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Votemos por la democracia y la libertad, mas no por una dictadura

Se aproximan las elecciones más peligrosas en nuestro querido país y deseamos, naturalmente, que nuestro candidato gane. ¿Pero a quién nos gustaría tener como Presidente? Este es un título, un cargo tan importante que no lo puede ostentar cualquier hijo de vecino, sólo por querer mandar, forrarse de dinero y olvidarse de las necesidades prioritarias del pueblo, por las cuales vale la pena trabajar, luchar, desvelarse y hasta perder la vida si ello fuese necesario. Esto parece un sueño imposible de lograr, pero no podemos perder de vista cuánto vale nuestro voto, y no permanecer indiferentes, como muchos que se abstienen de ir a votar por hallarse hartos de falsas promesas de quienes ofrecen el oro y el moro y que, luego, una vez en el puesto, se olvidan de lo que prometieron.

En esta ocasión no podemos darnos el lujo de la indiferencia, tenemos que armarnos de positivismo y votar por la persona o el partido que más garantías aporte para solucionar los problemas ya existentes, para recuperar nuestro país que está caído, golpeado, empobrecido, endeudado, violentado, ensangrentado día a día, falto de valores espirituales, morales, cívicos y familiares.

Pidamos a nuestro Padre Dios, por medio de su hijo, Jesucristo, que se apiade del país que lleva su nombre, que ayude y fortalezca a quienes buscan esa recuperación mediante la creación de nuevas fuentes de trabajo, fomento de leyes que nos permitan salir adelante en este momento tan crítico para nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Debemos luchar por un mejor país donde haya transparencia en el quehacer público y no corrupción, donde la violencia sea erradicada o que al menos disminuya, donde todos podamos vivir en paz, planificando, trabajando, comprendiendo, admirando y, sobre todo, siendo solidarios en la reconstrucción del país de la sonrisa, de la nación progresista capaz de generar fuentes de trabajo, energía, de ponerse a la vanguardia de la economía en Centroamérica.

El comunismo no es la solución, fracasó en todos los países donde se ha aplicado como forma de gobierno y orden económico; como bien lo dice el Papa Francisco: "El marxismo es una ideología equivocada" y punto.

No vale la pena votar por el continuismo de un partido que ya estuvo en el poder y no logró demostrar transparencia en su gestión, que con el dinero del pueblo se enriqueció ilícitamente y no dejó a merced de la delincuencia.

¡Mucho cuidado pueblo salvadoreño! No entreguemos al país en manos de gañanes carentes de valores espirituales y morales, que sólo han sabido aprovecharse de la ingenuidad de los necesitados, dándoles atol con el dedo, ofreciéndoles de todo como lo hicieron en 2009 con la famosa y fracasada "fábrica de trabajo".

Estas elecciones no serán iguales a las anteriores, son las que definirán el futuro próximo y el de largo plazo de todos nosotros, los salvadoreños. ¿Es que vamos a votar por la democracia y la libertad o por una dictadura como las de Cuba, Nicaragua o Venezuela? ¿Quo vadis El Salvador? Atendamos al llamado de nuestras conciencias, como hombres y mujeres libres, para que esto no suceda en El Salvador.

*Colaboradora de El Diario de Hoy.