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Dieciocho años, una viola y muchos sueños

Gabriela Henríquez, primera viola de la OSJ, será parte del encuentro anual del Grupo Concertante Talía, en España

La joven confía en su talento y se ha preparado arduamente para las pruebas a realizar en España. Foto EDH/Marvin recinos

La joven confía en su talento y se ha preparado arduamente para las pruebas a realizar en España. Foto EDH/Marvin recinos

La joven confía en su talento y se ha preparado arduamente para las pruebas a realizar en España. Foto EDH/Marvin recinos

El año 2007, en el que Gabriela Henríquez realizó la audición en la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador (OSJ), quedaría grabado para siempre en su mente. La joven de 18 años no sabía las puertas que la música le abriría el futuro.

Tampoco que se convertiría en la primera viola de la OSJ y que estaría viajando a España para ser partícipe del encuentro musical anual del Grupo Concertante Talía -dirigido por Silvia Sanz-, y aplicar a una beca en el conservatorio de Salamanca.

"Cómo inició tu interés por la música" fue pregunta que rompió el hielo.

"Larga historia...Desde que estaba en el colegio, en primaria, siempre quería estar ocupada y en segundo grado abrieron el coro. Me metí, pero no me gustó", explicó con una sonrisa, "es que no puedo cantar".

Años más tarde, la joven decidió estudiar guitarra en una academia, pero luego sintió más inclinación por el violín.

A los cuatro meses de estudiar este instrumento, su madre supo por medio de una amiga que se avecinaba la audición para la OSJ. Se lo comentó a su hija y ella dijo que estaba dispuesta a aplicar.

"Pero estás aprendiendo", le dijo. Sin embargo, Gabriela le respondió que estaba dispuesta asistir y lo hizo.

Se presentó a la audición. No había preparado nada, la melodía que interpretó la extrajo del cuaderno de sus clases de violín. Y su sorpresa: fue aceptada en la orquesta, pero le pidieron eligiera otro instrumentos, porque ya habían muchos violines. Ella optó por la viola (de mayor tamaño y de un sonido más grave) y desde entonces, esta ha sido su amiga inseparable.

Desde entonces le dedica un buen tiempo a la música. Todos los días debe organizarse para colaborar por las mañanas como refuerzo en la orquesta.

Dedica dos horas de ensayos personales de viola, más las prácticas de la OSJ.

Gracias a la oportunidad que se le presentó Gabriela ha viajado junto a la orquesta a diferentes países.

También ha logrado participar en conciertos, asistir a clases y obtener residencias artísticas en lugares como Boston, Florida y Nueva York.

"Estos años que ella ha estado demuestran el potencial y las capacidad que hay en El Salvador, en la juventud, para lograr estas historias de vida", comentó el maestro y director de la OSJ, Martín Jorge, quien ha seguido de cerca el proceso realizado por Gabriela para viajar a España.

Si se une al conservatorio, estudiará por cuatro años la licenciatura en viola y luego piensa estudiar la maestría.

Su audición coincidió con el concierto del Grupo Concertante Talía, que cada año realiza un campamento para niños y jóvenes músicos y brinda la oportunidad para que un miembro de la OSJ asista.

Este año es el turno de Gabriela, quien ya prepara maletas para demostrar su talento y representar, no solo a la orquesta, sino, a El Salvador.

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