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"El cáncer no tiene el control en nuestras vidas"

[Silvia Cuéllar] La abogada salvadoreña asegura que la fe en Dios, el apoyo de los seres queridos y una actitud positiva son básicos para vencer la enfermedad

Silvia Cuéllar dice que ahora solo le pide a Dios poder ver a su hija Sarita graduarse. FOTO EDH/ Jorge Reyes

Silvia Cuéllar dice que ahora solo le pide a Dios poder ver a su hija Sarita graduarse. FOTO EDH/ Jorge Reyes

Silvia Cuéllar dice que ahora solo le pide a Dios poder ver a su hija Sarita graduarse. FOTO EDH/ Jorge Reyes

Su fe en Dios y mantener una actitud positiva hacia la vida fue la clave para que la abogada defensora de los derechos humanos, Silvia Cuéllar, venciera el cáncer de seno que le fue diagnosticado en 2009.

Su historia comenzó a finales de marzo de ese año cuando se autoexaminó mientras se bañaba. "Fue una sorpresa. Me estaba bañando y sentí una chibolita (en el seno). El día anterior había hecho lo mismo y no había sentido nada. Lo comenté con mi madre y dijimos que podría ser cualquier cosa. Yo tenía 38 años", relata.

Tras varios exámenes y pruebas, la doctora que la trataba le confirmó que tenía cáncer. "Entré (al consultorio) y me dijo 'lo siento mucho pero el resultado es lo que temíamos, si tiene cáncer'. Empecé a llorar y ella me dijo que a partir de ese momento en adelante la prioridad era yo".

El 18 de junio de ese año fue sometida a una cuadrantectomía (extirpación de un cuarto de la mama), posteriormente pasó durante seis meses en sesiones de quimioterapia y radioterapia.

"Estuve a tiempo y el tocarme me permitió tener un diagnóstico temprano, lo que, gracias a Dios, me ha permitido estar cinco años con vida", explica.

Silvia recordó como perder todo su cabello fue un golpe a lo que ella consideraba su feminidad. "Un día bañándome me quedé con el cabello en la mano... mi cabello no era bonito pero era mío, era el ser femenina, fue difícil. Erróneamente uno basa su feminidad en la parte externa", subraya.

Luego comprendió que ser mujer no se basa en lo externo. "Con seno o sin seno, eso no nos define como mujer, ni el cabello, ni nada exterior", apunta.

De la mano de Dios

Cuéllar asegura que la lucha contra el cáncer tomada de la mano de Dios, con el apoyo de la familia y con una actitud positiva es la mejor forma de batallar contra esa enfermedad.

"Yo me agarré de Dios y de su promesa donde me decía yo soy Jehová tu sanador, yo le creí a él, no deje de ir a la iglesia. Los días que estaba en quimio yo iba con mi mascarilla, me sentaba, desgarraba mi alma frente a Dios", recuerda.

La madre de Silvia, su hermano y su cuñada estuvieron a su lado durante todo el proceso. Su hija Sarita, ahora de ocho años, fue el motor que la impulsó a dar lo mejor de ella.

"Aprendí a vivir, a agradecerle a Dios por la vida. Problemas tengo como todos, y mi lema ahora es sino me mató el cáncer esto (cualquier problema) no me va a matar. Aprendí a seguir adelante", asegura.

La profesional, quien se desempeña en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA), dice que la sombra del cáncer permanece en su vida pero ahora ya no le tiene miedo. "Uno tiene que aprender a vivir, a autoexaminarse, a no tener miedo. El problema de nosotras las mujeres es que tememos a la mamografía porque pensamos que mucho duele y eso no es así. La mamografía es un segundito y la atención a tiempo le ahorra a uno más dolor".

Cuéllar aconseja a las mujeres a llevar un estilo de vida saludable para prevenir la aparición del cáncer. Alimentación sana, practicar ejercicios y aprender a manejar el estrés son parte de ello. La auto evaluación también es básica y debe realizarse todos los meses, una semana después de la menstruación, explica.

Recomienda estar pendientes de los cambios en el cuerpo. Rememoró como antes de ser diagnosticada con cáncer perdió peso sin razón aparente. "Esa baja de peso era una señal que algo estaba pasando en mi cuerpo. Lo malo es que los salvadoreños nos automedicamos o pensamos que no tenemos nada. Tenemos que aprender a que sea el médico quien nos diga lo que tenemos o no".

El amor propio es indispensable para vivir una vida sana, detalla. "Las mujeres tenemos que aprender a cuidarnos más, el problema es el amor propio y cuando uno se aprende a amar se aprende a cuidar. Eso aplica en los hombres donde también se registran cáncer de seno".

El cáncer no tiene el control de nuestras vidas, el control lo tiene Dios y nosotras mismas. Se puede salir de esta enfermedad, se puede vencer, siempre y cuando haya una actitud positiva, afuera depresión, afuera tristeza y no pensar que nos vamos a morir.

Ahora Cuéllar es de la junta directiva de la Fundación Edificando Vida, que fue un apoyo moral durante toda la batalla que superó. "También aprendí, aunque aún estoy en deuda, a servir a las demás mujeres. Trato de apoyar porque uno que ha recibido bendiciones no se puede quedar en la vida sin ayudar a otros".

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