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Fiesta multicultural en la FIFA Fan Fest de Río

En este espacio abierto en la hermosa playa de Copacabana conviven la diversión de los turistas con la oportunidad de empleo y negocio de los brasileños.

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Otro atractivo de tipo mundialista es el FIFA Fan Fest, un centro de diversión en la playa. Primero tremenda seguridad. Bueno, lo que buscan los vigilantes privados, todos vestidos de azul con el logo oficial de FIFA son latas, botellas y cualquier recipiente de metal o vidrio.

Cosas de la vida. Vasos de cartón o plástico con cualquier bebida pueden ingresar con los visitantes que por miles se congregan en una de las playas más famosas de Río de Janeiro, Copacabana.

El ingreso es gratis.

Ya en la explanada central lo primero que llama la atención son las pantallas gigantes que están al final del campo, donde caben unas 30 o 35 mil personas, la mayoría de ellas vestidas con las camisetas de sus países o equipos preferidos, calzoneta y lentes obscuros. Grupos de argentinos, chilenos, ghaneses o croatas atraviesan el campo de un lado para otro, entreteniéndose con los pequeños centros de diversión donde hay juegos electrónicos, entretenimiento para niños, ventas de suvenires y sobre todo oasis gigantes donde se vende cerveza, mucha cerveza, no licor, ni una gota de ron o vodka.

El vaso de cerveza tiene un valor de 6 reales (unos tres dólares) pero hay combos de tres cervezas por 16 reales. Los vasos con la bebida se distribuyen por miles, miles que usted lo nota por la cantidad de basura que genera, grandes cantidades de promontorios de desechos, todos colocados cerca de los oasis con bastante orden y limpieza.

Entre partido y partido grupos de música moderna encienden el ambiente y ponen a bailar a propios y extraños. El lunes pasado prácticamente estaba invadida por estadounidenses, su selección enfrentaba a Ghana.

Los que hasta hace un par de décadas no conocían ni vivían la pasión del fútbol, ahora se han sumado a la fiebre futbolera. Un joven de California me comentó: "nunca antes había vivido un mundial, estoy encantado de Brasil".

El siguiente día, el martes, el Fan Fest estaba dividido en dos grandes campos de batalla, entre los brasileños y los mexicanos. Miles y miles de fanáticos gritaban, bailaban, saltaban animando a su equipo.

No he visto hasta el momento ningún indicio de violencia, no obstante los gritos de una y otra porra. Aunque la vigilancia es dura y estricta.

De nuevo entran las contradicciones de la vida. Empleados trabajando 12 o 14 horas ya sea como seguridad o en los puestos de ventas, el movimiento es intenso y no es fácil lidiar con miles de gentes de cualquier lugar del mundo que por miles abarrotan los últimos rincones de Río de Janeiro.

"¿Quién le paga a usted?", le pregunté a un joven de limpieza. Su respuesta inmediata, "una empresa que la contrata los señores organizadores de FIFA. Somos subcontratados para limpiar los días que hay juego, y cuando no se juega, de todas maneras, se aglomera la gente porque hay conciertos y música en vivo que hace bailar a los visitantes que no necesariamente son internacionales sino que también hay muchos brasileños que han tomado sus vacaciones y se aglomeran en el sitio".

"¿Desde cuándo trabaja acá, dónde vive, cuánto gana?", son las preguntas impertinentes de cualquier turista, y por supuesto la respuesta también lo suele ser. "Estamos acá por un trabajo que si bien es cierto es temporal nos ayuda a sobrevivir y poder seguir adelante.

Estamos acá para trabajar y atender a los miles de turistas que mucho joden", nos dijo otra joven que tenía seis horas de trabajar al aire libre, cuidando que no se ingrese bebidas alcohólicas. Pero de todas maneras mucha gente anda medio borracha con cerveza, cerveza que se distribuye con igual intensidad que las botellas de agua que por supuesto no me pregunten qué valor tenía cada unidad.

Y es que la pregunta de fondo sigue sin tener respuesta: cómo convive el ciudadano común en un país donde el turismo es importante, donde el fútbol es una pasión, donde la crisis y los problemas económicos conviven con el crecimiento, la alta tecnología, los servicios de todo tipo y sobre todo se percibe lo rico y poderoso de la nación suramericana de Brasil.

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