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A la víspera de la Nochebuena

Se narra en franciscofcarvajal.org, que por estos días visitaba el Beato Juan Pablo II colegios de niños en los alrededores de Roma. Lo hizo desde el inicio de su pontificado para hablarles sobre la preparación que debemos tener los cristianos para esperar la llegada del Niño Jesús. Se cuenta de una vez, al inicio de su papado, que encontrándose en una de esas visitas le preguntaba a los niños sobre el significado de la Nochebuena. Ellos le respondían en alto y se divertía Juan Pablo II al conducirles con sus preguntas hasta obtener la respuesta del fin de tertulia de preparación: "Con la confesión". "Bien", mencionó para sí: "el Papa también se confesará para recibir al Niño Jesús".

A tres días de la Navidad, tenemos todos la oportunidad de realizar lo que nos señalaba el Beato --"il Santo di Tutti--, de limpiar nuestros corazones para recibir así al Niño Jesús. Nos ofrece todavía esta Navidad la oportunidad de comenzar nuevamente si es que estamos distantes, o de recomenzar si es que hemos caído, limpiándonos internamente. Debido a nuestras imperfecciones humanas, de comenzar y recomenzar es de lo que al final del día se tratan las batallas de la lucha espiritual. La lucha por ser mejores esposos, padres, amigos, ciudadanos. La lucha por hacer de este un mundo mejor, por hacer de El Salvador un mejor país, a partir de ser cada quien una mejor persona.

Rápido pasa esta época, la más linda del año, y qué tanto se espera. Vale la pena el reencuentro, porque vale la pena buscar estar en paz con uno mismo. En un país tan cargado en el cual desarrollamos nuestras vidas, el verdadero cambio empieza por nosotros mismos. Ya habrá tiempo de mejorar a nuestro querido El Salvador, siendo en verdad solidarios con los que menos tienen, no del diente al labio con el propósito de hacer publicidad; siendo subsidiarios para que aprendan los menos afortunados a pescar en vez de que se les regale pescado; respetándoles su dignidad humana, su condición de seres humanos, para lo cual necesitamos también recuperar la decencia en nuestro actuar.

Creo posible que no se den cuenta en el mundillo político, reino de los "yes men", la forma en que están siendo evaluados por la ciudadanía. La distancia entre gobernantes y gobernados no es exclusiva de nuestro país pero es obvio el grado de desencanto que hay con el presente gobierno porque grande fue la ilusión que con "el cambio" generó. Los excesos, la fanfarria y el exhibicionismo abarcan a la generalidad de "la clase política". Ha habido grotescos espectáculos; marcado retroceso en la institucionalidad, inseguridad y crisis generalizada. Pero hay elección presidencial en cuarenta y tres días. Segunda vuelta cinco semanas después, si como dicen las encuestas, se requiere.

A la víspera de la Navidad, ya habrá tiempo de ejercer nuestro derecho y nuestro deber como ciudadanos de ir a votar, para elegir a nuestros gobernantes pues mientras se respeten las instituciones democráticas si la gente se equivoca, puede rectificarse en la próxima elección. El problema es cuando dejan de respetarse las instituciones como suceda en la órbita del Socialismo del Siglo XXI. A tres días de la conmemoración del nacimiento del Niño Jesús, hecho que partió en dos la historia, en un antes (A.C.) y un después (D.C.), ello es en realidad lo que más importa, lo demás está entre lo discutible.

¡Feliz Navidad!

*Director Editorial

de El Diario de Hoy.