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Zozobra es creada por la violencia e inseguridad, no por las noticias

La prensa internacional consigna que en Venezuela, en las últimas semanas, se han abierto dos expedientes contra medios de comunicación acusados por el gobierno de "crear zozobra en la sociedad", uno por haber informado sobre el desabastecimiento de gasolina, y otro, por desabastecimiento de productos básicos.

El mismo presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha acusado a ciertos medios informativo de azuzar las compras de pánico de algunos productos básicos, cuyo desabastecimiento se ha intensificado en los últimos meses, y ha pedido al Fiscal General, como lo consignan cables de la prensa internacional, castigar la difusión de versiones periodísticas que considera son parte de la "guerra económica" contra su gobierno.

No es mi intención entrar al tema de Venezuela, pero los hechos muestran que, por un lado, la ausencia de muchos productos básicos en plaza no es nuevo en ese país, rico en petróleo, pero pobre en la producción de bienes de consumo elementales, y dos, por más que se ha dicho y hecho los canales de distribución, el abastecimiento y en general los bienes de consumo, han sido un problema que toca de forma directa la vida cotidiana de los venezolanos.

Estas realidades no pueden dejar de ser tratadas noticiosamente por los medios de comunicación; no hacerlo, no sólo los convertiría en cómplices de una situación calamitosa sino también traicionaría una de las inexcusables misiones de la prensa: señalar problemas, determinar sus causas y adelantar posibles soluciones, de tal forma que la ciudadanía esté informada.

Recuerdo, y lo he dicho en otras ocasiones, que uno de los cuestionamientos que se hizo a la prensa española, previo a la profunda crisis económica actual, es que no fue lo suficientemente clara y contundente para advertir y dar a conocer los presagios de la catástrofe.

Algunos teóricos españoles no sólo reconocieron la falencia de la prensa al no tratar con suficiente amplitud los nubarrones que acechaban a la sociedad, sino además han señalado que algunos medios deliberadamente no lo hicieron para "no afectar al gobierno de turno", otros más, a lo mejor "por responsabilidad" (que luego se convirtió en irresponsabilidad) para no afectar la imagen de la España que, en la década pasada, mostraba vitalidad y fuerza para dar bienestar a los españoles y proyectar pujanza a nivel internacional como una economía sólida.

Con el paso de los años, cuando la crisis se desató, los españoles padecieron los "recortes" y el bienestar fue desapareciendo, así como también se fue deteriorando su imagen internacional hasta que se comenzó a hablar de que necesitaría de un masivo rescate financiero, como le ocurrió a Grecia y a Portugal. En este ambiente y entre otras dudas que a diario surgían, salió a relucir la pregunta: ¿Por qué la prensa no dijo nada al respecto? Otros fueron mucho más duros y dijeron que hubo pérdida de credibilidad, y otros más, llegaron al extremo de aseverar que hubo complicidad y hasta acusaron de cohecho a los responsables de haber creado la burbuja financiera, de los exceso en el ejercicio del poder y de haber puesto al borde del precipicio a la economía española.

Estos mismos problemas también se viven, o se padecen en El Salvador; escuché, hace un par de días, al Presidente de la República, que teóricamente debería saber de estas cosas por su práctica de un periodismo crítico durante varias décadas, que no disminuye la percepción de criminalidad en el país porque los medios informativos siguen consignando los muertos. ¿Qué quiere, que se escondan los asesinatos, los robos, las extorsiones?

Hay que preguntarle a los ciudadanos de cualquier comunidad si acaso debido a las noticias que se publican no están tomando sus precauciones para reducir las posibilidades de ser víctimizados.

Ya otros presidentes y ministros, de este y de gobierno anteriores, han intentado presionar, forzar e incluso intimidar a la prensa para que no dé cuenta de los altos niveles de criminalidad que existen en el país.

Cuando dejen de haber crímenes, cuando las políticas de seguridad del gobierno sean efectivas y lleguen a los barrios y colonias y los ciudadanos puedan salir de sus casas confiados en que hay quien los protege, cuando los niños no sean blanco de los mareros y que no haya reos que desde los penales extorsionen a los ciudadanos comunes y corrientes, la prensa, los periodistas y, en general, los medios informativos, cambiarán su agenda noticiosa.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com