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Glaucoma: no se cura, pero se detiene

Aunque es fácil de prevenir y tratar, millones de personas pierden la vista por no hacerse un chequeo oftalmológico

Glaucoma: no se cura, pero se detiene

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Glaucoma: no se cura, pero se detiene

El glaucoma es la segunda causa de ceguera. Una enfermedad grave que produce un gran deterioro en la calidad de vida. Es muy importante el diagnóstico precoz: una revisión oftalmológica es la mejor manera de prevenirlo.

Dicen que los ojos son el reflejo del alma. Ver, mirar y que te vean, es un regalo. Pero de repente, una palabra puede cambiarlo todo.

El glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo después de la retinopatía diabética (una enfermedad que aparece cuando la diabetes produce una alteración en los vasos sanguíneos del ojo, provocando un daño en la retina).

"Afecta a la capa de la fibra de los ojos; primero dejándolo con poca función hasta que termina por destruirlo. Finalmente se atrofia el nervio óptico y se rompe la conducción del impulso visual hacia la corteza óptica", explica la doctora Carmen Rodríguez-Bermejo, jefa de sección del glaucoma de la Fundación Jiménez Díaz.

El gran problema del glaucoma es que es muy silencioso, no dice nada pero de repente aparece. Normalmente afecta a los dos ojos aunque en algunos casos pueden ser asimétricos.

¿Cuáles son los tipos de glaucoma?

Tal y como asegura la doctora Rodríguez-Bermejo, es importante distinguir dos tipos de glaucoma:

Glaucomas de ángulo abierto: conocido como "el glaucoma traicionero". Suele tener antecedentes familiares y es más frecuente en miopes y diabéticos. Apenas aparecen síntomas por lo que se debe explorar la tensión a partir de los 40 años para descartarlo o detectarlo. El problema está en que cuando una persona se da cuenta de que ha perdido campo visual, el glaucoma ha avanzado y esa pérdida es irreversible.

Glaucomas de ángulo cerrado: Son mucho menos frecuentes. La mayoría de los medicamentos en los que aparece escrito: contraindicado para el glaucoma se refiere a este tipo.

¿Cómo se puede prevenir?

Lo recomendable es que todo el mundo a partir de los 40 años acuda a su óptica o al servicio de oftalmología para que le tomen la presión intraocular. "En el caso de que una persona tenga antecedentes familiares importantes de glaucoma entonces deberá hacerse revisiones desde más joven", recomienda Rodríguez-Bermejo.

"Tomarse la presión intraocular a partir de los 40 años es la única forma de saber si una persona va a tener glaucoma".

Existen una serie de factores de riesgo que, individuales o combinados, hacen que las posibilidades de que aparezca glaucoma sean más altas:

Edad: Influye en la aparición del glaucoma:

Glaucoma congénito: Niños que nacen con un glaucoma y suele ser llamativo, ya que tienen los ojos muy grandes. Si no se detecta en los primeros meses, el pequeño puede quedarse ciego. Pero ocurre en muy pocos casos: entre 1 de cada 20,.000-50,000 nacimientos. "Ahora con todas las pruebas de genética que existen, los padres con antecedentes pueden acudir para saber si su bebé va a nacer con esta afectación".

Glaucoma infantil: aparece en los primeros años. Es menos agresivo que el congénito.

Edad juvenil o adulto joven: en esta etapa la incidencia es más baja. Los glaucomas que suelen aparecer son por golpes.

A partir de los 38-40 años: A partir de esta edad comienzan a desarrollarse los glaucomas en personas predispuestas genéticamente, en diabéticos, miopes o personas con otras afectaciones.

¿Cuáles son los parámetros para detectar el glaucoma?

La jefa de sección de glaucoma de la Fundación Jiménez Díaz explica que existen tres parámetros que van en orden, para detectar si una persona tiene o va a desarrollar un glaucoma:

Tener la tensión ocular elevada, alteración del campo visual y lesión del nervio óptico.

¿Cuáles son las causas?

En algunos casos la genética tiene mucho que decir, pues hay glaucomas por causa familiar.

También existe el glaucoma pseudoexfoliativo que se detectó por primera vez en los sopladores de vidrio. Creyeron que esta enfermedad se desarrollaba por las radiaciones infrarrojas y el calor, pero se ha comprobado que no es así.

"Este tipo de glaucoma es más frecuente en personas del norte de Europa y dentro de España, en los gallegos porque suelen tener ojos claros (aunque aparece en todo el mundo). En las personas con iris claros hay algo más de frecuencia de que aparezca glaucoma pseudoexfoliativo".

Pero cada glaucoma tiene su causa y su responsable: algunos aparecen como consecuencia de traumatismos oculares, por diabetes o miopía.

Un golpe por una pelota de tenis, un mal movimiento en el padel o un puñetazo en el ojo pueden provocar el desgarro del iris y producir con el tiempo glaucomas unilaterales de presiones muy altas.

¿Cuál es el tratamiento? ¿Se puede curar?

"El glaucoma no se cura, se detiene. Es muy importante el diagnóstico precoz y poder detectarlo en los primeros estadios de la enfermedad".

Por un lado los medicamentos actúan para bajar la presión ocular, por ejemplo los colirios.

Por otro lado, las cirugías de glaucoma: aunque hay gente que piensa que el glaucoma no se opera, la realidad es que sí. Existen varios tipos de operaciones y, como asegura la doctora Rodríguez-Bermejo, "la mayoría con unos resultados muy buenos".

La ceguera, un final al que nadie quiere llegar

"El glaucoma es una enfermedad muy grave porque produce un deterioro en la calidad de vida de quien lo sufre. Al faltar campo visual no se puede conducir, leer… y si se encuentra en un estado muy avanzado, ni siquiera manejarse por sí mismo. Te conviertes en un ciego funcional".

La velocidad a la que evoluciona el glaucoma es muy variable: unos corren y otros caminan, pero todos avanzan. Hay glaucomas que progresan tan rápido que pueden acabar en ceguera en 5 años, pero la especialista española asegura que tiene pacientes con esta enfermedad a los que trata desde hace 20 años.

Pero no podemos decir que el final de un glaucoma va a ser siempre quedarse ciego. "El final de un glaucoma es tratarse u operarse y debemos pensar que la mayoría de personas que lo sufren tiene un final feliz en el que su tensión ocular se normaliza y pueden vivir tranquilamente", agregó la doctora.

Algunos consejos de la doctora con motivo del Día Mundial del glaucoma:

El glaucoma se previene y se trata.

Hay que saber que existe y que es una enfermedad que aunque no afecta a la salud vital sí lo hace a la calidad de vida.

Es importante acudir a la óptica para que le hagan una toma de la presión del aire. Ni siquiera es necesario pedir hora para hacérsela, y sin embargo, es tremendamente importante para descartar un glaucoma.

En el caso de que la presión sea alta será recomendable un examen oftalmológico.

"Hay que transmitir a todo el mundo esperanza: a pesar de que el glaucoma es el peor diagnóstico que le pueden dar en el ojo y que si no se trata o si no se coge a tiempo puede quedarte ciego, si se diagnóstica de forma precoz y el tratamiento se hace bien la persona puede seguir llevando una vida en perfectas condiciones".

No se pueden cerrar los ojos ante la idea de que el glaucoma y la ceguera están muy unidos, pero con la detección precoz se puede frenar su progresión y evitar así la pérdida de la vista. Porque aunque sea silenciosa, no se puede callar.

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