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La vuelta al pasado

Las épocas más oscuras de la historia latinoamericana se caracterizaron por la potestad que tenían los que detentaban el poder político para meter presos a los que pensaran diferente a ellos o se opusieran a sus ambiciones y designios. Esta potestad era lo que permitía que los tiranos surgieran y se perpetuaran. Con el final de la guerra, parecía que estos años habían quedado atrás. Pero las acciones de la Fiscalía y del gobierno con respecto al caso CEL-ENEL en la última semana vuelven claro que el país está en un peligro inmediato de volver a su pasado más oscurantista-con distinto sesgo ideológico, con distintos mecanismos para destruir a los rivales, pero con la misma motivación tiránica.

Aunque la Fiscalía trató débilmente de proyectar la imagen de que las acusaciones que estaba presentando responden a una investigación seria, basada exclusivamente en criterios puramente jurídicos, todo en el caso apunta a que fue armado con una lógica política, no jurídica. El caso está lleno de agujeros lógicos y contradicciones cuando se ve desde el punto de vista jurídico, pero encaja perfectamente en una lógica orientada a eliminar a ARENA como fuerza efectiva en las elecciones de 2014.

Esto es evidente en el hecho que las acusaciones de la Fiscalía se han montado en una fanfarria mediática que busca condenar a los acusados antes del juicio, y hacerlo no ante el juez sino ante los votantes, y asociar esa presunta culpabilidad con ARENA.

La lógica política se vuelve más evidente por el hecho que al presentar el caso la Fiscalía pidió al juez seis meses para poder concretarlo. ¿Pero, por qué presentar el caso si no lo tenía listo? ¿Qué tiene de especial este noviembre con respecto a mayo del año que viene que llevó a la Fiscalía a presentar el caso ahora y no cuando se sintiera segura en sus argumentos? La especialidad de noviembre es puramente política. Si después de estudiarlo plenamente la Fiscalía no presenta el caso, o lo presenta muy débilmente, el daño a los acusados y al proceso eleccionario ya habrá estado hecho. Ya la gente habrá votado. Ya la fanfarria habría tenido su impacto en las elecciones aunque después se pruebe que los acusados no eran culpables. ¿Qué razones puramente jurídicas podrían motivar a presentar el caso ahora a pesar de ese obvio daño al proceso eleccionario? No hay ninguna. Las motivaciones son puramente políticas.

La parcialidad de la Fiscalía es evidente en la sustancia de las acusaciones. Acusa a los funcionarios del régimen de ARENA que creó la empresa que sirve para operar lo que la Fiscalía supone es lesivo para el país, pero no a los que le traspasaron bienes del Estado a esa empresa y la han operado hasta ahora durante las administraciones del ex presidente Tony Saca y del actual presidente Mauricio Funes.

Para justificar esta evidente parcialidad, la Fiscalía enmarcó su acusación en un delito que llama "fraude de ley", definiéndolo como el resultado de pasar leyes que obedecieron a políticas de gobierno que, en la opinión de los abogados que hicieron el caso, eran lesivas para el país. Definiendo así el crimen, los culpables son los que pasaron la ley, no los que hacen las cosas lesivas para el país. Es como acusar criminalmente a los que diseñaron un puente que en el que luego otros cometen delitos, pero no a los que los cometen. Peor aún, los acusados no pasaron las leyes. Las pasó la Asamblea. ¿Hay que meter presos a todos los diputados que votaron por ellas? ¿Y a los diputados y presidentes y funcionarios que las firmaron y a los que no las derogaron?

Todo esto no es jurídico. Las leyes pueden ser inconvenientes, lesivas, e inconstitucionales, pero hay procedimientos especiales para tratar de evitar que lo sean, y para corregirlas si es que lo son. Pero estos procedimientos no incluyen meter presos a los que las propusieron, las aprobaron o aplicaron o no las derogaron. Si este criterio prevaleciera, no sólo se terminarían las libertades individuales sino que se terminaría el Estado salvadoreño. Sería el regreso al oscurantismo.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.