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Celiaquía, un mal poco conocido

Entre más temprano se diagnostique, menos secuelas

Celiaquía, un mal poco conocido

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La celiaquía es la intolerancia total y permanente a la proteína llamada gluten, que se encuentra en el trigo, cebada, centeno y avena. De acuerdo con la Organización Mundial de Gastroenterología, el 1 % de la población mundial puede ser celíaca.

Recientemente, el gastroenterólogo pediatra argentino, Eduardo Cueto Rúa, quien tiene 39 años de dedicarse al estudio de esta enfermedad, estuvo de visita en El Salvador y habló sobre este interesante y poco conocido tema.

¿Cuál ha sido su experiencia profesional con los celíacos?

Comencé hace 39 años con este tema, hace 42 que soy médico. Tuve la suerte de escuchar al profesor Horacio Tocalino y abracé esta disciplina, y sobre todo, la enfermedad celíaca que producía desnutrición y muerte.

La clase de Tocalino me conmocionó, porque nosotros creíamos que los desnutridos eran de causa social y de pronto descubrimos que era una causa médica. Entonces, echarle la culpa de algo a un problema que el paciente puede manejar es terrible. Los chicos se morían y ahora por suerte no muere ninguno. Un celíaco no se muere sino que vive perfectamente bien.

¿Cuál fue el siguiente paso?

Fundé el club de madres de chicos celíacos, que es la base de la asociación y fue la primera del continente americano. Eso fue diez años después de la primera del mundo, que fue la de los ingleses, pero yo no sabía que existía ni que sus principios y los nuestros son los mismos. Era una enfermedad desconocida.

¿Cómo se está tratando el tema en América Latina?

Brasil, Uruguay, Argentina y Chile son países fuertemente marítimos con la costa atlántica y otros con el Pacífico y están muy interesados en el tema. Además, tienen una enorme corriente migratoria, en cambio los pueblos de Centroamérica, Ecuador y Colombia son más nativos y comen menos gluten que el que comemos nosotros.

Por ejemplo, en el desayuno de acá, en el hotel, no hay pan. En cambio, en otros países a uno le traen el menú junto con la panera, mantequilla o queso para que empiece a comer. Sino, va a un quiosco, donde venden galletitas y caramelos, ellos tienen unas 50 marcas de galletas de todo tipo. Incluso la gente lleva galletas en las carteras. Es distinto el hábito alimentario.

¿Cómo ve el trabajo que se está realizando en El Salvador?

Está muy bien. El camino es educar a la gente y esto se hace a través de los medios de comunicación.

¿Si esta enfermedad es un tema de salud pública, como usted dice, cómo debería tratarse?

Deberían de salir a buscar los casos clínicos. Hacerse un anticuerpo debería ser una cosa simple, pero hay que hacerlo, sobre todo, en los pacientes que tienen cuadro clínico y una vez se ha hecho esto, hacerlo a los hermanos y a los que tienen una enfermedad asociada, porque allí se encuentra un 10 % más. No se puede hacer un estudio a la población en general.

¿Entonces qué haría falta en El Salvador?

Bueno, aquí hay que estudiar a los niños que están desnutridos y con diarrea, sospechar de la celiaquía. Y no sacarle el gluten para ver cómo anda, porque eso complica el diagnóstico.

Entre más pronto se diagnostique la enfermedad, hay más posibilidades de no tener secuelas, como osteoporosis, caídas de las piezas dentales, abortos... Una mujer no puede tener seis abortos y enterarse a los 50 años que es celíaca. O tener un hijo con bajo peso a la hora del nacimiento o sufrimiento fetal porque lo parió a los meses de gestación, debido a que su cuerpo no lo podía sostener.

¿Por qué se conoce tan poco de la enfermedad?

No sé. Nosotros utilizamos desde el principio los medios de comunicación, porque ellos le hablan al público, se difunde. El público no lee libros de medicina, lee el diario, escucha la radio, por eso hemos utilizado, desde el principio, el periodismo, le hemos pedido que nos dé una mano, y nos han ayudado a sacar información periódicamente. —EDH

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