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Meningitis, un mal poco común pero muy letal

Provoca la infección e inflamación de las meninges, unas de las membranas que rodean al cerebro y a la médula espinal. Si no se trata a tiempo ocasiona serios daños a nivel cerebral

Meningitis, un mal poco común pero muy letal

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Meningitis, un mal poco común pero muy letal

La meningitis es la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Se caracteriza porque puede ser provocada de dos formas:

Por virus: Suele ser más frecuente que la bacteriana pero es menos grave.

Por bacterias: Es la responsable de los resultados más adversos en términos de fallecimiento y de supervivientes con secuelas severas.

Sin embargo también hay casos en que la enfermedad se produce por irritación química, alergias a medicamentos, hongos, parásitos y por tumores.

Esta afección puede presentarse de maneras distintas: una es la meningitis propiamente dicha, que es la inflamación de las meninges. La otra se conoce como sepsis o septicemia, y consiste en la infección de la sangre de todo el torrente sanguíneo.

Esta última variedad es mucho más grave porque la sangre llega a todos los órganos y tiene un pronóstico más complicado.

Es importante aclarar que ambas son altamente contagiosas y puede transmitirse al besar, estornudar, toser, compartir cubiertos, vasos u otros utensilios.

Las bacterias más comunes que producen Meningitis son el Streptococcus pneumoniae (neumococo), el Haemophilus influenzae tipo b y Neisseria meningitidis (meningococo). Esta última es una de las más mortales.

De hecho, desde que se conocieron los primeros reportes de esta enfermedad a principios de 1800 hasta hoy, la meningitis por meningococo ha ido creciendo en incidencia en los territorios de América, Asia y Europa.

En América Latina se han registrado brotes recurrentes como el que hubo en Argentina en 1974, en Brasil, hubo brotes reiterados desde 1971 y, recientemente, en Chile en 2012. Ningún país de Latinoamérica está exento de sufrir un brote.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se producen en el mundo alrededor de 500.000 casos de enfermedad meningocócica al año, que equivale a casi un caso por minuto. Este cuadro ocasiona, a su vez, alrededor de 50.000 muertes potencialmente prevenibles.

Estadísticas del organismo muestran que aproximadamente el 10 % de las personas que contraen la enfermedad meningocócica muere, incluso aquellas que reciben diagnóstico precoz y un tratamiento rápido y apropiado.

Síntomas y tratamiento

Las señales iniciales de la meningitis pueden ser inespecíficas, pero las más habituales son fiebre elevada, dolor de cabeza intenso, disgusto ante luces brillantes, es decir fotofobia, rigidez en el cuello, cambios en el estado mental, vómitos y pequeñas manchas rojas en la piel.

En el caso de la sepsis se presenta respiración agitada, dolores articulares, circulación periférica pobre y microderrames en todo el cuerpo.

Los expertos hacen énfasis en la importancia de la detección temprana. De acuerdo con la OMS hasta el 50 por ciento de casos de meningitis por meningococo podrían fallecer si no son detectados a tiempo.

Por ejemplo en el caso de la sepsis, por tratarse de una infección generalizada de toda la sangre, puede ocurrir que en pocas horas el paciente pase de sentirse mal a causa de los síntomas a luchar por salvar su vida.

Por ello en caso de presentar alguna sospecha de este mal, es necesario acudir con urgencia a un centro médico para confirmar o descartar la sospecha, pues el pronóstico dependerá de la precocidad del diagnóstico y del tratamiento oportuno.

No se puede determinar si la meningitis es bacteriana o viral tomando como referente los síntomas; esto sólo se confirma a través de un examen denominado punción lumbar, el cual debe ser realizado por un profesional de la salud.

Una vez que se ha contraído la infección, en el caso vírico no hay tratamiento. Por el contrario, si se trata de bacterias es necesario el empleo de antibióticos.

Además dependiendo de lo avanzada que esté la enfermedad es posible que la persona requiera de hospitalización, para tener un mejor monitoreo de su evolución.

Las secuelas

Al tratarse de una enfermedad que se da en el cerebro pueden verse afectadas algunas regiones cerebrales y ocasionar parálisis cerebral, sordera, retrasos de memoria y pérdidas visuales, por ejemplo.

En el caso de la sepsis: se pueden producir daños orgánicos internos, como por ejemplo en el riñón o los pulmones, y en la piel. En otros casos es necesario recurrir a amputaciones debido a que la circulación periférica se vuelve muy pobre.

Prevenga

Se estima que cada año se producen 500,000 casos de enfermedad meningocócica en todo el mundo, ocasionando alrededor de 50,000 muertes prematuras. Prácticamente uno de cada 10 niños menores de 12 meses fallece después de contraerla, aunque se apliquen los cuidados médicos adecuados.

Los expertos coinciden en que la manera más eficaz para prevenir y controlar la meningitis es mediante el empleo de vacunas. Pero también es importante guardar ciertas medidas de higiene como el lavado de manos frecuente, mantener los ambientes limpios y ventilados y evitar las aglomeraciones de personas.

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