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Locura Crónica

Algas, perlas y cultura

Además de proponernos cultivar algas y perlas en el no-debate, yo hubiera querido saber cómo los candidatos a la Presidencia 2014-2019 cultivarán la cultura en los próximos cinco años -perdón por la redundancia etimológica-.

Me gustó lo de "Transectar", sea lo que sea que eso signifique. Sin embargo, si de "transectar" se trata, en una supuesta acepción positiva de la falsa palabra, ojalá hubieran propuesto hacerlo con las artes. Que le "transecten" clases de música a los niños y niñas en las escuelas públicas. Que le "transecten" fondos a los museos, a las academias y al cine nacional. ¡"Transectéalo", papá!

Comparto, además, la preocupación de ingenieros, arquitectos y abogados por su Triste Partida del País Salvadoreño (TPS, por sus siglas inglés, ¿o cómo era, candidato?), a juzgar por algunas ideas que surgieron en el foro sobre que no necesitamos ese tipo de profesionales.

Pero, así como vamos, sin verdaderos conservatorios de arte, no me extraña que los artistas se vayan también al quinto anillo del infierno del olvido. Me tienen chino, como dijo un aspirante, esas indiferencias.

Lo de "un niño, una computadora" es una gran frase planeada detrás de un escritorio y expuesta desde el

pódium y sobre un banquito disimula-alturas. Y está bien. Pero tengo la sensación de que, además de la técnica, este país necesita humanizarse. Entonces, "un niño, un pincel"; "un niño, una guitarra"; "un niño, una tarima de teatro"; y "un niño, una clase de guión"; tampoco vendrían mal. Enseñarles qué es Twitter al candidato que dice escribir esa frase a diario por esa red social, también me parece buena idea. La primera computadora que sea para él.

Prometer y prometer sin anunciar fuentes de financiamiento, ya es pecar por omisión. Pero a mí, además, me hubiera gustado saber cuánto presupuesto le asignarán al rubro cultural y si convertirán a SECULTURA – si es que Funes no le cambia de nombre antes- en un Ministerio o una autónoma. O bien, si seguirá siendo un juguetito del hombre de los semáforos y la guayabera en turno en el próximo quinquenio.

Vamos, que "Casas Ternura" me parece una acción justa y necesaria. No obstante, nunca oí ni una sola mención a las Casas de la Cultura, muchas de las cuales, olvidadas, parecen una sucursal de Mejicanos. Yo lo he visto con estos ojos que han de comerse los gusanos.

Y no hubo en las propuestas -ni habrá tampoco, no nos engañemos- una Ciudad Artista ni vasos de leche con la crema de la intelectualidad. Tampoco el paquete de útiles escolares llevará nunca un libro de poesía ni colocarán novelas clásicas gratis en los asientos del SITRAMSS para entretenernos mientras viajamos. Ni soñarlo.

¿Sabe por qué? Porque no hace falta ser Walter Mercado ni parecerse, para darse cuenta de que la cultura y las artes no tienen futuro en este país, al menos a juzgar por lo expuesto públicamente por los aspirantes presidenciales. Porque pasó el no-debate y ninguno me ha dicho –ninguno y mirándome a los ojos- que sabe qué es lo que tiene que hacer en este tema. Y por eso, mire usted, sí me dan ganas de llorar.

Twitter: @WillianConN

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