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"Cristiani dijo: 'Hubo dictadura militar en El Salvador'"

El documentalista Gerardo Muyshondt desempolvó los archivos existentes del conflicto armado salvadoreño y presta el micrófono a 50 de los protagonistas de esa guerra civil en su última producción cinematográfica

Gerardo Muyshondt está detrás de "El Salvador: archivos perdidos del conflicto". Foto EDH / Omar Carbonero.

Gerardo Muyshondt está detrás de "El Salvador: archivos perdidos del conflicto". Foto EDH / Omar Carbonero.

Gerardo Muyshondt está detrás de \"El Salvador: archivos perdidos del conflicto\". Foto EDH / Omar Carbonero.

Ahora más que nunca la entiende: "ojo por ojo y todos nos quedaremos ciegos".

La frase de Gandhi se ha vuelto toda una referencia para el director del documental "El Salvador: archivos perdidos del conflicto", Gerardo Muyshondt. La ha colgado en la sala de su casa. Es prohibido olvidar. No ha llegado a los 40 años de edad y ya le hereda a esta nación un documental polémico.

El proyecto audiovisual está en la fase de edición y cuenta con más de 50 entrevistas con los protagonistas de la guerra. El trabajo aborda los inicios de la insurgencia, los asesinatos del poeta Roque Dalton, Monseñor Romero y los padres jesuitas. También hay un episodio para la etapa más oscura e incómoda de la guerrilla: el caso Mayo Sibrián. La ofensiva de 1989 y la firma de los Acuerdos de Paz en 1992 son los infaltables en esta producción.

Muyshondt no es nuevo en la escena audiovisual del país. En 2010 se dio a conocer con el trabajo "Uno: la historia de un gol", que trata sobre la selección salvadoreña de fútbol que fue a la Copa Mundial de España, 1982.

"Mucho de lo que le pasó a la selección de El Salvador está ligado con la guerra", afirma Muyshondt a El Diario de Hoy. Y desde ese trabajo le quedó un germen que le creció hasta hablar con nombre y apellido sobre la guerra.

Pero a estas alturas del partido, ¿a quién se le ocurre presentar un documental de la guerra en plena campaña electoral con un El Salvador harto de los políticos?

"Llevamos alrededor de un año y medio en esto y coincidimos con una campaña electoral (…) Idealmente y desde el punto de vista mercadológico, debería darse a conocer antes de las elecciones porque todo el mundo anda con los poros abiertos con el tema político", justifica Muyshondt.

El director del documental insiste en ser "un patriota" y un "enamorado de la historia de este país". Aunque admite que "no quería hacer algo que tuviera que ver con la guerra, porque es algo muy triste". Pensó que un tema como ese "en vez de unir a los salvadoreños, iba a separarlos. Pero cuando vas investigando qué pasó y lo investigás 30 años después, te das cuenta de que aún hay un montón de heridas que están abiertas. Para sanarlas hay que tocar incómodas verdades. Hay que conocer qué fue lo que en verdad pasó".

Muyshondt le apuesta al gran contraste que existe en el documental y a la convergencia que hay en los temas, a pesar de que los entrevistados sean ideológicamente distintos. "Eso demuestra cuánto hemos madurado. Todavía nos falta, pero hay muchos puntos de encuentro", añade.

"El Salvador: archivos perdidos del conflicto" cuenta con las voces de militares, firmantes de los Acuerdos de Paz, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), disidentes del partido de izquierda, un agente de la Agencia Central de la Inteligencia (CIA). También se incluyen las voces de periodistas locales e internacionales. Además se incorporan los archivos de los periódicos de El Salvador.

El Diario de Hoy ha puesto a disposición del director el acervo informativo que posee de aquellos tiempos. Aunque no hay una fecha específica para la presentación, no se descarta que sea en el mes de enero. El audiovisual es de largo aliento y podría durar entre hora y media a dos.

Entre las personas que se negaron a hablar en el documental se encuentran la actual fórmula presidencial del FMLN (Salvador Sánchez Cerén y Óscar Ortiz), la cúpula de la Iglesia Católica de El Salvador y Joaquín Villalobos.

La apuesta de Muyshondt con su documental es alimentar la curiosidad de las nuevas generaciones, porque ya ha encontrado aspectos que rayan en la vergüenza:

"Le preguntamos a una muchacha cuáles eran para ellas las causas del conflicto y respondió decididamente que 'es ridículo que nos hayamos ido a la guerra por un partido de fútbol'".

¿La guerra valió la pena?, fue la pregunta más incómoda -según Muyshondt- que se le hizo a los entrevistados.

¿Y nunca pensó: Muyshondt, estás ligado a la derecha?

—Totalmente. Se lo dije a la gente [entrevistados]: les pido un voto de confianza. Por mi hermano me pueden ligar a la ideología de derecha (Ernesto, del partido ARENA). Estudiar la guerra, en lo personal, me cambió muchísimo.

¿Quién es ideológicamente Gerardo Muyshondt?

—Yo creo en el hacer y dejar hacer. Creo en un sistema de libertades.

¿A quién le hubiese encantado tener en su documental?

—A Salvador Sánchez Cerén. Me hubiese gustado hacerle preguntas incómodas como a los demás invitados. Me hubiese gustado ver cómo reacciona. Él fue compañero de colegio de mi suegro.

En un documental hay que corroborar de dónde salen las críticas. ¿Ustedes las corroboraron?

—De todas partes son críticos con las cosas que pasaron. Empiezo diciéndote sobre la derecha, porque es el primer testimonio con el que abrimos el documental: el expresidente Cristiani dice, "Hubo dictadura militar en El Salvador". Y vos decís: pero si este tipo es de ultraderecha y te está reconociendo que hubo dictadura militar en El Salvador. Yo no me esperaba esa respuesta para serte franco. Fabio Castillo, una persona a la que le tengo un respeto intelectual grandísimo, dice: "Hay gente que secuestró durante la guerra. Yo jamás me hubiese prestado a semejante cosa". Él denuncia los secuestros y fue coordinador general del FMLN. Yo creía que todos los guerrilleros estaban de acuerdo con los secuestros.

¿No es contraproducente para su mismo esfuerzo que lance el documental en periodo de campaña?

—El país siempre está en campaña, es muy polarizado. Siempre que lo lancemos, va a parecer que tiene un objetivo secundario que no sea contar una historia. Queremos contar esta historia porque nunca habrá un peor o mejor momento. No es contraproducente.

Alguien se podría preguntar ¿quién está detrás de este trabajo y de su financiamiento?

—Sí, hubo financiamiento. Esto no se está haciendo como un negocio. Lo hacemos con el fin social de educar, queremos despertar el patriotismo en la gente para que tenga curiosidad de saber más de su país. Cualquier cosa que hagás va a necesitar financiamiento. Es injusto decir que alguien, porque financió un proyecto ya lleva una línea editorial preestablecida. Nosotros lo que queremos dejar es un legado adicional a lo que ahora hay, pero en un formato distinto a lo que estamos acostumbrados.

¿El documental cuenta cómo ciertos personajes empezaron en un bando y luego se pasaron a otro?

—Claro. Cuando pusimos la fotografía de los que no son militantes del FMLN actual, por ejemplo, los hermanos Galeas, los insultaron, los llamaron traidores, [pero] es gente que arriesgó su vida durante 12 años por una causa en la que creían. Yo creo que se merecen un poquito de respeto, porque no conocemos por qué ya no están en el FMLN. Hay unos que te dicen que se metieron porque no tenían alternativa (…) Te das cuenta por el lado de los militares que había gente de izquierda, de ultraderecha, militares escuadroneros. Es tonto separar esta guerra entre ricos y pobres. O que fue una guerra entre izquierda y derecha. En todos los grupos había cortes verticales, horizontales, transversales. Queremos dejar la moraleja que en la guerra no se va a jugar, que convertirte en héroe o mártir no tiene nada de romántico. Un país sufre cuando hay una guerra, retrocede, queda divido por más que se firme la paz.

¿Cómo balancearon el documental?

—Hicimos un listado como de 100 personas, luego nos dimos cuenta que algunas no son relevantes. Nos dimos cuenta de que iban saliendo nombres de personas que no habíamos considerado porque las desconocíamos a pesar de la investigación. Hay gente que nos rechazó las entrevistas. La gente de la Iglesia [Católica] fue esquiva.

¿La cúpula?

—Especialmente de la cúpula. Quisimos hablar con los arzobispos, conocer sus posturas ante la teología de la liberación. Fueron bien esquivos y eso quiero dejarlo bien claro. El que no quiso salir en el documental es porque no quiso. Al comandante Leonel -vicepresidente del país y actual candidato presidencial del FMLN, Salvador Sánchez Cerén- le enviamos cartas, le solicitábamos que reconsiderara su [ausencia] en el proyecto, porque él es un firmante de los Acuerdos de Paz. Es una persona importante en el desarrollo del conflicto armado en el país. Además, sale gravemente acusado por sus excompañeros .

¿A qué se refiere? ¿Habla del caso Mayo Sibrián?

—Por ejemplo. Hay otros como el buzón de Santa Rosa (lote de armas encontrado en Managua después del proceso de paz). Así como le preguntamos a Félix Alfredo Cristiani -expresidente de El Salvador- si él había dado la orden de asesinar a los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA). Nos contestó. Nos hubiese gustado tener ese tipo de [respuesta] de Sánchez Cerén. Es lamentable no haber contado con algunos personajes.

Siendo autocríticos, ¿no es aquí cuando su decisión se vuelve contraproducente para el documental? Está sacrificando el no llevar esas voces.

—Tenés toda la razón. Ahora bien, nosotros no teníamos pensado estar tan tarde haciendo este documental. Quisimos grabar el documental en el Teatro Nacional, en el Palacio Nacional, en la exCasa Presidencial, el Museo Militar El Zapote… Quisimos grabar en esos lugares porque son patrimonio de El Salvador, pero pasamos tres meses pidiéndole permiso a la Secretaría de Cultura (Secultura) y nos topamos solo con negativas. La señora [Ana Magdalena] Granadino me dijo que estaba en contra de que hiciera la película en estas locaciones. La tipa politizó todo. Me pidió un listado de todas las personas que iban a participar y le dije que no se podía meter con el contenido editorial que estaba haciendo. Respetamos todos los procesos, pero fue una negativa tras negativa.

¿Todos los militares convocados participaron?

—No, también hubo bastante hermetismo por parte de los militares.

Me llama la atención la posición de Cristiani y el caso de los jesuitas…

—Se lo preguntamos tal cual. Don Fabio Castillo, que fue el coordinador general del FMLN, fue bien claro cuando le pedí la entrevista. Me dijo, "Si yo conozco la respuesta, te la doy. Si no la conozco, te voy a decir no sé. Cualquier cosa que me querrás preguntar, preguntámela". Así hicimos con Alfredo Cristiani, Armando Calderón Sol. Fueron conversaciones bastantes francas. Les preguntamos con respeto, no forzamos nada.

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