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Washington y La Habana ¿impactarán a Venezuela?

El pasado 17 de diciembre Estados Unidos y Cuba dieron el paso más asertivo en décadas hacia la normalización de sus relaciones. El acuerdo sobre relaciones diplomáticas formales, las que han sido inexistentes desde 1961, se ha convertido en hito de mucha trascendencia, convirtiéndose en la noticia de fin de año.

Funcionarios cubanos y estadounidenses celebrarán reuniones de alto nivel en los próximos meses para el establecimiento de propias embajadas en La Habana y Washington. Se prevé que Estados Unidos también disminuirá algunas sanciones en comercio y viajes con la isla.

La Habana tiene mucho qué ganar iniciando este proceso, sobre todo, en momentos en que su socio estratégico, el régimen de Caracas, se enfrenta a una grave inestabilidad. Sin duda los Castro temen que la economía venezolana en declive limite una de las principales fuentes de financiamiento y de petróleo de bajo costo, mientras despliegan la transición hacia un nuevo liderazgo y modelo económico.

Es de considerar que llegar al fin del viejo bloqueo comercial requiere de un largo camino. La ley norteamericana para la libertad y solidaridad democrática cubana, exige un progreso visible de concesiones en la isla como la liberalización de la actividad política, la celebración de elecciones libres y la disolución de los cuerpos de seguridad del Estado. No obstante, las medidas anunciadas por Obama permitirán a su administración el profundizar sólidos lazos con La Habana antes que se someta al Congreso la solicitud del levantamiento de sanciones.

La incógnita surgida es cómo el ineludible acercamiento entre Estados Unidos y Cuba va a afectar a Venezuela, aliado importante del régimen cubano. Por ejemplo, comparte inteligencia con Caracas y Maduro la ocupa para detectar amenazas desde adentro, lo que crea descontento dentro de las fuerzas armadas venezolanas. Mientras que el acercamiento de Cuba con Estados Unidos no puede cambiar inmediatamente la relación de Caracas con La Habana, la inminente angustia económica de Venezuela y los potenciales disturbios internos pueden acelerar el fortalecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, lo que amenazaría aún más al régimen bolivariano.

El futuro inmediato de Venezuela se basa en los precios mundiales del petróleo (hoy a la baja) y la capacidad de Nicolás Maduro para gestionar simultáneamente, los disturbios en las calles y a los rivales dentro de su Gobierno. El 2015 será crítico para Maduro, quien está buscando cualquier salvavidas que le proporcione un respiro económico. Una Cuba de la mano con Estados Unidos, puede incentivar al régimen de Maduro a buscar su propio acercamiento con Estados Unidos. De hecho, varias horas después de que se anunciara el intercambio de prisioneros entre Estados Unidos y Cuba, Maduro dijo públicamente que Venezuela estaría dispuesta a mejorar sus lazos políticos con Estados Unidos.

Durante el año pasado, circularon varios informes de que Caracas ya estaba negociando la reanudación de las actividades de antinarcóticos directas con la Administración de Control de Drogas, aunque parece que no hay acuerdo. Estas discusiones podrían renovarse a consecuencia del acuerdo Washington-La Habana.

Es poco probable que Maduro sea capaz de hacerle frente a estos problemas sin incurrir en grandes costos políticos y el restablecimiento de lazos políticos con Estados Unidos va a depender más de factores domésticos y no de Obama o su sucesor en la Casa Blanca.

En cualquier caso, los acontecimientos de diciembre marcan el primer paso en un proceso de acercamiento de estos líderes, cuyos detalles aún no se han solidificado ni conocido; sin embargo, su anuncio fija una clara meta para las relaciones entre la isla y Estados Unidos, una meta que sin duda tendrá amplias implicaciones en toda la región.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com