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"Yankee don't go home"

Nos sigue lloviendo sobre mojado: Primero un estudio Inglés califica a El Salvador, por las pocas probabilidades que tenemos de llegar a viejos sanos y salvos, como uno de los peores países para nacer. Después, el Tío Sam advierte a sus compatriotas que si valoran su seguridad, mejor ni se asomen a nuestro país. Sam no se traga que las maras hayan fumado la pipa de la paz, ya que el crimen, las extorsiones, los desaparecidos y la violencia, siguen viento en popa y a toda vela.

Poco consuelan las declaraciones "busca voto" del Gobierno, que los homicidios del día han bajado de 14 a 7. Quizá algunos mareros ya no degüellan tanto como antes pero eso no quiere decir que, para Raymundo y todo el mundo, haya más tranquilidad.

Los malacates nos tienen de rodillas, encerrados en nuestras casas y cuando salimos transitamos con los nervios de punta. Dormimos con un oído abierto y el otro cerrado y ya no pegamos los ojos cuando nuestros hijos salen por la noche ni cuando, en el silencio de la madrugada, nuestra imaginación convierte a un gato en el tejado en un mañoso armado.

El celular vibra en pantalones y carteras, pero contestarlo en la calle, ¡ni a palos! Si paseamos el fin de semana, no nos podemos desconectar del todo, pensando que al regresar vamos a encontrar nuestro nido desvalijado.

El preocupante pulso del mal es palpable, día y noche, al ver vigilantes armados por todos lados, al leer los periódicos y ver las noticias. Triste, pero lógica, la huacalada de agua helada que nos cayó del Norte.

Lástima, pues culpa de la advertencia, los tantos vuelos desde USA aterrizan en Comalapa con asientos vacíos y los cruceros buscan puertos más seguros que Acajutla. Esto, a pesar de que contamos con verdaderos atractivos turísticos, un envidiable clima todo el año, una adecuada oferta hotelera y la sonrisa y actitud hospitalaria de la mayoría de salvadoreños, tan bien comentadas por los turistas.

Por el bien de nuestra industria sin chimeneas, y los trabajos y demás beneficios que esta genera, confío en que nuestras autoridades de turismo presionarán a las de seguridad, para que en serio se pongan las pilas. También espero que Cancillería presione a la embajadora Aponte para que nos ayude a revertir la advertencia de su Departamento de Estado. De lo contrario, adiós a Fomilenio 2 y a nuevas inversiones turísticas como la renovación del hotel del Cerro Verde.

No es justo que el actuar perverso de una minoría coloque a El Salvador, a pesar de que en 1992 firmamos un ejemplar acuerdo de paz, en la misma lista negra con países de calibres más peludos como Irak, Afganistán, Irán y Siria.

Nosotros también podemos ayudar. Si tenemos parientes y amigos en Estados Unidos, asegurémonos que se metan a la sección de turismo de elsalvador.com y démosles chile enviándoles fotos de nuestros amaneceres y atardeceres; de Ilopango y Coatepeque; de Joya de Cerén, San Andrés y Tazumal; del Izalco, Boquerón, Chichontepec y Chaparrastique; de nuestros cafetales y cañales; de un coctel de conchas y una docena de ostras; de las artesanías de La Palma y Ataco; del Zonte, Sunzal, Costa del Sol y Tamarindo, y de tantas otras bellezas, advirtiéndoles que "¡Cuidadito se les cruza por la mente no visitarnos este año!"

Y cuando interactuemos con los pocos turistas y empresarios gringos que aún nos honrxan con su presencia e inversión, regalemosles una sonrisa, hagamosles sentir en casa y digámosles: "Yankee don't go home!"

*Colaborador de El Diario de Hoy.

calinalfaro@gmail.com