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Políticos desnaturalizan marchas en Honduras

Presencia de expresidente Manuel Zelaya provoca repudio en la población y le exigen que se retire

Ex presidente Manuel Zelaya en protestas

El ex presidente de Honduras Manuel Zelaya se a visto participar en diferentes marcha en contra de la corrupción | Foto por Marlon Hernández

El ex presidente de Honduras Manuel Zelaya se a visto participar en diferentes marcha en contra de la corrupción

La verdadera intención de marchar por las calles para pedir un cese a la corrupción y la creación de una comisión internacional que investigue la corrupción y la impunidad se ha perdido en Honduras. Ha sido contaminada por los políticos, quienes mueven a sus masas para pedir la destitución del presidente y generar desórdenes. 

Hondureños de diferentes clases sociales entrevistados por El Diario de Hoy aseguran que no están de acuerdo con que los políticos participen en las marchas. La mayoría coincide que las protestas deben verse como un apoyo al presidente hondureño y no para enfrentar al pueblo.  

Figuras de renombre de Honduras, empresarios y profesionales también se suman al repudio general de la participación del expresidente Manuel “Mel” Zelaya en las protestas. 

El extitular de la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI), Jorge Yllescas Oliva, sostiene “que cuando el (ex)presidente Zelaya solicita una CICIH, pareciera que anda de vocero de ese movimiento”. 

Mientras que el banquero Jorge Bueso Arias condenó que los políticos participen en las marchas.  

“Es una falta de vergüenza que Mel Zelaya participe en las marchas”, dice Bueso Arias, quien asistió el 7 de junio a una de las marchas, según periódicos del país vecino.  

Las marchas comenzaron en mayo pasado, luego de que la Fiscalía hondureña comprobara que 300 millones de dólares fueron desviados del Seguro Social por funcionarios y empresarios de la institución, mientras que el presidente Juan Orlando Hernández reconoció que 94.000 dólares de ese dinero financiaron su campaña electoral. 

El viernes pasado se realizó la décima marcha de Las Antorchas. Las personas caminaron desde la plaza La Ceiba hacia Casa Presidencial. 

A los protestantes no los detiene nada. Durante la novena marcha, caminaron desde el bulevar John F. Kenedy hacia Casa Presidencial bajo una fuerte tormenta. Sus antorchas se apagaron por momentos, pero sus gritos pidiendo la destitución del presidente nunca se terminaron.
   
Durante los recorridos los protestantes gritan “pueblo, únete. Pueblo únete”, sin embargo, muchos hondureños miran con desánimo las marchas y afirman que ya no son como las primeras tres. 

“Yo no veo muchas familias en las marchas, ahora son contadas. Veo a bastantes personas que prefieren apoyar a otros políticos que ya estuvieron en el poder y no hicieron bien las cosas”, afirma Julio Hernández, quien es propietario de un restaurante situado en la colonia Kenedy. 

Hernández sostiene que muchos hondureños optaron por no participar en las marchas porque hubo en las mismas mucha presencia  de activistas políticos. 

Las marchas ya no tienen el mismo impacto que las primeras tres. Los periódicos y noticieros no les brindan el mismo espacio. Ese es el reflejo que las protestas ya no tienen el mismo entusiasmo y objetivo. 

Expresidente Manuel Zelaya contamina protestas
El ex expresidente Manuel Zelaya ha tomado las protestas como propias. Los simpatizantes del partido Libertad y Refundación (LIBRE), que posteriormente se convirtió en Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), tras el derrocamiento de Zelaya, son de los muchos hondureños que participan en las protestas contra el gobierno de Juan Orlando Hernández. 

Zelaya participó en varias marchas realizadas en San Pedro Sula y Tegucigalpa, durante las cuales ondeó banderas de Honduras acompañado por decenas de simpatizantes del partido de izquierda, pidiendo una comisión internacional que investigue la corrupción. 

Con eso se ganó el repudio de los hondureños que marchan sin banderas políticas y contra la corrupción. 

El 1 de mayo, durante las marchas del Día del Trabajo, Zelaya inició su participación en las protestas y durante su discurso envió una amenaza contra el presidente Hernández. “Juan Orlando tiene los días contados en la presidencia”, sostuvo. 

El expresidente encabezó la marcha de los trabajadores en la ciudad de Tegucigalpa y a su llegada comenzó diciendo: “No me voy a retirar de la política. Si alguien tiene que estar aquí,  ese soy yo,  que siempre he defendido los derechos de los trabajadores”, según publicaciones de periódicos hondureños. 

A partir de ese acto, los líderes de sindicatos y la clase trabajadora manifestaron su descontento por la participación del expresidente Zelaya  en las marchas de los trabajadores y, además, lo acusaron de politizar una actividad, que a su juicio,  debe ser apolítica.

Protestantes sacaron a  un imputado de un juicio
En un hecho histórico sin precedentes, una turba liderada por simpatizantes de izquierda sacó a un imputado de  una sala de juicios, cuando era procesado por difamación. El imputado se llama David Romero, quien es un periodista que reveló la corrupción del ISHH durante un programa de televisión. 

Romero ha expresado en retieradas veces la corrupción que existe en el Ministerio Público y en el gobierno. Lo hace con expresiones elevadas de tono y eso le generó que la Fiscalía lo acusara de difamación. 

El periodista fue condenado a varios años de cárcel por haber violado a mujer. La fiscal que logró condenar a Romero es la esposa de uno de los principales jefes del Ministerio Público, por eso muchos deducen que las expresiones de Romero son en venganza por su condena. 

La turba se apostó en la entrada principal de la CSJ y después de gritar consignas contra el gobierno, irrumpieron las instalaciones judiciales. Los protestantes botaron los portones y sacaron al periodista y lo trasladaron hacia la sede de la Procuraduría de Derechos Humanos. 

La semana pasada, Romero volvió a enfrentar la justicia y un juez le decretó arresto domiciliar. 
Esto fue repudiado por muchos hondureños. En televisión y periódicos acaparó las portadas y fue catalogado como un hecho histórico. Muchos de esos protestantes también participan en las marchas de los viernes. 

Finaliza huelga de hambre de Los Indignados
El viernes pasado, el grupo de Los Indignados puso fin a una huelga de hambre que mantenían desde hace 35 días frente a la Casa Presidencial. 

Los protestantes se unían a los hondureños que realizaban las marchas de Las Antorchas. También se unían a los grupos que apoyaban al periodista Romero. 

Según los huelguistas, el movimiento finalizó para dar paso a una nueva “estrategia” de lucha en búsqueda de la instalación de una Comisión Internacional Contra la Impunidad, según lo publicaron periódicos hondureños. 

La huelga fue suspendida en común acuerdo entre los 19 participantes que de manera escalonada se habían sumado al movimiento que iniciaron los jóvenes Miguel Briceño y Ariel Varela, pero que a la semana la abandonaron.

Briceño y Varela se fueron por diferencias con miembros de la Resistencia y del Partido Libre, quienes al final terminaron asumiendo el control del movimiento.

Por esas razones, muchos dicen que la huelga de hambre y las protestas son políticas. 

Los huelguistas levantaron sus pertenencias y se marcharon de la zona donde permanecían, luego de acordar la formación de una Mesa Nacional de Indignados, la cual funcionará como una estructura que impulsará una lucha contra la impunidad en Honduras.

Los huelguistas optaron por cambiar sus estrategias luego de que la Organización de Estados Americanos (OEA) oficializara la llegada al país del diplomático chileno John Biehl del Río, para que medie en el proceso de diálogo entre todos los sectores.

Muchos hondureños esperan que la presencia de Biehl mejore la situación de su país. Otros, en cambio, creen que su presencia será una estrategia del gobierno y que la situación seguirá peor. 

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