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Empresa colombiana mantiene vivas las agujas de tocadiscos

Los tocadiscos parecen tener un nuevo auge en la industria global Artistas como el cantante de Radiohead Thom Yorke o la española Amaia Montero han editado sus nuevas producciones en discos de vinilo

El proceso consiste en inyectar en un molde el plástico para hacer las perillas, se estampa y direcciona la aguja. La producción de una aguja para tocadiscos construida por la empresa colombiana Normarh.

El proceso consiste en inyectar en un molde el plástico para hacer las perillas, se estampa y direcciona la aguja. La producción de una aguja para tocadiscos construida...

El proceso consiste en inyectar en un molde el plástico para hacer las perillas, se estampa y direcciona la aguja. La producción de una aguja para tocadiscos construida por la empresa colombiana Normarh.

La empresa colombiana Normarh es la única en Latinoamérica en producir agujas para tocadiscos, un producto que a mediados de los años 90 por poco desaparece tras el surgimiento de los CD y que hoy tiene un nuevo aire con el auge de los pinchadiscos y los coleccionistas de acetatos.

Fundada en 1978 en la ciudad de Pereira (centro) con el objetivo de fabricar agujas para fonocaptores de tocadiscos, esta compañía sigue abasteciendo el mercado latinoamericano e incluso exporta a Estados Unidos y Suiza.

"Nos mantenemos, porque conocemos el negocio y sabemos hacerlo", dijo a Colombia.inn, agencia operada por Efe, la gerente de Normarh, Carmenza Hurtado.

Actualmente venden por pedido entre un 25 y un 30 % de la producción, que alcanza las 1.500 agujas diarias, según el coordinador de logística y seguridad de la empresa, Óscar Tabares.

Mientras en sus comienzos, el 100 % de los empleados se dedicaba a la elaboración de este producto, hoy en día de los 170 trabajadores solo tres fabrican las agujas, cuya producción unitaria tarda unos 30 minutos.

"Las hacemos con los ojos cerrados", sostuvo la directiva.

El proceso consiste en inyectar en un molde el plástico para hacer las perillas, se estampa para decorarlo y direccionar la aguja, luego se instala el porta punta (que recoge la señal del disco), se fija la punta de la aguja, se ensambla el conjunto y se prueba el sonido.

Tabares manifestó que las puntas y los tubos de duraluminio escasean y deben importarse de Japón o Suiza, pues la tecnología con la que son elaborados no se ha desarrollado en Colombia.

"Antes las agujas se vendían en almacenes de discos y ahora mayoritariamente en tiendas de equipos eléctricos. Se siguen vendiendo porque a veces el CD tiene un sonido muy sintético, mientras el tocadiscos es más natural", agregó.

Y es que algunos artistas como el cantante de Radiohead Thom Yorke o la española Amaia Montero han editado sus nuevas producciones en discos de vinilo, sin olvidar que los DJ utilizan tornamesas para realizar el "turntablism", en el que se manipula la lectura de los acetatos para generar diversos sonidos.

En el auge de los tocadiscos, esta compañía facturaba anualmente 1,9 millones de dólares, hasta que la aparición de los CD los obligó, en 1995, a reinventarse, debido a que la venta de las agujas bajó un 70 %.

Por ello, a partir de una máquina de inyección de plásticos Normarh diversificó sus productos y con esta tecnología empezaron a fabricar estuches para discos y casetes, así como productos para colegio, hogar y moldes.

"Luego entraron los asiáticos y tuvimos que reinventarnos nuevamente", aseveró Hurtado.

Entonces, se introdujeron en otras áreas como sellos de seguridad, cortinas, líneas escolares, de hogar y en el sector metalmecánico haciendo sistemas de alimentación e hidráulica para los motores de los helicópteros.

Ahora, 2.6 millones de dólares de facturación anual las agujas, que en el mercado tienen un precio que ronda los 19 dólares, representan el 10 %, explicó Hurtado. "Teníamos la estructura y a las personas y empezamos a hacer otros productos", concluyó Hurtado, quien ya no siente la presión de las empresas brasileñas que durante décadas compitieron a la par. —EFE

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