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Burlas se asocian con menor actividad física

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Los niños que son blanco de burlas mientras practican deporte tendrían una peor calidad de vida que los que no son víctimas de ese hostigamiento, sugiere un estudio, que agrega que algunos hasta se volverían más sedentarios en el tiempo.

"Las burlas no sólo influyen psicológicamente, sino también reducen la actividad física y afectan el desempeño físico, social y emocional de los niños", explicó el autor principal, Chad D. Jensen, de Brigham Young University, Utah.

Estudios previos demuestran que menos de uno de cada 10 niños realiza por lo menos una hora diaria de actividad física moderada o intensa, como recomienda el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.

El equipo de Jensen entrevistó a 108 niños, de entre nueve y 12 años, en el 2010 y el 2011 sobre su participación en 21 tipos de actividades físicas antes, durante y después del horario escolar y la frecuencia con la que recibían burlas mientras practicaban algún deporte o hacían ejercicio desde pequeños.

Informaron también cómo se relacionaban físicamente y emocionalmente con los amigos y en la escuela. Las respuestas sirvieron para conocer la calidad de vida asociada con la salud.

Los resultados

La calidad de vida de los niños hostigados era peor que la del resto, sobre todo en aquellos con sobrepeso y obesidad, según publica Journal of Pediatric Psychology.

Los niños con peso normal que en la primera encuesta recibían burlas eran más propensos a ser más sedentarios un año después. En aquellos con sobrepeso u obesidad, la persistencia del hostigamiento en la segunda encuesta estuvo asociada con una reducción de la actividad física ese mismo año.

"Las autoridades educativas deberían tener en cuenta esta forma de hostigamiento entre pares como una amenaza directa a la salud de los niños", escribe el equipo.

"Estos resultados respaldan la aplicación de programas integrales de prevención del bullying y sugieren que reducir la victimización entre pares durante la actividad física ayudaría a promover la participación de los niños en esas actividades y una mejor calidad de vida", señaló Jensen.

Para David Palmiter, psicólogo de Marywood University, en Pensilvania, los resultados no sorprenden. "Las burlas o el hostigamiento de cualquier tipo es un síntoma (...) y agravan los síntomas".

Los niños que son blanco de burlas "a menudo tienen vulnerabilidades", como la autoestima baja, antes de que comience la agresión. "Cualquier niño, sin importar cuán saludable sea, puede sufrir de hechos aislados de bullying".

Pero el hostigamiento constante probablemente hable de un dolor interno de ese niño, explicó Palmiter, que no participó del estudio. Recomendó, como una forma de resolver o prevenir las burlas reiteradas, agrandar el círculo de amigos de los niños para que no siempre tengan que quedarse al margen.

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