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Bursitis: inflamación que inmoviliza articulaciones

Algunas actividades físicas pueden generar inflamación en las bursas, las cuales amortiguan y nutren las articulaciones

Bursitis: inflamación que inmoviliza articulaciones

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Bursitis: inflamación que inmoviliza articulaciones

En ocasiones una inflamación puede ser más que una simple hinchazón, a veces puede ser bursitis, ésta se da como resultado del crecimiento de la bursa, una "bolsa" que se sitúa entre los huesos, tendones y músculos, y que tiene como función amortiguar los movimientos de dichas estructuras entre si.

La bursitis se puede dar por diferentes motivos, como realizar el mismo tipo de movimiento una y otra vez, cargar objetos demasiado pesados, golpes, artritis reumatoidea, gota, infecciones y por algunas deformidades congénitas o adquiridas.

Físicamente esta condición se refleja en una inflamación extrema que permanece intacta a pesar de los intentos desinflamatorios básicos. Una persona puede distinguir una bursitis dependiendo del tiempo que permanezca el área afectada abultada.

"Después de un golpe se hace reposo, aproximadamente en una semana todo va regresar a su estado normal, pero si a pesar de esto no mejora, o incluso empeora, aumenta más de tamaño la articulación afectada y el dolor es demasiado grande, ahí es donde se tiene que consultar al médico", explicó Miguel Durán, ortopeda de Multiclínicas Merc.

Una bursitis puede ser confundida con una simple hinchazón, hasta puede mal interpretarse: "La gente dice 'el líquido se me salió', y no es así, el líquido siempre está ahí, lo que pasa es que hay un equilibrio entre lo que se produce con lo que el cuerpo reabsorbe nuevamente. Hay que pinchar y sacar el líquido".

Las bursas se encuentran en casi todas las articulaciones del cuerpo humano, pueden llegar a ser más de mil, aunque algunas de ellas son temporales. Este tipo de inflamación puede aparecer en los hombros, codos, rodillas, tobillos y cadera.

De la última sección mencionada, la cadera, se ha hablado mucho estos días, ya que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tras ser sometida a estudios radiológicos y de resonancia magnética nuclear, fue diagnosticada con una bursitis del trocante izquierdo.

¿Qué es la bursitis trocantérica? Según la fisiatra Sonia Maribel Minero, de la Clínica B. W. Denniger, esta es "una inflamación de las bolsas trocantéreas, localizadas entre trocánter mayor y tendón del glúteo medio y banda ileotibial, y que viene determinada por micro traumatismos de repetición en los músculos glúteo medio y mínimo durante los movimientos de flexoextensión de la cadera".

La mandataria argentina se vio obligada a suspender sus actividades debido a esta situación que se agudiza en las mujeres "postmenopáusicas y obesas", aunque en el mundo de los deportes también es algo común.

Todas las bursitis tienen los mismos síntomas: dolores, dificultad de movimiento e inflamación. En casos extremos, cuando surge una infección se da el enrojecimiento.

En el área de la cadera, tal y como detalló la doctora Minero, el "síntoma principal es el dolor sobre el área trocantéreas, el cual se intensifica al caminar, subir y bajar escaleras, y por la noche al dormir sobre el lado afectado. También refieren bloqueo de la cadera al levantarse. Es frecuente la irradiación por región lateral del muslo, simulando una ciática sin parestesias. Puede presentar debilidad y pérdida de la fuerza muscular por el dolor. Los síntomas suelen estar relacionados con un aumento de la actividad o ejercicio".

Para solucionar una bursitis el doctor Durán recomienda como medidas iniciales reposo, colocar hielo en la zona afectada, ejercer compresión y mantener en elevación el miembro.

"Si no cede, están los antiinflamatorios y las fisioterapias para volver a recuperar el movimiento. Además de la extracción del líquido por medio de una artrocentesis. Si aún así persiste la bursitis se recurre a la bursectomía", concluyó Durán.

En cuanto a la rehabilitación, la doctora Minero recomienda "uso de modalidades de calor superficial, compresas caliente o frías; de modalidades de calor profundo, ultrasonido; uso de corrientes, TENS, electroterapia; masaje de tejidos blandos; estiramiento de la bandea iliotibial y tensor de la fascia lata. Sin olvidar los ejercicios de fortalecimiento e infiltraciones con inyecciones de corticosteroides y lidocaína.

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