Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

"En el matrimonio debe haber más sofá y menos cama"

Lectores de El Diario de Hoy preguntaron a un experto en educación de la afectividad sobre la infidelidad, el noviazgo de los hijos, el matrimonio, la depresión y otros temas sobre relaciones familiares

El Dr. José Roberto Fernández es también secretario de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Dr. José Matías Delgado. Foto EDH

El Dr. José Roberto Fernández es también secretario de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Dr. José Matías Delgado. Foto EDH

El Dr. José Roberto Fernández es también secretario de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Dr. José Matías Delgado. Foto EDH

El próximo 22 de febrero, la Fundación Instituto de Colaboración y Educación Familiar (ICEF) iniciará la XV edición del Diplomado de la Afectividad, dirigido a padres de familia, maestros, psicólogos y cualquier persona interesada en el tema. El Diario de Hoy trasladó al Dr. José Roberto Fernández, coordinador académico y maestro de este diplomado, las preguntas que los lectores hicieron a través de Facebook. A continuación la entrevista.

Samantha Castelón: ¿Se puede tener un matrimonio exitoso cuando ya en el noviazgo hubo una infidelidad?

—El noviazgo es un periodo dedicado para conocerse, por eso se recomienda que sea maduro y, por lo menos, arriba de 17 o 18 años. Sirve para conocer a la persona que va a ser su esposo para toda la vida. Si esa persona ya le fue infiel una vez, realmente tiene que valorarlo porque ¿qué le garantiza que no va volver a pasar? No quiere decir que la persona infiel no se pueda arrepentir y que no lo volverá hacer, pero sí pone un aspecto de duda. Se deben dar suficientes pruebas de amor. Hay que recordar que el matrimonio siempre va a ser un riesgo que se toma para toda la vida.

Karen López: ¿Cómo se puede recuperar la confianza en la pareja?

—Cuando se ha perdido la confianza es porque se ha perdido la comunicación... Dentro del diplomado planteamos las diferencias cerebrales que hay entre hombre y mujer. Cuando se llega a conocer ese aspecto, que no pensamos lo mismo, entendemos que somos diferentes y complementarios. En el matrimonio debe haber más sofá y menos cama, es decir, que el matrimonio que no se comunica va al fracaso. Todo lo que hace la pareja lo miran los hijos y ellos van a ser como fueron sus papás.... La confianza se recupera platicando con sinceridad, hay que tener tiempo para uno y para la pareja. El tiempo se construye.

Verónica Rodríguez: ¿Cómo debe ser la educación de un niño de tres años?

—El trato debe ser de acuerdo a cada edad. Por ejemplo, el orden se aprende desde chiquitos. Se educa con los valores; orden, limpieza y amor. Un niño de tres años mira si los papás son ordenados, el amor que hay entre ellos y la obediencia. Cuando va creciendo ya se le van agregando la fortaleza, la templanza y otros valores. Los primeros educadores no son los colegios, sino los padres. Es importante que estén ambos. Un niño tiene que aprender a identificarse y jugar con el papá y la niña con la mamá para irse identificando con el propio sexo, así se evitan muchos problemas.

Exequiel Moreno Silva: ¿Qué actitud debe tener una mujer ante una infidelidad?

—Si está casada, pues tiene que hacer un examen de su matrimonio junto con su esposo, un autoexamen para ver lo que está pasando, para saber dónde está la falla, si está en ella o en él. La infidelidad tiene una causa, no aparece de la nada. ¿Acaso no está habiendo suficiente amor? ¿Suficiente intimidad o comunicación? ¿Se está descuidando al esposo o la esposa? No se valen excusas como "la debilidad" ante la tentación. La infidelidad tiene las causas dentro del matrimonio y no hay que echarle la culpa a algo externo.

Sonia Girón: ¿Por qué los jóvenes de hoy miran en el divorcio la única solución a los problemas del matrimonio?

—En primer lugar, es por un noviazgo mal llevado, muy corto y de poco conocimiento. Dos, no saben qué es el matrimonio. Tres, no saben que la importancia del matrimonio es para siempre; y cuatro, comodidad. Piensan: "Si no me llevo bien con la pareja me divorcio". He visto casos de personas que se dejan deslumbrar por el físico o el dinero y que no se conocen bien antes. Hay gente que piensa que el matrimonio debería ser como un noviazgo eterno, pero no es así. El matrimonio es un amor que va madurando, comienza con una parte física, después pasa a una parte emocional afectiva y luego a un amor a la persona en sí, no solo de su físico. El amor es de detalles diarios, como cuidar a una planta, que hay que regarla y abonarla diariamente. El hombre debe aprender que la mujer es sumamente afectiva y necesita muchos detalles.

Noemy Tejada: ¿A qué edad se debe dejar a los hijos que empiecen un noviazgo?

—El noviazgo tiene el propósito de conocer a la persona con la que me voy a casar. Un niño de 12 años tiene el propósito de "jugar" juegos sexuales y quien va salir perdiendo siempre es la niña. En noviazgos adolescentes, el muchacho siempre va buscando tocar cada vez más a la muchacha. Por eso hay que educar muy bien a la niñas y enseñarles a respetar su cuerpo.

Noemy Tejada: ¿Cómo se puede lidiar con la depresión de un hijo?

—La depresión es una enfermedad diagnosticada por un psiquiatra. Primero hay que ver si realmente se trata de esto porque, otra cosa es ver al niño triste, que no es lo mismo. Lo primero es platicar y no perder la paciencia. La depresión puede ser por muchas causas y si captan algo raro en su hijo adolescente lo mejor es llevarlo con un especialista. Los niños de hoy en día están muy expuestos a las drogas, a la pornografía, a los desvelos y a la computadora. Lo más importante es la comunicación con él.

Walter Hernández: ¿Por qué una mujer quiere estar con otro hombre después de 20 años de matrimonio?

—Tiene que hacer un autoexamen dentro del matrimonio. Tiene que ver su intimidad con ella, su trato, su afectividad, cómo se está portando él. Pero tiene que ser un examen honesto y profundo. Las respuestas se deben buscar para encontrar la solución, no la culpa, y lo deben hacer los dos. La tentación siempre va a estar ahí para los dos, pero mientras más amor y más plática haya, el matrimonio va a estar más protegido y, mientras menos de esto haya, "el león rugiente" de la tentación siempre va a estar ahí.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación