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Vivito, libre y coleando

Las noticias lúgubres, nuestras de cada día, nos tienen tensos y afligidos.

Muchos mentimos con que lo mejor es desligarnos de los periódicos, sintonizar E! News en vez de El Noticiero.

La verdad es que no podemos ignorar lo que sucede alrededor nuestro. Más aún, si ya entramos al territorio de la responsabilidad y tenemos un par de cipotes que sacar adelante; uno que está aprendiendo álgebra y el otro apenas a sumar.

La información es control, nos alumbra los riesgos del camino.

Si el candidato me da mala espina, me convierto en un buscador de metidas de pata que viralizar. Si me inspira, me aseguro de encontrar muchas flores que tirar.

Si los malacates siguen extorsionando en el pasaje, mejor me espero para abrir la tienda en mi garaje. Si están robando llantas en la Zona Rosa, mejor armo el jelengue en mi choza.

La información también es progreso, nos alumbra las oportunidades.

"Ahora que el euro está casi par con el dólar, me animo a sacar el crédito para la maquinaria alemana". "Si siguen llegando avionadas de hermanos lejanos, es tiempo de vender quesadillas en el aeropuerto".

Una luz en crescendo, con todos los poderes de don Tuiter y Mr. Facebook, desde el nacimiento de estos señores en el 2006.

Ese mismo año, The Economist publicó "Who Killed the Newspaper" (Quién mató al periódico), un controversial reportaje de portada, cuyo enfoque no debió haber sido un obituario al periódico, sino una bienvenida al periodismo del nuevo siglo.

Un periodismo en el que un cipote de 15 años se convierte en reportero, cuando sube a Facebook una imagen de basura y plástico en la playa en que surfea.

Han pasado nueve años en los que el periodista de carrera, lejos de retirarse, trabaja sin cesar, iluminando los riesgos y oportunidades del camino, para que sus lectores den pasos bien informados.

Lectores y reporteros ciudadanos que se están multiplicando, tal si fuesen palomitas de maíz. Les cuento: En el último trimestre del año pasado, el sueño de Steve Jobs se convierte en realidad, cuando su manzana desbanca del podio al tigre de Exxon, convirtiéndose en la empresa más rentable de la historia de la humanidad.

Una ganancia récord de 18 billones de dolaritos, impulsada por la venta de 75 millones de iPhones, ¡en solo tres meses!

Sumémosle los millones del Batallón Android, y el resultado es un ejército de consumidores, creadores y distribuidores de contenido.

Bueno, al menos en algo los salvadoreños no nos estamos quedando atrás. En los últimos nueve años, hemos pasado de 600,000 a 1,600,000 conexiones a Internet. Esto significa que un 25 % de nuestra población está conectada, porcentaje que se queda chiquito, pues la mitad de las conexiones son compartidas.

¡Qué equivocados están los que piensan que al periodismo le está dando patatús!

Ahora más que nunca necesitamos de un periodismo serio y positivo que, en papel, en audiovisual o en digital, nos ilumine el camino del riesgo, nos señale las oportunidades.

Un periodismo reinventado, con el que interactuamos varias veces al día. Estadísticas de la misma revista arriba mencionada, señalan que el promedio diario de veces que vemos la pantalla del celular, es 150. ¿Verdad que ni nos damos cuenta?

Más vale que mi fuente de información me mande un tuit con la imagen del preciso momento de otro tanto de Messi. Que me presente un buen resumen de la película morbosa de reciente debut, para decidir si voy a verla solito, con mi cherada o con mi amorcito.

¡Ahh! y que también me informe de la oferta de vinos al costo, con 15 menos si pago con mi tarjeta.

¿Verdad que necesitamos recorrer el viaje de la vida bien informados?

¡Chiviriviri por la libertad de expresión!

¡Hurra por un periodismo vivito y coleando!

*Colaborador de El Diario de Hoy.

calinalfaro@gmail.com