaba previsto que el asteroide 2012 DA14, de entre 45 y 95 metros de diámetro, pasara a unos 27,860 kilómetros de la Tierra, la mayor aproximación registrada de un objeto cósmico a nuestro planeta.

Aunque en un principio se consideró la posibilidad de que ambos fenómenos estuvieran relacionados, la NASA lo descartó rotundamente.

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