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Italia, bella y eterna

Un breve recorrido por Italia permite admirar la Basílica de San Pedro y la Plaza del Pueblo en Roma hasta las calles medievales de Asís y Fiuggi

Como en todas partes hay salvadoreños, estos peregrinos andaban de visita en Asís, bajo la guía del dirigente católico laico Mario Alfaro.

Como en todas partes hay salvadoreños, estos peregrinos andaban de visita en Asís, bajo la guía del dirigente católico laico Mario Alfaro.

Como en todas partes hay salvadoreños, estos peregrinos andaban de visita en Asís, bajo la guía del dirigente católico laico Mario Alfaro.

Se dice que Italia, y sobre todo su capital, Roma, es el museo al aire libre más grande e imponente de la Tierra.

Ciertamente, representan de alguna manera los orígenes de nuestra fe, de nuestra lengua y de nuestra civilización. Se dice que hay 60 mil salvadoreños residiendo allá, pero podrían ser más asentados sobre todo en Milán.

Pero también es historia crucial en sus puentes como el Milvio, ensueño en sus parajes, alegría en sus piazzas como la Spagna y la Navona y amor en sus fontanas, como la de Trevi.

En ponte Milvio, Constantino derrotó a Majencio en el año 312 D.C., se consolidó como único Emperador y reunificó al Imperio, dando paso después a la práctica libre del cristianismo y a una civilización más humana y basada en el Derecho y las leyes.

La Plaza de San Pedro y su imponente Basílica, con sus museos y el Coliseo, que recuerda a los primeros mártires, constituyen el centro del catolicismo y el arte espiritual bimilenario.

Pero también ROMA escrita al revés es la palabra "AMOR" y la emoción aflora al estar en la Fontana de Trevi y ver a las parejas declararse y besarse con ternura.

Internarse por el país puede llevar a pueblos medievales como Asís, la tierra de San Francisco, el mendigo alegre, el santo de la naturaleza, el amigo de la humanidad y los animales.

Caminar por los estrechos pasajes empedrados de sus calles hace evocar los momentos en que el santo salía a pedir piedras "para reconstruir la casa de Dios", cuando realmente le había sido encomendada una tarea más titánica que levantar un edificio de ladrillos.

Italia no sólo es lugares ensueño, sino también pasta, dulce salsa de tomate, pizza, paninis, gelatos y vino, pero sobre todo aprender del pasado, disfrutar el presente y mirar con fe hacia el futuro.

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