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Maikov Álvarez, un músico que desborda pasión por la guitarra

Su incesante búsqueda para cualificarse como músico lo llevó a tocar puertas en países donde sí existe la formación universitaria en ese arte. Expondrá su conocimiento a través del Festival Internacional de Guitarra.

San Salvador.-24072015.- Malco Alvarez guitarrista salvadore?o que estudio en Cuba.

Maiko Álvarez estudió en Cuba con el apoyo de una beca Fantel. | Foto por Mauricio Cáceres

San Salvador.-24072015.- Malco Alvarez guitarrista salvadore?o que estudio en Cuba.

En 2014 fundó el Festival Internacional “A Cuerda Viva”, que inicia este día en Suchitoto, con la visión de entregar un espacio cultural a los salvadoreños, fomentar la guitarra clásica en jóvenes y dejar un legado al país. Su contacto con la cultura cubana durante sus años de estudios universitarios le permitió empaparse del “nivel cultural” de dicho país caribeño, estampa que le gustaría que El Salvador viviera.

 
Maikov Álvarez culminó su carrera en guitarra clásica en la Universidad de las Artes, en La Habana, Cuba. Y su regreso al país se debió por las cláusulas de la beca que lo llevó hasta ese país. De algo estaba seguro: su carrera como músico “iniciaba de verdad”. 


Director de la Orquesta Juvenil de Guitarras del Sistema de Coros y Orquestas de la Secretaría de la Cultura de la Presidencia (Secultura), maestro de guitarra en tres lugares diferentes, compositor y pionero de “A Cuerda Viva”, Álvarez tuvo un camino complejo para llegar hasta esta etapa. 


Solo el proceso para reafirmar su pasión por la música y decidirse a “profesionalizarse” le llevó años. Estudios de ingeniería eléctrica y electrónica, ocho años trabajando como técnico en servicios electrónicos no llenaron su espíritu y a los 24 años tomó una de las decisiones más importantes de su vida: renunciar a todo para dedicarse a la formación en música. 


Pero ese nuevo camino tampoco sería fácil. “Busqué trabajos eventuales para ir soportando la situación, hasta que descubrí que había la posibilidad de becas, que habían carreras artísticas en el extranjero. Me llamó la atención y comencé a indagar”, relató el guitarrista con una serenidad acentuada. 


Las primeras audiciones llegaron. En 2000 viajó hasta Costa Rica y en 2001 llegó hasta el conservatorio de Madrid sin tener un resultado positivo.

De acuerdo con Álvarez, “hay mucha demanda y mucho talento. Es un poco complicado acceder a la educación musical que siempre es selectiva, como en todas partes”. 


No se dio por vencido y un tiempo después Maikov logró una beca Fantel para iniciar estudios de música en Cuba. Un año de nivelación y luego entró de lleno a estudiar la currícula universitaria. 


Sentado dentro de uno de los salones del Palacio Tecleño de la Cultura y las Artes, donde imparte clases, el músico relató que las horas y horas que pasaba tocando guitarra en El Salvador no fueron suficientes para enfrentar el sistema educativo musical de Cuba. “Me empeñaba y pasaba horas tocando guitarra, hasta que me salía lo que quería y hasta ese momento dejaba de tocar. En los estudios más académicos eso se vuelve más exigente, pero uno pierde un poco de pasión. Al principio todo es emoción, pero cuando tienes que estudiar de manera formal, ciertas obras, cierto repertorio que supera las habilidades propias, se requiere de un esfuerzo muy grande y empieza a dejar de ser atractivo”, comentó. 


Cinco horas de clases más cuatro horas estudiando únicamente guitarra eran su rutina. El choque educativo es bastante fuerte porque “estás en desventaja y eso crea cierto complejo”, aseguró el músico, quien estaba entre jóvenes que iniciaban sus estudios de música a los cinco años de edad. 


“Solo para que tenga idea: yo tenía resuelto mi examen de guitarra seis meses antes y mis compañeros empezaban a trabajar su examen tres meses antes. Eso crea una tensión adicional”, comentó Álvarez. Sin añadir las limitaciones de Cuba, donde Maikov debía ir a la biblioteca a copiar todos los textos a mano a falta de una fotocopiadora. 


Pero dicho sistema solo fortaleció sus habilidades y le ayudó a pensar que el arte en El Salvador puede tener un espacio valioso como en tantos otros países. Por esa razón, regresó a trabajar en ello aunque muchas veces se enfrente con una “frustración permanente" y siga "tentado a migrar”.


Su aporte es desde la docencia, a niños y jóvenes. Su pasión desbordante –y evidente por la música sabe que ha impactado de manera directa a sus alumnos. “Es muy común que en el país la gente se dé por vencida muy rápido y diga: ‘Yo no puedo’. Pero cambiar eso por: ‘Sí, me salió’ representa un cambio importante de actitud a cualquier problema que puedan enfrentar. Sé que se transforman vidas”. 


Esa magia a través de la música que transforma es la que estará en el escenario mañana con su presentación en el festival de “A Cuerda Viva” y la presentación de su pieza: “Rash”. A él se unirán guitarristas de gran renombre que ayudaron a su formación musical. 

“La música no solo son sonidos, es un lenguaje y estoy expresando sentimientos; y, por lo tanto, entre más identificado me siento con lo que toco mucho mejor será la interpretación y la conexión con el público”. 
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