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¡De vuelta a clases!

Con estas palabras se despidió muy contento Oscar el miércoles por la mañana, cuando salía para el colegio al primer día de clases a su noveno grado.

Ojalá que la mayor parte de los niños y jóvenes vuelvan a clases con mucha alegría y entusiasmo y se dediquen a estudiar y prepararse para afrontar el futuro con la mente clara para triunfar.

Viendo las materias y los contenidos que se estudian actualmente y recordando mis años de estudio a finales de los cincuenta, veo que las cosas han cambiado mucho. Pero también ha crecido la disponibilidad de recursos, incomparable con los de aquellos años.

Ni nos imaginábamos que hoy se dispondría de Internet y que parte del estudio se realizaría utilizando computadoras. Con 15 años hoy, los jóvenes pueden utilizar muchos programas y aplicaciones informáticas y combinar una inmensidad de conocimientos, y si estudian en un colegio bilingüe, leen, entienden y se defienden inglés.

Desde 1986 en que me plantearon por primera vez el desarrollo de cursos de control de calidad, de aseguramiento la calidad y después, de gestión de calidad, para diferentes niveles profesionales, incluidos universitarios y de postgrado, descubrí el sentimiento de privilegiado que se tiene, cuando uno decide dedicarse a la enseñanza y la responsabilidad que significa, prepararse para diseñar los programas, los materiales de estudio que se utilizarán, enseñarlo a otras personas, y después sentir la satisfacción de ver que los aplican, hacen mejor su trabajo y se superan profesionalmente.

Nunca he sido profesor a tiempo completo, pero me imagino que dedicándose con cariño y responsabilidad a los temas que se enseñan, sobre todo a los niños y los jóvenes para prepararlos para una vida mejor, la satisfacción debe ser muy grande, al ver cómo aprenden, aplican lo aprendido, siguen sus estudios, se gradúan y tienen éxito en su vida profesional.

En la primaria, secundaria, la universidad y los estudios de postgrado he tenido profesores excepcionales de los que además de recordarlos con cariño, me siento orgulloso haber sido su alumno. Con frecuencia al explicar algún concepto importante, también digo de cuál maestro lo aprendí y lo útil que me ha sido en la vida.

Pero la vuelta a clases también es para los maestros, que desde el principio deben dedicarse con responsabilidad y cariño a prepararse bien, para enseñar de la forma más inteligible a sus alumnos.

Siempre que visito un país y observo las conductas espontáneas de sus ciudadanos, concluyo que son consecuencia de sus sistemas de educación y de cómo los maestros los imparten a sus alumnos. Así de importante es la labor de los maestros que debemos respetar y compensar adecuadamente

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net