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El correcto uso de los medicamentos

Seguir al pie de la letra las indicaciones médicas es de vital importancia para la cura o tratamiento de enfermedades

El correcto uso de los medicamentos

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El correcto uso de los medicamentos

Ante una enfermedad el uso adecuado de los medicamentos es muy importante para recuperar la salud. Esto va desde tomarlos exactamente como lo indicó el médico, a la hora correcta y durante el tiempo que dure el tratamiento.

De acuerdo con el doctor Héctor Rivas, especialista en medicina interna, es importante que los pacientes sigan al pie de la letra las indicaciones de los expertos porque ellos saben cómo tratarlas y cómo controlarlas dependiendo de cada caso.

"Por ejemplo, en caso de infección, se sabe que se tiene que emplear un antibiótico por determinado número de días y en una dosis exacta. Esto es porque esas bacterias que están atacando en ese momento se mueren en ese lapso de días que se indican y con las concentraciones de medicina que se prescriben", explica.

De acuerdo con el profesional, uno de los errores más frecuentes es que el paciente a los tres días de tratamiento presente mejorías, y por ello suspende los fármacos.

"Lo que ocurre en estos casos es que la bacteria no se muere, sino que inicia de nuevo y crece hasta dar síntomas. Pero ahora de manera más resistente de forma que los medicamentos con que se trató la primera vez ya no hacen efecto", añade el médico.

¿Efecto instantáneo?

Ningún medicamento, por bueno que sea, tiene un efecto instantáneo en el organismo. De ahí que debe existir un tiempo prudencial para que la persona experimente alguna mejoría.

"El paciente puede comenzar a ver el alivio o algún efecto dentro de 48 o 72 horas. Pasado ese tiempo los síntomas deberían haber disminuido de forma considerable y sentir alivio", indica Rivas.

De ninguna manera es válido incrementar las dosis por cuenta propia en busca de un efecto inmediato. De hacerlo, asegura Rivas, la persona corre el riesgo de intoxicarse o en todo caso de dañar algún órgano como los riñones o el hígado que s encargan de metabolizar los medicamentos.

"Pero siempre deben terminar el tratamiento como lo estipula el médico. En el caso de los antibióticos el tratamiento puede durar tres, siete o 10 días, dependiendo el caso", enfatiza.

Otra práctica común entre las personas es compartir los medicamentos sobrantes, lo cual es contraproducente porque "cada organismo es diferente y lo que a unos les hace bien le hace daño a otros", explica, Rivas. Por ejemplo a algunas personas la aspirina les proporciona alivio pero a otras las podría matar.

De acuerdo con el profesional, todos los individuos reaccionan de manera diferente a los fármacos, por eso el médico pregunta si la persona es alérgica a determinado componente, ya que en medicina no se puede generalizar, debido a que existen factores hormonales, físicos y genéticos que se deben tomar en cuenta la hora de hacer una prescripción.

"Al final nosotros no vemos enfermedades sino a los enfermos. Tenemos que adaptar los medicamentos para ellos según cada caso particular. Para el caso, alguien con mal renal o hepático tendrá una dosis diferente", indica.

Consejos generales

No se automedique. Muchas personas compran en la farmacia un par de pastillas que los hacen sentir mejor, pero en realidad el mal sigue latente. En otros casos toman medicamentos que no se necesitan, como ocurre con los antibióticos.

Lo ideal es que todo sea prescrito por un profesional luego del respectivo examen y diagnóstico del paciente.

Siga las indicaciones. Tome las medicinas de forma adecuada, siguiendo las recomendaciones del médico.

Tenga en consideración que los medicamentos no se deben manipular, así que no machaque las píldoras ni abra las cápsulas. En los tratamientos antibióticos hay que respetar la pauta (cada 6, 8, 12, 24 horas) y la duración indicada por el médico.

También pregunte si puede tomarlos con las comidas (antes, durante o después) o fuera de las comidas, ya sea una hora antes o dos horas después de las comidas, con un vaso de agua, si se puede con leche o jugos.

Asimismo, informe a su médico sobre cualquier posible alergia a la medicación, o si está embarazada o lactando.

Cerciórese sobre los posibles efectos secundarios y no modifique las dosis a menos que se lo indique su médico.

De ser posible, ponga la fecha en la que adquirió los medicamentos y revíselos periódicamente. También asegúrese de desechar los que hayan sobrepasado su fecha de vencimiento. Cuando los medicamentos envejecen, las sustancias químicas que los componen pueden variar.

Es importante que tenga cuidado al desecharlos, de forma que los niños no puedan encontrarlos. Es recomendable que enjuague bien los envases antes de tirarlos a la basura.

La mayoría de los medicamentos no se deben utilizar simultáneamente con otros ni con bebidas alcohólicas, ya que existe el riesgo de que sus efectos se modifiquen.

Si va a someterse a cualquier tipo de intervención quirúrgica (incluyendo la cirugía dental) o tratamiento de urgencia, informe al médico o dentista sobre los medicamentos que esté utilizando.

En caso de una sobredosis de cualquier o si un niño ha ingerido accidentalmente un medicamento acuda de inmediato a un centro de urgencia.

Recuerde que las formas farmacéuticas líquidas (jarabes, suspensiones) deben dosificarse con la medida (cucharita o dosificador) incorporado en el envase, ya que las cucharas de uso doméstico varían de tamaño y capacidad por lo que puede ser que no sirvan la dosis necesaria.

Nunca mezcle dos medicamentos distintos en un mismo envase. Cuando no use alguno, guárdelo siempre bien cerrado, en su envase original. No quite la etiqueta o el prospecto del producto, pues contienen las instrucciones e informaciones de interés.

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