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Jack Black se atreve a asustar con "Goosebumps"

El actor protagoniza la cinta del director Rob Letterman, basada en la serie de libros de R.L. Stine

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Las novelas infantiles de "Goosebumps" ("Escalofríos"), escritas por R.L. Stine, buscan nuevos bríos y cambian la tinta por el cine en 3D de la mano de Jack Black, aunque su esencia, la de mezclar humor y sustos asequibles para los más pequeños, se mantiene intacta.

Stine, conocido como el Stephen King para niños, ha vendido más de 400 millones de ejemplares de "Goosebumps" en todo el mundo y logró que sus populares personajes fueran adaptados para la televisión en forma de serie en los 90.

Sus libros se han traducido a 32 idiomas desde el nacimiento de la saga en 1992 y han convertido al escritor en uno de los autores de mayor éxito en la historia.

Sin embargo, Jack Black, que encarna al propio Stine en la cinta, nunca había leído ni uno solo de sus cuentos antes de que le ofrecieran el guión.

"Nunca leí un solo libro ni vi un solo capítulo de la serie de televisión, pero el guión me encantó y, a partir de ahí, me documenté a lo Daniel Day-Lewis y empecé a devorar sus obras. Son geniales, muy divertidas", afirmó el intérprete de 46 años durante la presentación del filme este fin de semana en Los Ángeles (California).

"Lo interpreté como si fuera una especie de Orson Welles, con un toque extra de seriedad", apuntó el candidato al Globo de Oro en dos ocasiones ("The School of Rock" y "Bernie"). "Es alguien que esconde un secreto. Para mentalizarme, vi 'Citizen Kane' como 40 veces y fui directo al set. Esa fue mi preparación. Bueno, tal vez no soy Daniel Day-Lewis", añadió entre risas.

Black y Stine se conocieron antes del rodaje y el autor no tuvo inconveniente en que la cinta lo retratara con una imagen muy distante a su personalidad.

"Le pedimos que revisara el guión y dio su bendición al proyecto. No le importó que hiciéramos una versión diferente de él. Es alguien con mucho humor y entiende la necesidad de tomarnos licencias -valoró Black-. Yo aposté por convertirlo en un gruñón antisocial".

Ahora, el fenómeno literario llega a los cines estadounidenses el 16 de octubre con esta adaptación en 3D dirigida por Rob Letterman que pretende atraer a las familias aprovechando el tirón de Halloween. Y lo hace con toque español, ya que cuenta con Javier Aguirresarobe como director de fotografía.

En la cinta, un adolescente (Dylan Minnette) disgustado por dejar una gran ciudad como Nueva York y mudarse con su madre viuda a la localidad rural de Madison, en Delaware, conoce a una misteriosa chica (Odeya Rush) que resulta ser la hija del afamado autor.

Pronto el joven descubrirá el misterio que acompaña a esa familia: las criaturas de las historias de Stine son reales y se encuentran abuen recaudo, encerradas en las páginas de sus libros.

Sin embargo, una serie de infortunios permite que los monstruos sean liberados y, bajo la batuta del perverso muñeco Slappy -el villano más recordado de los cuentos-, siembren el terror entre la población.

"Estaba hecho para este papel", dijo con risa diabólica la propia marioneta, presente en la conferencia de prensa junto a Black.

La película, en vez de centrarse en uno de los libros de Stine en concreto, combina muchos de los elementos de su obra literaria y, por ello, el principal reto de la producción fue encontrar el tono adecuado de intriga, sustos y risas.

"Cada día teníamos a un monstruo diferente en el set: fantasmas, zombis, momias... El maquillaje y el vestuario eran increíbles, así que cada día era una aventura", indicó el actor.

Black, que en su carrera ha obtenido mucho éxito en cintas dirigidas al público adolescente como "School of Rock" o la saga de animación "Kung Fu Panda", reconoció que le "gusta entretener a los más pequeños".

"Lo diferente, en este caso, era crear un personaje no tan agradable. Es un tipo oscuro, un genio atormentado. Pero soy un niño en mi interior y me resulta fácil saber qué es lo que divierte a los más pequeños", afirmó el padre de dos hijos, de 9 y 7 años, fruto de su matrimonio con Tanya Haden.

A Black, bromista por naturaleza, se le preguntó al final de su intervención qué le produce pesadillas en la vida real.
Y contestó con su habitual socarronería: "El tamaño del universo. La supervivencia de la especie humana. La inevitable muerte de cada uno. Estaría bien vivir para siempre. Y cuando el sol consuma la Tierra, habrá que construir naves e inspeccionar la galaxia".

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