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Bebidas alcohólicas y el riesgo de gota

Aún el vino eleva el riesgo de la recaída de la enfermedad

El vino era uno de los peores disparadores de los ataques, por lo menos en los hombres. FOTO EDH

El vino era uno de los peores disparadores de los ataques, por lo menos en los hombres. FOTO EDH

El vino era uno de los peores disparadores de los ataques, por lo menos en los hombres. FOTO EDH

Malas noticias para las personas con gota que disfrutan de una copa de vino. Un equipo halló que todas las bebidas alcohólicas, aun el vino, pueden causar la reaparición de ese trastorno doloroso.

"No quiero parecer demasiado dogmática y decir que hay que dejar de beber", dijo la autora principal del estudio, doctora Tuhina Neogi, reumatóloga de Boston University. Pero, "con estos resultados, les diría a los pacientes que cualquier tipo de bebida alcohólica gatillaría una crisis de la enfermedad. Noes sólo la cerveza o los licores fuertes, sino también el vino".

La enfermedad de los reyes provoca inflamación y enrojecimiento articular, principalmente en el dedo gordo del pie de los hombres obesos, pero también en los pies, los tobillos, las rodillas, las manos y las muñecas. La sospecha de una relación con el consumo de bebidas alcohólicas existe desde la antigüedad.

Un hito en la investigación es un estudio del 2004 sobre más de 47.000 hombres. Allí, los autores habían comprobado que el consumo de cerveza y licores fuertes, pero no de vino, potenciaba el riesgo de padecer gota.

Pero Neogi comentó que algunos pacientes mencionan que "ni siquiera pueden oler el vino sin sufrir una recaída".

Los autores revisaron las respuestas que 724 adultos con gota proporcionaron entre el 2003 y el 2012 sobre sus ataques de gota, medicamentos, ejercicio, consumo de alcohol y alimentación. El 78 por ciento era hombre y los participantes provenían de todos los Estados Unidos.

El equipo observó que a mayor consumo de alcohol, mayor riesgo de tener un ataque de gota en 24 horas. Una bebida equivalía a una copa de vino, una cerveza de 340 ml o hasta 42 ml de alguna bebida destilada.

"Los resultados demuestran que el consumo de alcohol, sin importar qué tipo, aumenta el riesgo de padecer crisis de gota-indicó Neogi-. Y consumir cada vez más, aun moderadamente, también refuerza ese riesgo".

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