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El entrenamiento detrás del espectáculo

El cuerpo, la voz y las emociones son las tres herramientas básicas de trabajo de los actores de teatro. Su dominio, adquirido a través del desarrollo de técnicas, se vuelve fundamental para presentar un trabajo de calidad artística

El entrenamiento detrás del espectáculo

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La huella emocional e intelectual que dejan algunos espectáculos de teatro en los espectadores implica muchas horas de trabajo para los actores, que deben prepararse en múltiples áreas, si es que aspiran a presentar un montaje de calidad. Para mostrar una obra los participantes deben prepararse permanentemente, esto incluye un entrenamiento del cuerpo, la voz, las emociones y el intelecto.

Estas son solo las herramientas básicas que los actores deben desarrollar a través de técnicas.

"Si los actores no entrenan no tienen 'aceitadas' estas herramientas con las que van a ser expresiva su potencia imaginaria. Se nota cuando un actor ha pasado un tiempo de su vida entrenando o cuando nunca lo ha hecho, se nota cuando no ha afinado los mecanismos emocionales y físicos, cuando no se han tomado el tiempo requerido para construir un lenguaje", dice el director y actor de teatro René Lovo.

"¿Qué construiría un actor si no entrena? El lenguaje del cuerpo requiere de una construcción específica, tiene una gramática del movimiento, del ritmo, del espacio... Hay una gramática que se estudia e investiga. Si no se hace el actor no va a poder construir un lenguaje autónomo, o lo hará en un rango muy bajo, elemental y mediocre, muy convencional", subraya Lovo, quien dirige desde hace dos años un taller de entrenamiento actoral.

"La tarea de nosotros es producir mundos imaginarios, que terminan siendo una reflexión poética y filosófica del sentido de la vida. El arte plantea una compleja reflexión de la vida, sobre cómo somos, por qué y para qué nos comportamos de una u otra manera", afirma Lovo.

En teatro, el manejo del cuerpo es una de las herramientas indispensables. El reto para los ejecutantes es comunicar a través de este sus ideas y emociones, pero además de una forma atractiva y artística, muchas veces inusual y para algunos artistas siempre irreverente, que provoque una o varias reacciones en los que miran.

Por eso es necesario que los actores y las actrices dediquen muchas horas a preparar este instrumento de trabajo.

Para Mauricio González, maestro de danza y de expresión corporal, existe un tronco común entre la danza y el teatro. "Hoy lo que se busca es que el actor sea realmente un creador y no un simple imitador... El lenguaje corporal hace más interesante el trabajo del actor, con el cuerpo se pueden hacer metáforas de lo que yo quiero comunicar. No basta solo la técnica sino hay que usar la creatividad", asegura.

En la historia reciente del teatro han habido varios actores, directores y estudiosos de este arte escénico que han creado sus propios métodos y técnicas, con los que han evolucionado la manera de actuar o la han cambiado radicalmente. Nacidos en diferentes partes del mundo, estos creadores lograron que sus métodos se establecieran y que sean empleados por muchos años.

Entre los más destacados están: Konstantín Stanislavsky (ruso, 1863-1938), Etienne Decroux (francés, 1898-1991), Jacques Lecoq (francés, 1921-1999), Vsévolod Meyerhold (ruso, 1874-1940), Jacques Copeau (francés, 1879-1949), Jerzy Grotowski (polaco, 1933-1999), Edward Gordon Craig (británico, 1872- 1966) y Antonin Artaud (francés, 1896-1948).

"La técnica del actor es una realidad que el espectador no observa, esto quiere decir que el público no se percata del proceso y atiende sólo el resultado en la escena, si por alguna circunstancia la técnica se vuelve palpable para el espectador, es un indicativo que el actor no domina lo suficientemente su oficio", describe la periodista y actriz María Teresa Adalid, para el periódico cultural Unomásuno, de México.

Más allá de lo básico

El intelecto y la imaginación también juegan un papel importante para el trabajo teatral.

"Empecemos por ahí, actor no solo puede ser aquel que maneja una técnica y los principios básicos... El actor no trabaja con fantasías sino con pensamiento, de ahí la importancia de que lea, debe tener una amplia gama de conocimientos para poder instrumentalizar su creatividad... Hay que empezar a generar pensamiento. Como dicen por ahí, dime qué piensas y te diré quien eres", opina el actor y director de teatro César Pineda, que dirige la Asociación Escénica.

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