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"A la gente le llama la atención ver cómo es El Salvador"

Cineasta salvadoreño, escritor y director de la película "Malacrianza", filme de ficción que ha trascendido fronteras. Su estreno mundial fue en octubre, en Washington.

El artista Arturo Menéndez ha realizado estudios sobre dirección y producción de cine en el exterior. Actualmente, su trabajo está trascendiendo fronteras.

El artista Arturo Menéndez ha realizado estudios sobre dirección y producción de cine en el exterior. Actualmente, su trabajo está trascendiendo fronteras.

El artista Arturo Menéndez ha realizado estudios sobre dirección y producción de cine en el exterior. Actualmente, su trabajo está trascendiendo fronteras.

Una de las figuras artísticas más destacadas este año en El Salvador es el cineasta Arturo Menéndez, quien estrenó el 4 de octubre, en el AFI Silver Theatre, Washington, la película "Malacrianza", de la cual es el escritor y director.

En este trabajo colaboraron las productoras Sivela Pictures (Canadá), Itaca Films/Independent (Estados Unidos) y Meridiano 89 (El Salvador). Al mismo tiempo recibió el apoyo de André Guttfreund, el salvadoreño ganador de un Óscar, quien es el productor creativo del filme.

"Malacrianza" es el primer largometraje de ficción en trascender las fronteras nacionales desde 1969 y ha tenido buena recepción por parte del público extranjero, a tal punto que en su estreno se agotaron las entradas y tuvieron que programar otra función.

A continuación le presentamos una entrevista que El Diario de Hoy realizó al cineasta.

¿Qué ha pasado con "Malacrianza" después de su estreno en Washington? Estaba leyendo que actualmente (segunda semana de diciembre) la película está en el Festival Internacional de Cine de La Habana.

No está compitiendo en este Festival, pero fue seleccionado para la muestra… y nada, muy bien, muy contentos, con muchas expectativas con lo que puede pasar acá con "Malacrianza", con el estreno, que ya sería llegando el 2015. Estamos por confirmar el mes y hay posibilidades que sea antes de la mitad de año. Es algo sumamente importante, para nosotros es nuestra prioridad.

¿Qué críticas ha generado el filme en aquellas personas que conocen sobre cine?

Pues, hasta ahorita, todas han sido buenas críticas. La verdad es que yo he estado muy contento con eso, muy satisfecho de lo que se ha hablado, ha generado mucha expectativa y ha generado buenos comentarios, pues ya la han visto varias personas, en Washington, en La Habana, esperemos que ya pronto en Europa. Todo lo que ha generado ha sido bueno. Sobresale mucho el tema de la extorsión, es un tema social, es algo que vivimos, no solo acá, sino en cualquier país de Latinoamérica y a la gente le llama la atención ver cómo es El Salvador, cómo habla, cómo son los salvadoreños.

Estaba leyendo, de hecho, una nota que publicó la BBC sobre "Malacrianza", que hay personas extranjeras que no creen que lo que presenta la película es la realidad de El Salvador (el tema de la extorsión).

Exactamente, la verdad (es) que, incluso, hay cosas peores, creo yo.

¿Creo que piden hasta más dinero al extorsionarte acá que al protagonista de la película ($500)?

Correcto, pero es parte, yo conozco a gente que la extorsionan por cien pesos y no tienen. Entonces es una cosa del surrealismo que vivimos en Latinoamérica, el realismo mágico que vivimos a veces, pero al mismo tiempo, estamos sufriendo por dentro, pero nos sonreímos y somos capaces de ver el lado bueno de las cosas y al final del día, pues, acabar bien. Yo creo que es lo positivo de la película, que muestra no el sufrimiento del salvadoreño a flor de piel, sino que más bien te muestra que al final del día hay esperanzas.

¿Cómo fue la construcción de Don Cleo, el protagonista? Porque la historia está basada en un caso real.

Está basado en un personaje real, en un amigo mío que lo conocí. En algún momento fue muy cercano a mi familia y me llamaba la atención su manera de comunicarse y me basé en él, me lo imaginaba cómo actuaría esta persona en una situación como esa. Por ahí yo tenía un vídeo de él, es más, yo quería que él fuera el personaje, pero por cuestiones de actuación no, porque es una persona real, no es un actor. Entonces cuando se lo mostré a Salvador Solís, él inmediatamente lo captó y dijo: "No, ya te entiendo qué es lo que querés", por eso lo elegimos, porque es un tipo muy frágil, con problemas de comunicación, debido a un accidente y que de pronto se ve envuelto en esta situación tan dura y tan extrema: qué es lo que pasará, qué es lo que le va a pasar a este señor. Fue construido a partir de él, además que la historia era real, construida a partir de un personaje real.

¿Por qué pensaste precisamente en Salvador Solís como personaje principal de la película?

Con Salvador Solís tenía mucho tiempo trabajando, habíamos hecho comerciales, habíamos hecho otro corto por ahí, he hecho cositas que de repente se me han ido ocurriendo y siempre lo llamaba y esperaba el momento para hacer un largometraje con él, porque es un maestro de la actuación, gran actor que da para ese personaje y da para muchos más.

En el lanzamiento oficial del trailer de "Malacrianza" en el país, en octubre, el Secretario de Cultura, Ramón Rivas, se comprometió en colaborar con la difusión de la película, ¿ya han existido propuestas o reuniones al respecto?

Yo creo que la Secretaría de Cultura tiene que estar muy ligada al cine, no hay propuestas concretas, pero sé que algún momento que lo pidamos y en el momento que sepamos cuándo vamos a estrenar, ellos van a colaborar, no lo dudo, no tengo por qué dudarlo. Siempre han sido muy cercanos y saben que el cine es una herramienta cultural para el país, es la importancia del cine. Por eso en la mayoría de países donde hay industrias, el gobierno tiene mucho que ver con el cine, porque saben que es su manera de proyectar cultura, de ver cómo como en un país, es una ventana muy importante. Sí, creo que la Secretaría de Cultura lo sabe, y pues, ahí estará para apoyarnos.

¿Cómo comenzaste a interesarte por el cine, sabemos que venís de un hogar donde hay arte, tenés a un papá pintor. ¿Eso influyó para que te gustara contar historias a través de las imágenes?

Ha influido mucho el hecho de tener un padre artista, en el sentido de que crecí con eso, crecí entre gente grande. Para mí era muy normal ver grandes artistas en mi casa siempre, ver arte, ver cualquier cantidad de arte. Y sí, crecer en ese ambiente como que te afecta visualmente. Me ha facilitado las cosas en el sentido que no he tenido trabas a nivel familia, cuando dije que quería estudiar cine, sentí todo el apoyo, nunca me restringieron o nunca me han dicho (nada). Tengo un padre muy abierto en ese sentido, también mi mamá, ella es publicista. Entonces la mezcla de eso, como que lo lógico era un hijo cineasta o un escritor, quizá.

¿Qué es lo que define el cine de Arturo Menéndez?

Yo creo que lo que lo define son los personajes que hay una maldad atrás, pero que son muy dulces, a veces me caen mal, pero dentro de todo, pues, que hay mucha esperanza, mucha dulzura, siempre guardan algo por ahí, secreto, y eso con el tiempo lo he ido observando y eso me llama la atención.

¿Cuáles son tus referencias de cine?

Yo tengo muchos referentes, no te puedo decir que tenga un director favorito, pero te puedo decir Michael Haneke, un austríaco, Quentin Tarantino, te puedo hablar de Woody Allen, te puedo hablar de Kiéslowski, hasta de Steven Spielberg. O sea, a mí me encanta todo el cine comercial americano, Josh Lucas para mí es un dios; Star Wars es una religión para mí también, la amo. De ahí, en Centroamérica, me gusta el cine de Julio Hernández Cordón, y de Costa Rica hay una cineasta que me gusta mucho, que es Laura Astorga. Y de cine mexicano, ni te cuento, porque de cine mexicano te puedo hablar de Arturo Ripstein, me encanta Alejandro González Iñárritu, es de mis referentes de cabecera, y pues Jorge Fons, me encanta.

¿Es necesario salir de El Salvador para saber cómo hacer cine? Porque tú saliste del país para estudiar cine.

Sí, a la gente le molesta que yo diga que es necesario salir. Claro que es necesario salir. Para ser cineasta necesitas empaparte de una cantidad de cultura, una cantidad de arte, de literatura, que la verdad, aquí lo encontrás muy poco. Caminar por una calle, ser libre, poder ir a un parque y sentarte y platicar, leer. Son cosas que en San Salvador todavía no se encuentran, es muy limitado, el techo incluso es muy limitado aquí. Entonces, aunque a la gente le moleste que diga que es necesario salir, sí es necesario salir.

¿Podemos hablar de una industria de cine en El Salvador?

No, no, no. No estamos. Mira, hace poco había nacido el bebé, estábamos como recién nacidos, estaba en una incubadora, hoy ya por lo menos está en pañales, ya salió de ahí y está en pañales y ahí vamos. Todavía no se puede hablar de industria, no ha salido aún. Hablemos de industria de aquí a 15-20 años, ahorita todavía es artesanía, no es industria cinematográfica. Entonces sí, falta.

¿Cómo afecta la falta de aprobación de la Ley de Cine en El Salvador, sumado a ello que aquí no hay espacios de formación profesional en cine?

Pues un tema bastante "jodido". Es un tema que le falta bastante trabajo, aunque yo creo que se ha avanzado mucho el hecho que don André Guttfreund ha venido acá al país, creo que ha ayudado mucho a que se tome en serio esto, que ya no se vea el cine como nada más un adorno, sino más bien como una inversión de país. Las capacitaciones, los talleres que don André está dando, creo que también han ayudado mucho. Hay mucho interés de los jóvenes de querer estudiar, de querer aprender cine, de involucrarse en producciones, hay muchísimo interés y creo que de aquí a un futuro cercano la Asociación de Cine (presidida por Guttfreund) va a tener el poder para empujar seriamente la Ley de Cine. Ahora, hay mensajes muy positivo, como por ejemplo el nuevo fondo Pixel Award, que ha surgido con el Ministerio de Economía, que además de ser histórico, creo que va a hacer que esto ya se agarre en serio. Ellos sí van a colaborar, a formar una industria y qué bueno que venga el Ministerio de Economía y no vengan de la Secretaría de Cultura , porque ya no será: "Ay, miren qué bonito hacer cine, miren qué bonito la artesanía"...

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