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El encanto de la zona norte de Morazán

Ecoturismo extremo, acampar y disfrutar de la naturaleza en general son de las grandes atracciones

La cascada Las Pilas es una de las más impresionantes por su belleza. Para los turistas también es un reto divertido poder atravesar el paisaje en el norte de Morazán.

La cascada Las Pilas es una de las más impresionantes por su belleza. Para los turistas también es un reto divertido poder atravesar el paisaje en el norte...

La cascada Las Pilas es una de las más impresionantes por su belleza. Para los turistas también es un reto divertido poder atravesar el paisaje en el norte de Morazán.

La Ruta de la Paz, en la zona norte de Morazán, es un lugar para hacer ecoturismo extremo, caminatas de montaña o senderismo, así como para acampar en áreas boscosas de pinares o a la orilla de ríos y cascadas.

El terreno topográfico de altura y formación rocosa en el que se encuentran diversidad de bosques de pinares y cafetales, así como ríos, pozas y cascadas, ya sea en época de invierno o verano, hacen el lugar muy agradable para visitarlo, en automotores o a pie.

Empresarios y habitantes emprendedores impulsan la zona para generar turismo, ya que es una forma de emplear a los lugareños.

Desde la parte baja en el municipio de Cacaopera se pueden observar los primeros hostales y restaurantes, los cuales han sido adecuados en un entorno agradable y de la mano con la naturaleza.

A medida que se avanza en la ruta se pueden observar los paisajes impresionantes que se forman en el horizonte de las montañas, así como la laboriosidad de los habitantes desempeñando actividades cotidianas del campo, entre estas cultivos de granos básicos, tejiendo o haciendo hamacas, trabajando en las ladrillerías, entre otras.

Otra de las riquezas de la zona son las iglesias coloniales, que datan de más de 100 años, algunas sobreviven y fueron construidas en el siglo pasado. En el municipio Villa El Rosario se puede apreciar de primera mano esta preciada joya, en la que pareciera que el tiempo se detuvo en las casas y tejados de adobe y los habitantes apacibles.

Para los amantes de adrenalina y aventura pueden alternarse en la zona alta o riberas de los ríos, o hacer caminatas por senderos a descubrir hasta llegar al área natural protegida Río Sapo, una cuenca mágica por sus caudales de agua fresca, pura y de color turquesa que emanan del terreno rocoso, a este paisaje la formación de gigantescas piedras lo hacen un lugar único en El Salvador.

La zona montañosa y del Río Sapo cuenta con guardabosques y guías especializados para cuidar la biodiveridad, así como para conducir a los visitantes. "La idea es enseñarles a nuestros paisanos y turistas internacionales un poco de historia del pasado pero también de la riqueza de la fauna y flora silvestre propia del lugar", indicó Julio César Pereira, del Comité de Turismo de Joateca.

La reserva forestal es cuidada por los guardabosques, ya que hay mucha diversidad de fauna en la zona. Entre ella aves y especies de mamíferos como puma americano, venado de cola blanca y nutrias.

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