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Danza

Be a Dancer trae de nuevo al teatro el Bolero de Ravel

Un espectáculo de danza flamenca, neoclásica y contemporánea cuyo montaje es original de maestros argentinos y traído a El Salvador

El Bolero de Rabel

Suena un instrumento, luego un redoble, se suma otro instrumento y así como aumenta la cantidad de instrumentos  y el volumen del sonido también aumenta la cantidad de bailarines y la intensidad de las luces. Y cuando finalmente esté ya tocando toda la orquesta, usted prodrá deleitarse de la fusión de la música con la conmovedora coreografía de “El Bolero de Ravel” en su máximo esplendor.

Ese es el espectáculo que promete Be a Dancer Studio, cuyas directoras, Diana y María Elena Aranda, ambas bailarinas de profesión, compraron los derechos de esta magna obra el año anterior.

La versión es de origen argentino, creada por los maestros José Zartman y su asistente Mabel Spert, quienes han logrado convertirla en la más exitosa versión del Bolero de Ravel de suramérica.

Las hermanas Aranda han invertido no menos de 15 mil dólares en adquirirla, traerla y reproducirla.

Según aseguraron, la función, sin duda, será de satisfacción para todo el público: “Es para todo tipo de gustos, no solo para los amantes de la danza ni para la gente que aprecia el arte y la cultura, sino también para aquel público que no es muy conocedor o que no está acostumbrado a asistir al teatro”, manifestó María Elena.

El espectáculo dura una hora: la primera parte consiste en una suite (un extracto) de “Paquita”, un ballet de repertorio. Tras un intermedio de 10 minutos, aparece en escena “El Bolero de Ravel”.

La gira comienza el próximo sábado 19 de septiembre, en el Teatro Nacional, y termina el 4 de octubre en el Teatro de Santa Ana. Por cuestiones de presupuesto, el show músico-teatral no podrá llegar este año hasta San Miguel.

En total, son 24 bailarinas y siete bailarines, entre los que destacan Diana, como la bailarina principal, y el nicaragüense William Herrera, como el bailarín principal, quienes son los encargados de hacer nacer la pasión entre un hombre y una mujer, donde la mujer representa la melodía y el ritmo lo representa el hombre. El resto se encarga de interpretar con movimientos la naturaleza: el viento, el agua, los pájaros, el mar, la vida.

“El maestro Zartman se ha basado en un sentimiento hispánico; el color principal que utiliza es el rojo, que simboliza la sangre, nuestra pasión latina”, explicó Diana.

La idea de traer esta versión a El Salvador surgió a raíz de la experiencia de Diana como balletista de la compañía de danza del Teatro de la Provincia de Salta, en Argentina.

Allí conoció a Zartman y a Spert, quienes llegaron a su compañía como invitados, por lo que tuvo la oportunidad de danzar con ellos. María Elena, entre tanto, tuvo la oportunidad de disfrutar de esas presentaciones.

Desde entonces, ambas quedaron enamoradas e  impactadas con la fuerza y el éxito de esta obra y con el reconocimientos de sus creadores en Suramérica, por lo que tardaron tres años para cumplir su sueño de poder presentarla en el país.

“Lo peculiar de esta versión es que tiene un estilo de baile español, no es ballet ni danza contemporánea”, afirma Diana y María Elena agrega: “Es una fusión, una cuestión ecléctica, que trae base flamenca con pinceladas de danza neoclásica y un poco de contemporánea. Eso es lo más enriquecedor”.

Las funciones comienzan este fin de semana. Los boletos están a la venta en Todoticket.

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