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¡Vete Candanga!

En los tiempos de Saca, nos visitaban con frecuencia, semejantes diosas calibre, "Victoria's Secret", a recolectar un milloncito en ventas de publicidad en el "Country Guide" El Salvador, que circularía inserto en los dos millones de ejemplares del "USA Today".

Con solo cruzar sus piernotas, las diosas visitantes hipnotizaban al presidente, ministros y empresarios quienes, envueltos en fantasías eróticas, apenas ponían atención a la nueva idea de una guía que, sin duda, atraería inversión extranjera, fuente de suculentos impuestos para regalar becas, medicinas, agua potable y clases de inglés. "Where do I sign?", (¿Dónde firmo?) preguntaban con la boca abierta.

"Te va a visitar Cindy del USA Today" ---escuchaban varias agencias de publicidad---, le voy firmando un contrato para un anuncio en una guía; ella te va a dar todos los detalles".

Cindy también me hipnotizó (que perfume más exquisito), pero al ver lo que costaba un anuncito chiquitico y darme cuenta de que la guía solo circularía en los 200,000 "USA Today" de Washington DC, traté de abortar la misión, pero la decisión era definitiva.

En los tiempos de Funes, terminaba de madurar el candidato Nayib Bukele quien, en una competencia de "photofinish", logró, por tan solo 169 votos, que su partido colorado desbancara al tricolor de la alcaldía de Nuevo Cuscatlán.

"Este es el gallo tapado con el que en 2015 vamos a recuperar la ciudad capital y, en 2019, seguiremos en la casona, ¡Salud!".

Y empezaron las artes escénicas para hipnotizar a la población: Barbita GQ, saquito sin corbata pero con pañuelo de seda en la solapa, calcetines rosados. Predicando tolerancia, relevo generacional y transparencia en Nueva York; ofreciendo becas, medicinas, agua, violines y clases de inglés en San Salvador.

Basta ya del disco rayado de Nuevo Cuscatlán. Promesas disparatadas e improbables, tal si fuésemos el País de Nunca Jamás, de Peter Pan, resumidas en carteles con el mantra Nuevas Ideas. ¡Menos mal los carteles son celestes, de varón recién nacido, y no del color de sus calcetines!

¡Despertad capitalinos o nos lleva candanga!

El celeste es la misma estrategia de la guayabera blanca de Funes: "No soy de hueso colorado".

"Yo no me la trago", me sopla mi periquito en el oído. "Si a Funes, que era gallito, lo tuvieron quietecito, ya me imagino a Nayib que se mira más mansito".

El celeste representa al partido que, lejos de trabajar a nuestro favor, ha agravado tanto problema. Un partido con trayectoria nefasta en la comuna capitalina (¿Recuerdan los camiones chinos?), en busca de perpetuarse en el poder.

¡Despertad! No podemos ser tan majes de votar y volver a votar (tal si fuésemos los peces en el río), por un partido que tiene 21,000 km cuadrados hechos leña y a sus habitantes sobreviviendo en un Estado fallido, endeudado, con pocas oportunidades, agobiado por la delincuencia, mientras el FMLN S.A. de C.V., pasa a "mejor" vida a costillas del Estado. Confío en que candanga no nos va a llevar, porque Edwin Zamora es la carta más sensata, realista y ecuánime que le dará norte a las iniciativas de Norman Quijano, con mejor brújula para navegar el "HMS San Salvador", hacia mejores puertos para todos.

También confío en que no caeremos en la trampa celeste, porque Google dice que en 2012 votamos 110,000 capitalinos por Norman y 57,000 por Schafik Jr., una ventaja de casi el doble muy difícil de remontar. Además, del dicho al hecho hay un laaaargooo ocho mil para implementar "nuevas ideas", que hacerlo en una jungla capitalina de varios cientos de miles. Tampoco es lo mismo dejar que nos lleve candanga a que, con nuestro voto, la mayoría rechacemos tanta casaca, le pongamos freno al plan macabro detrás del celeste y gritemos ¡Vete candanga!

*Colaborador de El Diario de Hoy.

calinalfaro@gmail.com