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Dralion, El enemigo de la gravedad

En el mundo del Cirque Du Soleil, la magia y la fantasía son una. El Polideportivo Domo fue abarrotado por más de 8 mil personas

Dralion, El enemigo de la gravedad

Dralion, El enemigo de la gravedad

Dralion, El enemigo de la gravedad

GUATEMALA. Los adjetivos no sirven cuando se trata de describir la grandeza del Cirque Du Soleil que la noche de ayer miércoles cautivó a los guatemaltecos con su prestigioso arte que reta a la imaginación y la gravedad.

El Polideportivo Domo de la zona 13 de Guatemala fue el escenario perfecto para que la compañía canadiense presentara Dralion, una producción que vio la luz en 1999.

El show fusiona la tradición del arte circense chino con el sello de vanguardia del Cirque Du Soleil (Circo del Sol).

La emblemática pieza evoca al dragón y al león, es decir, a los puntos cardinales este y oeste, respectivamente.

Caía la tarde en Guatemala y cientos de gentes ya estaban haciendo fila en el Polideportivo chapín. Todas las generaciones de varios países de Centroamérica se citaron para ver la primicia de Dralion.

Las amenazas de lluvia se acercaban más y más y el público empezó a aplaudir para que abrieran las puertas del Polideportivo.

Fue a las 6:40 cuando la gente comenzó a entrar y vio el deslumbrante escenario del Circo del Sol iluminado por una especie de ocho capullos amarillos de luz tenue que dejaban al descubierto un círculo terrenal y aéreo.

"He pasado una odisea para venir a ver al Cirque Du Soleil. Le pedí a mi superior que me diera permiso porque esto para mí es un sueño. Salí esta mañana (ayer miércoles) y aquí estoy", declaró Sebastián Labrador.

Desesperado porque la lluvia ya estaba encima y los pases para entrar no aparecían, el director de teatro salvadoreño, Fernando Umaña, daba vueltas y vueltas en las afueras del Polideportivo Domo buscando la llave maestra para entrar.

"El sello del Circo del Sol es impresionante. Al conocerlos más de cerca, mi expectativa es muy grande", confesó a este medio un Umaña más relajado luego de tener por fin los pases en sus manos.

En punto de las 7:30, el payaso Giovanni salía de entre el medio del público mientras una luz blanca lo seguía por todo el escenario.

"Buenas noches", gritó al ecléctico público que llegó a ver el espectáculo más prestigioso y popular del mundo de las artes escénicas.

La voz aguda de un payaso enano le respondió a Giovanni. Era Vicenti. A ellos se unieron los payasos Alberti y otro llamado el Espectador.

El plato fuerte comenzó. Desde el techo descendió un acróbata que retaba la gravedad y la velocidad con sus movimientos propios de la danza contemporánea fusionados con gimnasia y malabarismo.

La música en vivo crecía y evocaba los sonidos orientales. El dragón y el león se paseaban por el escenario. Un bastón vertical cayó de las alturas mientras una joven conquistaba el extremo superior con su equilibrio construido a una sola mano y con la cual cambiaba de posición.

La danza, la magia, el humor, el malabarismo, la gimnasia, la música en vivo, le dio a cada acto una buena dosis de dramatismo y suspenso al arte del Cirque Du Soleil.

Guatemala sigue de fiesta con el circo, pues aún quedan más funciones por disfrutar.

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