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¿Está usted a favor de un sistema de ahorro de pensiones mixto/reparto?

Dos ciudadanos debaten sobre la temática en #ElRingdeHoy. Únete

 

Nelly Martínez

En este artículo sentaré posición respecto al debate sobre el sistema de pensiones en El Salvador. El debate se centra en la conveniencia o no de un sistema mixto de pensiones. ¿Será que podemos solventar este engorroso problema de pensiones atendiendo solo el déficit de financiamiento para su pago?

Desde la década de los 60 a 70 el sistema de pensiones fue público, operó como un fondo común con el que se alcanzaban a cubrir los gastos de funcionamiento de algunas instituciones públicas y el mismo pago de los pensionados, llegó a tener 500,000 cotizantes y casi 70,000 pensionados y sus reservas técnicas alcanzaban a los $343 millones, esto antes de su cierre.

En 1996, en la presidencia de Armando Calderón Sol,  mediante votación de la Asamblea Legislativa, fue aprobada la ley del SAP (Sistema de Ahorro de Pensiones) la cual permitió el surgimiento de las Administradoras de Fondo de Pensiones (Crecer, Confía, etc.) en El Salvador. De ser un sistema de reparto, ahora se instalaba en El Salvador el sistema de ahorro individual.

En el Sistema de Ahorro de Pensiones se cubre a aproximadamente el 17 % de pensionados. En dicho sistema de ahorro el trabajador aporta el 6.25 % del total de la cotización y el patrono aporta el 6.75 %, haciendo un total de 13 %. Por su parte, el gobierno paga pensiones a un 83 % de pensionados del viejo sistema público. Para ello, recurre a deuda o a la emisión de Certificados de Inversión Previsional, originados por el decreto legislativo 98 de 1996, que creó el Fondo de Obligaciones y Pensiones.

¿El cambio de un sistema de ahorro colectivo a uno de ahorro individual significó una mejora o beneficio para la mayor parte de la población pensionada? ¿Se pasó a un sistema más justo y solidario?  Como lo muestran datos del Sistema Financiero citados por ADESES, para 2012 las cotizaciones en el sistema público eran del 83 % y en el sistema de privado sólo alcanzaban la suma de 17 %; y por el contrario las cotizaciones que recibe el público equivalen únicamente al 5 % del total de las cotizaciones del sistema global previsional, mientras  que  el sector privado recibe el restante 95 % del total de cotizaciones. ¿Parece esto un modelo más justo y digno? ¿Un sistema mixto mejoraría algo de esta situación claramente desfavorable?

Es difícil pensar en una sola medida que solucione la totalidad de la crisis. Una de las soluciones propuestas, salida del despacho del Ministerio de Hacienda, es la creación de un sistema mixto cuyos pagos serían, una parte a la empresa privada, y otra al Estado. El ingreso estimado de 41 millones no entraría a la cuenta individual de cada afiliado, sino que serviría para pagar la pensión a personas jubiladas bajo el sistema público. De entrada parece un paso acertado. También deben considerarse  los elementos que resolverían el tema de la cobertura y la suficiencia de las pensiones.

Compartir responsabilidades en la administración de los fondos de los afiliados, del Estado y la empresa privada es en definitiva una visión acertada que deben complementarse con planes, programas y proyectos que incrementen el empleo formal en una joven población económicamente activa. Si el problema es de “caja”, debería de pensarse en obtener mayores ingresos por la vía fiscal: alto a la elusión y evasión por parte de grandes capitales transnacionales. La transparencia y rendición de cuentas deben permanecer inamovibles y por ello como ciudadanía tampoco debemos quitar el dedo del renglón y participar de esta discusión ¿Por qué solo dar un paso si el camino se abre para más?

Lic. Admon. de empresa (ULS)
Participación en los SDG's
Objetivos de Desarrollo Sostenible Dinamarca.
Asistente Administrativo.
Plataforma Global El Salvador
pertenezco a:
Activista El Salvador
Twitter: @yessenialopez
 

No 

Juan Pablo Fontán

Se cambia para mejorar. Sino, ¿para qué se cambia? El sistema mixto de pensiones no traerá beneficios nuevos a los cotizantes. Eso lo saben mejor que nadie los que promueven la “reforma”. No hay aumento del monto de pensiones ni cambios paramétricos: edad de retiro, beneficios, tasas de cotización, etc. Es una reforma, que no es reforma, sino un mecanismo de financiamiento de corto plazo para cubrir el hoyo fiscal estatal. Lo que necesitamos es una reforma integral de las pensiones, que ningún gobierno ha podido resolver en su total y justa dimensión. El sistema mixto le dará liquidez al gobierno y le permitirá 1) evitar la necesaria reducción de grasa en el gasto público y 2) esconder la cabeza como el avestruz y tirar la solución real del problema al próximo gobierno.

No habrá mejores beneficios porque tenemos un sistema incompleto con desfinanciamientos importantes. Arrastramos una deuda vieja que “obliga” al gobernante en turno a apagar incendios fiscales durante su quinquenio y a trasladar las soluciones integrales al siguiente gobernante. Iniciamos con un sistema público o de reparto en 1969 cuyo pecado original fue haber nacido desfinanciado. El trabajador y patrono aportaban solo el 3.5% de su salario, para recibir del 55 hasta el 80% del mismo cuando se jubilaba. Simplificando, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima como parámetros internacionales promedio normales recibir entre un 30 y 45%.

En 1998 el Gobierno buscó ordenar el problema al transformar el sistema de reparto a uno de capitalización individual creando las AFP. A partir de entonces, trabajador y empleador aportan el 10% y puede recibirse un aproximado del 30%  como pensión. Fue un inicio sólido para ordenar las cuentas. Con varias fallas pendientes de arreglar, su pecado capital es que no corrigió el desfinanciamiento del sistema viejo. Se corrigió para las nuevas generaciones pero faltó un ajuste fiscal para determinar quién pagaría la deuda arrastrada de 1969 y los excesos del sistema viejo.

En 2006 el Gobierno creó al menos dos problemas adicionales: como no se definió de dónde se pagarían las pensiones de los más viejos, tomó prestado el dinero de los más jóvenes, pagándoles un tasa inferior a la del mercado (entre el 1 y 5%), afectando su rentabilidad. Por otra parte, y para ganar simpatías electorales, el Gobierno regresó de facto al sistema antiguo al equipararle a algunos pensionados del sistema nuevo el nivel de beneficios del sistema viejo… Es como haber dejado de fumar y haber recaído en el vicio. Para rematar en 2010, el Gobierno casi duplicó la pensión mínima sin proyecciones de largo plazo ni determinar su sostenibilidad fiscal. ¿Déjà vu?

Hoy por hoy la deuda ronda el 100% del PIB anual. Eso son unos $25 mil millones que el Estado debe honrar. El sistema mixto es cirugía mayor y no corregirá los problemas de las pensiones. ¿Tiene sentido embarcarnos, de nuevo, en soluciones complejas que resuelven poco?

La propuesta del Gobierno contempla algunos elementos positivos, como permitir la inversión en valores financieros extranjeros, instaurar una figura multifondos para diversificar, y habilitar el cruce de bases de datos del ISSS y AFP para subir número de cotizantes. Pero deja de lado las soluciones de fondo: 1) Garantizar tasa de interés de mercado a los fondos que el Gobierno ya toma prestado de los ahorros privados,  2) Responder preguntas difíciles de sostenibilidad como el nivel de beneficios del antiguo sistema y edades de retiro, y 3) ¿Cómo subir la cobertura de pensiones de apenas el 25% que tiene nuestra población económicamente activa?

Se cambia para mejorar. Sino, ¿para qué se cambia?

Economista.
Diputado Suplente por San Salvador.

@jpfontan

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