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Estirando la conciencia: presentando a Thomas Mann y Robert Musil

La Montaña Mágica de Thomas Mann es la historia de un joven de nombre Hans Kastorp

Fotografía de un café en Vienna, la cual data de 1900. Foto EDH

Fotografía de un café en Vienna, la cual data de 1900. Foto EDH

Fotografía de un café en Vienna, la cual data de 1900. Foto EDH

Vienna principios del siglo XX nos trae a la mente los waltzes de Richard Strauss o las teorías de Sigmund Freud y el fin de la época antes de la Gran Guerra. En fin, significa, tal vez, los valores de un mundo que se fragmentó en 1939. Pero era también un tiempo de antaño muy bello, temblando en la cúspide de cosas feas—contra que unos novelistas lucharon con sus plumas en novelas clarividentes.

Ahora es posible que la literatura de Alemania y Austria tal vez nos hace sufrir, inconscientemente por desconocimiento o prejuicio, escalofríos. Pero, buscando en los estantes de librerías y bibliotecas, estirando la conciencia, sin embargo, podemos encontrar gentlemen como Thomas Mann y Robert Musil—amables, inteligentes y profundos, quienes escribieron novelas muy humanistas, irónicas con estilos y metáforas fabulosas y precisas en sus descripciones de los múltiples niveles de la realidad histórica y presente.

Presento a Herr Mann y Herr Musil a los lectores de estas páginas hoy, aquí, porque, con ellos es posible identificarlos como amigos nuestros de nuevas realidades de sueños de democracia, aun en aquellos años oscuros.

Mann y Musil--y muchos escritores y artistas más--estaban conscientes de los peligros de guerras y regímenes que se avecinaron para matar al espíritu humano. Así comenzaron a avisar, hacer alarmas y proponer analices y terapias en sus novelas contra la estrechez de la realidad que estaba encogiendo y estrangulando las libertades humanas en sus sociedades y, como espejos, las vidas personales.

Permítame presentar, como ejemplos de la novela modernista escritos con estos propósitos, dos novelas en alemán (que son traducidas al español y publicadas amplia y continuamente hasta hoy). Son La Montaña Mágica de Thomas Mann (1924) y El Hombre sin Cualidades de Robert Musil (1930-33).

En las páginas de estas novelas el lector/a puede encontrar, presentado en rica prosa que penetra hasta la vida interna, propuestas de una nueva vida interna que Mann y Musil descubrieron con otros escritores europeos, en que crezcan las posibilidades de desechar la aridez de la realidad represiva creciente y entrar en nuevas realidades, esperanzas, fantasías, utopías y acercamientos a experiencias para contrarrestar la tendencia hacia la negatividad.

Muchos han dicho que es muy duro--casi imposible--vivir solamente en la realidad actual y presente: hay que escapar de vez en cuando. Y en estas novelas, Mann y Musil propusieron nuevas tareas para la novela como vehículo que nos puede transportar a otras posibles realidades.

Estos novelistas, estos gentlemen, aplicaron ricas metáforas con precisión científica a las emociones y vida interna apresurada por la realidad represiva en que vivieron los lectores. Eso lo hicieron para fortalecer a sus lectores, e inmunizarlos en cierto sentido, contra la infección de la llegada, que Mann y Musil vieron en una manera cristalina y con clarividencia, de guerras y represión después de la Primera Guerra Mundial y antes de la Segunda Guerra Mundial. Sus novelas demuestran fuertemente su relación al mundo contemporáneo en que les tocaba vivir junto con sus sueños, exigencias y advertencias contra los peligros inminentes que rodeaban Europa.

La Montaña Mágica de Thomas Mann es la historia de un joven de nombre Hans Kastorp, a quien su médico ha recetado pasar un largo tiempo en un sanatorio en los Alpes de Suiza, porque ha contraído un caso menor de tuberculosis. Igual como los otros pacientes en el sanatorio—alegoría de Alemania en el período del creciente fascismo—los gérmenes de tuberculosis representan tendencias en menor a mayor grado, de visiones fascistas que han tomado raíz en sus cuerpos y en sus visiones de sus sociedades.

Mann desea despertar a Europa a los peligros políticos y morales crecientes, en esta novela, que él denominó "una enciclopedia de sufrimiento". Irónicamente, los guías que Hans encuentra durante su estadía en el sanatorio en la Suiza, ostensiblemente neutral políticamente, son dos. El primero es un italiano de nombre Settimbrini, quien propone regresar a las propuestas y patrones del Siglo de las Luces, la Ilustración, para resolver la situación de que es consciente. El segundo es un sacerdote Jesuita Judío con nombre de Naptha (nombre que significa un líquido destilado y flamable) quien propone unir la derecha política con la izquierda política contemporáneos y, con esta metodología, crear una dictadura con el objetivo de restaurar una teocracia medieval.

En todo eso se puede ver la ironía y visión alegórica de la novela que es un reloj alarma que tiene como objetivo presentar un despertar democrático en medio de las enfermedades sociales y políticas dibujadas en su novela con tanta lucidez.

Contemporáneo con La Montaña Mágica, fue publicado en 1930-33 El Hombre sin Cualidades de Robert Musil. Esta obra se trata de un tal Ulrich, un matemático de las altas clases de la sociedad de Vienna, quien decide tomar un año de su vida para intentar deshacerse de las falsas, pseudo-realidades a su alrededor en la Vienna de los Hapsburgos, para construir una nueva moralidad para remplazar la sociedad que él experimenta como falsos valores de Imperio Austro-Hungaro. Sin embargo, no es una novela pesimista: es llena de urgencia, sí, pero busca una vida genuina y liberal frente a una sociedad que él percibe como llena de desolación y vacuidad.

Musil, como Mann, desea despertar el entendimiento de sus lectores y animarlos a examinar la realidad de su mundo y sus emociones internas con exactitud, ironía y humor. En un momento Musil hasta presenta su mundo en la manera como es percibida por medio de los ojos de los dos caballos que jalan la carroza del Conde de Leinsdorf!

La visión de Musil en la persona de su personaje principal, Ulrich, es de hacer, por medio del instrumento terapéutico de su novela, lo mismo que la ciencia había hecho para el mundo físico.

Esta novela propone los valores de verdad y libertad en el reino de su sociedad e indaga en los reflejos de la desolación de la emoción y vida privada de su alrededor de lo que él denomina una pseudo-realidad. El espíritu buscando libertad es, en esta metáfora, parecido a "un nadador buceando en un océano de realidad".

Ambos novelistas recomendados en estas páginas eran conscientes de la necesidad de estirar la conciencia. Es que la hostilidad y el amor, en las sociedades en que viven y que nos presentan, se parecían peligrosamente. En la "pseudo-realidad" de la creciente fragmentación y represión, Musil nos dice: "Hostility and love seem to be constraints, no more separated from each other than the bright wings of a silent bird" ["el amor y la hostilidad no son más separados uno del otro que las alas brillantes de un ave silencioso."]. Hay que entrar en nuevas realidades que son creadas por nosotros mismos para escapar de las trampas de la represión disfrazada.

Lo que es cierto es que el estilo y la ficción de estas novelas son realistas, modernistas e impresionistas y son diseñadas para ayudar a los lectores a alcanzar la verdadera realidad de su sociedad por medio de nuevas ópticas. Parece que están diciendo que tenemos que vivir en la realidad cotidiana, mientras que proyectamos una realidad que imaginamos de un mañana más humano.

FIN

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