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Fallece el humorista salvadoreño Guayo Molina

Fernando Umaña y Guayo Molina

Fernando Umaña y Guayo Molina

Fernando Umaña y Guayo Molina

A los 69 años de edad murió el publicista salvadoreño Guillermo Eduardo Hernández Molina, mejor conocido por el seudónimo de Guayo Molina, autor de la popular serie de libros humorísticos "Guanaquiando".

Molina nació en San Salvador en enero de 1944. Aunque estudió sicología, se dedicó a la publicidad, pero ganó reconocimiento en el país como un humorista ingenioso, autor de breves ensayos y epigramas que se concentran en explorar lo que él llamó la "salvadoreñidad", recurriendo al calambur, al equívoco, al juego de palabras o a la metódica descripción de comportamientos que reflejan la idiosincrasia del "guanaco", como se le llama popularmente al salvadoreño.

"La salvadoreñidad, el rasgo que mejor la define", explicó en una entrevista, "es precisamente el no darse a conocer, ese es el encanto siento yo. Lo que nunca te va a permitir un salvadoreño es que le conozcas su verdadero yo, jamás. La naturaleza del salvadoreño consiste en esa capa, en esa nebulosa alrededor de sí mismo que es su principal mecanismo de defensa. Nunca, nunca, nunca podrás conocer realmente a un salvadoreño.» (El Faro, 2004).

Estudió en el Colegio Bautista donde, curiosamente, a los once años intentó pelearse con un compañero que después se convertiría en su amigo, Salvador Moncada, quien sería candidato al Premio Nóbel de Química.

Después de completar sus estudios secundarios trabajó algunos años en la ciudad de San Francisco, California, donde conoció a Gloria, la madre de sus tres hijas. Regresó a El Salvador y se graduó de la Universidad Nacional con una licenciatura en psicología.

Ha trabajado en diferentes agencias de publicidad, tanto en El Salvador como en otros países, como creativo publicitario.

En calidad de asesor en comunicación política contribuyó a la campaña que llevó al candidato del partido de izquierda, Héctor Silva, a la alcaldía de El Salvador. Después de ese suceso formó su propia empresa, "Molina Consultores".

Marvin Galeas resumió así la contribución y el lugar de Molina como humorista en un tiempo de guerra: «A Guayo, creo, no le importa tu fusil ni el cañón de tu enemigo. Y no es que no se entere que hay cosas malas en el mundo, como los ladrones, los tiranos, las sectas ideológicas, los buseros y un largo etcétera. A Guayo le duele en el alma los niños sin pan y los días tormentosos, pero él anda siempre su propio sol, su jardín, su humor y su botella de vino tinto. Compartir es la palabra. Este tipo captó al ser salvadoreño mejor que esos especialistas en aburrirnos: los sociólogos.» (El Diario de Hoy, 1999).

Obra humorística

A partir de 1989 comenzó a colaborar como columnista de Diario El Mundo. Reunió esos textos en 1991 en el libro "Guanaquiando", el cual se convirtió en una serie de cuatro volúmenes; el segundo, "Guanaquiando 2: aquí me quedo", apareció en 1992; en 1993 publicó "Las mejorcitas de Guanaquiando: 55 columnas escogiditas acerca de la esencia de ser salvadoreño".

En el 2006 publicó "Guanaquiando 4". Todos sus libros los publicó a título personal en San Salvador, utilizando su nombre real, E. Hernández Molina, como referencia editorial.

También contribuyó con textos humorísticos y críticas de cine en la revista Tendencias y en el semanario virtual El Faro, donde publica epigramas en la columna "Guayunquiando".

Dos textos de Guayo Molina

Sócrates no tan lite

La mujer está completamente desnuda.

Eso quiere decir que no está enseñando sus partes, sino el todo.

El todo o la nada, según sean sus partes.

Si sus partes son el todo, entonces lo demás no es nada.

Ahora, si lo demás es todo, entonces las partes no son nada.

Pero… ¿No es el todo la suma de las partes?

Depende de quién hace la suma… y también depende de las partes (hay partes que no entran en la suma, porque son en sí un todo). ¿Y cómo se llamaría la suma de todos los todos?

¿Y cómo se llamaría la suma de todas las partes de todos los todos?

Aparte de todo, hay partes y partes… y todos y todos.

Y todas las partes son todos y todos los todos son partes.

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