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Flora intestinal, una barrera protectora

Su papel es vital para que el organismo funcione de forma óptima y evitar enfermedades crónicas El abuso de antibióticos puede acabar con ella. La recomendación es el consumo de probióticos

Tres porciones de fruta y dos platos de verdura al día ayudan a evitar alteraciones en el intestino.

Tres porciones de fruta y dos platos de verdura al día ayudan a evitar alteraciones en el intestino.

Tres porciones de fruta y dos platos de verdura al día ayudan a evitar alteraciones en el intestino.

Está compuesta por alrededor de tres millones de bacterias o microorganismos que habitan a lo largo y ancho del intestino grueso. Su propósito no solo es contribuir a generar un adecuado proceso digestivo, sino también a fungir como barrera protectora para diversas afecciones.

Se trata de la flora bacteriana intestinal, cuya formación la componen en un 90 % microorganismos anaerobios (bifidobacterias y bacterioides), un 9 % está constituido por gérmenes aerobios (colibacterias, enterococos y lactobacilos) y un 1 % está constituido por clostridios, estafilococos y bacterias esporógenas, indicó Mariano José Bueno Cortés, del Instituto de Medicina Biológica.

Además, explicó que la flora intestinal es imprescindible para mantener un buen estado de salud.

Dentro de sus funciones destacó que, la flora ejercita un efecto defensivo y de barrera al controlar la proliferación de los agentes patógenos externos, desarrolla una acción preventiva sobre el cáncer de colón, estimula el metabolismo de los ácidos biliares y hormonas esteroideas.

Además favorece la digestión de las fibras vegetales, promueve la absorción de enzimas como proteasas y las mucopolisacaridasas, protege contra las enfermedades autoinmunes, hemorroides, alergias e incluso hasta problemas cardíacos.

Este efecto protector sucede cuando la flora autóctona, que es la presencia de las misma bacterias residentes, actúa por mecanismo competitivo contra las bacterias extrañas.

Por lo que ante alguna reacción depurativa del intestino, lo importante no es bloquear los síntomas, sino más bien modificar los hábitos de vida y de alimentación, indicó Cortés.

Cómo cuidar la flora

Además de una alimentación inadecuada, existen otros factores que pueden dañar la flora como el consumo de antibióticos, ya que pueden acabar con las bacterias del sistema digestivo, de ahí la importancia de ingerirlos únicamente bajo prescripción médica.

De igual forma, algunas pastillas anticonceptivas, estrés prolongado, síndrome del colon irritable o diarrea por infección pueden causar desequilibrios como alteración o disminución de flora.

Lo más recomendado para evitar estas alteraciones en el intestino es consumir tres porciones de fruta y dos platos de verdura y hortaliza al día, según la nutricionista Alicia Costa, ya que son las raciones indicadas para una dieta rica en fibra que, además, debe complementarse con legumbres y cereales integrales.

Asimismo, aconseja incluir en la dieta diaria alimentos ricos en probióticos como los yogures o leche fermentada.

Los alimentos que contienen probióticos o microorganismos ayudan a tener una flora intestinal en buen estado, pues llegan vivos al colon, "son flora en tránsito".

Según Cortés, al consumir alimentos que contengan la bacteria láctica se multiplican en el intestino, lo que genera un incremento de la flora bacteriana láctica autóctona, y un aumento de las defensas inmunitarias locales.

Costa ha participado en el libro "Las maravillas de la flora", de la doctora Margarida Mas, en donde detallan una serie de alimentos con alto contenido en fibra.

En cuanto al grupo de verduras, recomienda ingerir alcachofas, guisantes, níscalos (setas u hongos), ejotes, coliflor, espinacas, remolacha, aguacate.

Y del grupo de las frutas, sugieren el consumo de blueberry, frambuesa, limón, mora, plátano, naranja.

La lista aconsejada incluye también el grupo de legumbres (habas, alubias, soja, lenteja, garbanzo); así como cereales (salvado de trigo, avena, pan integral); frutos secos (avellana, cacahuete, castaña, semillas de girasol, nuez); y fruta deshidratada (pasa, ciruela, higo).

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