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Viendo hacia atrás

Los venezolanos, que están sufriendo de todos los males sociales que pueden tener --del odio de clases, del crimen común, de una gran escasez de bienes esenciales, de una inflación imparable en los que todavía se consiguen, de la violencia gubernamental que cada día cobra más víctimas, de la ocupación de su territorio por soldados cubanos que atacan en tierra venezolana a los propios venezolanos inermes, de una tiranía que sólo puede compararse a la cubana en toda la historia de la América Latina-- miran con nostalgia los momentos en los que pudieron librarse de tantos sufrimientos de una manera democrática, simplemente votando por sacar del gobierno a Hugo Chávez o mejor aún, votando por no dejar que entrara. En ese tiempo era fácil librarse de la tiranía que los ha llevado a tantas miserias. Sólo se requería ejercer el voto.

Pero no lo hicieron, y dejaron que Chávez, y luego Maduro, fueran poco a poco destruyendo la institucionalidad del país para asegurarse su perpetuación en el poder.

La tiranía Chávez-Maduro ya lleva 15 años. El ejemplo de Cuba, que es el que los socialistas del Siglo XXI quieren seguir, muestra lo que los venezolanos tendrán que enfrentar si no logran sacudirse el yugo en el futuro inmediato. Los cubanos ya tienen 55 años de sufrir la tiranía de los Castro y no parece que su yugo vaya a desaparecer. En Venezuela todavía la gente protesta. En Cuba, ya ni eso pueden hacer. Ya les quebraron la columna vertebral. Si los venezolanos no logran liberarse, también a ellos les llegará el momento en el que ya ni siquiera se atreverán a protestar, en el que, como los cubanos, sólo lamentarán su triste destino.

La dolorosa historia de Cuba muestra cómo la despiadada represión comunista no sólo destruye todos los mecanismos institucionales para defender la democracia y los derechos individuales, sino también torna a la población en una masa melancólica incapaz de salir de la pobreza y de ejercer sus derechos ciudadanos. La pobreza y la desesperanza son parte integral del régimen que los comunistas imponen. Los seres humanos que tienen que recibir del gobierno todos los bienes que consumen, y que además tienen que agradecer por ellos al mismo régimen que los vuelve escasos para crear serviles dependencias, terminan por perder toda esperanza y por aceptar como naturales todas las violaciones de sus derechos que les imponen los líderes del partido. Ha pasado tanto tiempo desde que los cubanos conocieron las libertades de trabajar por ellos mismos y la dignidad de ser independientes que ya queda poca gente que pueda recordar esas épocas. Ha habido tanto sufrimiento en el camino que ya esos tiempos les parecen irreales.

Los venezolanos también se apagarán si los años van pasando en esa servidumbre que los socialistas del Siglo XXI están imponiendo en ellos. Igual nos pasará a nosotros si caemos en las mismas garras, y vamos camino a ellas si dejamos que el FMLN tome el poder con el apoyo de sólo el 25 por ciento del electorado.

Ahora estamos nosotros en el momento que los cubanos y venezolanos recuerdan con nostalgia, en el momento en el que todavía es fácil liberarnos de la misma tiranía terrible que ellos sufren ahora. Lo único que tenemos que hacer para evitar ese destino es votar para que no mantengan el poder los que abiertamente dicen que los modelos cubano y venezolano son los que quieren instaurar aquí. Si no lo hacemos, ellos mantendrán el poder y lo usarán para quitarnos la posibilidad de sustituirlos, de la misma manera que han hecho en Cuba, Venezuela y otros países del Alba. Si no lo hacemos, recordaremos estas elecciones como las últimas en las que pudimos escoger nuestro destino y querremos volver a ellas para rectificar nuestro camino. Antes de que eso nos pase, rectifiquemos ahora mismo y votemos para preservar la democracia y nuestras libertades. Es la única manera en la que no nos arrepentiremos cuando veamos para atrás y recordemos estos tiempos.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.