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Mario Noel Rodríguez y su beso a Ana Frank

El salvadoreño ganó por segunda vez el XI Festival Trinacional de Arte y Cultura en prosa, criticando el feminicidio en la región centroamericana

El poeta quiere debatir la violencia de la mujer, desde la literatura. Foto EDH / ERICKA CHÁVEZ

El poeta quiere debatir la violencia de la mujer, desde la literatura. Foto EDH / ERICKA CHÁVEZ

El poeta quiere debatir la violencia de la mujer, desde la literatura. Foto EDH / ERICKA CHÁVEZ

"El Beso de Ana Frank" es un golpe duro al corazón. La historia de una joven de 15 años es secuestrada y sometida a todo tipo de violencia por un grupo de hombres que piden un rescate casi millonario para liberarla.

A medida que el lector se adentra en el texto logra escuchar y sentir en carne propia las aguantadas de hambre, las golpizas, el acoso psicológico y sexual. Un reflejo de la realidad en Centroamérica.

Esta historia conmovió al jurado de la IX Juegos Flores Trinacionales de Esquipulas, Guatemala, otorgándole el primer lugar al salvadoreño Mario Noel Rodríguez, quien lo firmó bajo el seudónimo 400 ojos de agua.

"Trasladé lo vivido por Ana Frank y su familia a nuestros días a través de un beso, un beso robado por un niño a esta joven que tiene sabor a 'pan con miel' , elemento que acompañará a mi protagonista durante su secuestro por delincuentes, porque será su fortaleza ante el aislamiento de semanas... hasta el momento la historia no tiene un final", explicó a El Diario de Hoy, el poeta Mario Noel Rodríguez.

Es notable que el arquetipo de Ana Frank es la punta de lanza de testimonio de mujeres que han sido sometida a un infierno por maléficas intenciones.

"Mi protagonista logra sobrevivir sus peripecias por el beso, ese sabor de "pan con miel" que logra ser un mecanismo de defensa ante su privación de libertad", agregó.

El jurado que le premió le aseguró al escritor que la historia logra atrapar al lector, llevándolo de la mano con la protagonista.

"La literatura es un refugio, mi muchacha logró hacer catarsis cuando le escribe a sus padres. En ese momento no soy yo narrando, es ella haciéndose escuchar, mientras añora a su Roland, el muchacho de ojos verdes que la fortalece ante el infierno", puntualizó.

Para el poeta, es necesario hacer una reflexión de la violencia contra la mujer desde la literatura, donde todos hagan propuestas que ayuden a crear una sociedad más justa y digna.

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