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¿Verdugos como héroes?

Es poco probable que las actuales autoridades logren controlar de forma efectiva y eficiente al monstruo que enfrentamos los salvadoreños a diario, ya que son responsables, en diferentes magnitudes, de haberlo creado

La participación directa del gobierno de Mauricio Funes en “la tregua,” es innegable. Ahora, después de cuatro años de que se fraguara e implementara la oscura iniciativa, han trascendido públicamente suficientes elementos para vincular directamente a exfuncionarios en las negociaciones y el intercambio de beneficios con cabecillas pandilleros. Los horrendos detalles de la interacción entre autoridades, políticos y criminales, poco a poco están siendo revelados a través de declaraciones hechas por pandilleros y pruebas técnicas presentadas en procesos judiciales. La información revelada confirma la precisión y fidelidad de las denuncias que algunos hicimos sobre lo que se escondía atrás de “la tregua,” y plantea serias dudas sobre el criterio y las motivaciones de las personas que fueron reclutadas por el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública para diseminar las mentiras fabricadas para ocultar el pacto con delincuentes y atacar a quienes lo denunciábamos.

Lastimosamente, los pronósticos que hice sobre las consecuencias que traería negociar con cabecillas pandilleros, también se están cumpliendo. Advertí, en su momento, que era necesario interpretar con cautela la aparente reducción en la incidencia criminal, sugerida por el comportamiento de las estadísticas de homicidios, ya que existían fuertes indicios que ésta era artificial. Agregué, en diferentes ocasiones, que de nada servía tener un decremento en el número de asesinatos si era a costa de un incremento a futuro que opacaría, por mucho, la disminución experimentada. También expliqué que, debido a la dinámica extorsiva implícita en la negociación entre el Estado y los grupos criminales, el escenario futuro más probable era que El Salvador estaba condenado a sufrir una crisis delictual sin precedentes. Todo indica que, aunque ya la estamos experimentando, ésta aún no ha llegado a su punto más agudo.

Además, advertí que propiciar vínculos entre alcaldes y pandilleros atomizaría la interacción extorsiva entre grupos criminales y políticos, fortaleciendo el poder y la influencia de las pandillas a nivel local al facilitar su incursión en la dinámica política en sus territorios. Lamentablemente, este pronóstico también se cumplió. Así lo sugieren registros de llamadas telefónicas presentadas en un proceso judicial que, según consignan varios periódicos impresos y electrónicos, evidencian que existía comunicación durante “la tregua” entre un cabecilla pandillero y funcionarios y políticos.

Las personas involucradas, funcionarios y personas particulares que participaron de alguno forma en ejecutar la negociación o vender la versión oficial, no pueden argumentar que no sabían lo que en realidad pasaba. No pueden decir que sus intenciones eran buenas y que fueron sorprendidos por un reducido grupo que era el único que conocía la verdad. Tampoco es aceptable que argumenten, los más cínicos y mezquinos de los que participaron, que lo que estamos viviendo ahora es consecuencia de no seguir negociando con criminales.

“La tregua” le enseñó a los pandilleros que la violencia puede ser utilizada como ficha de negociación para empujar al gobierno a una posición endeble y vulnerable, en la que accede con más facilidad a sus peticiones. El carácter instrumental detrás de los hechos delincuenciales perpetrados por las pandillas, antes del pacto pandillero, se limitaba principalmente a la obtención de beneficios económicos inmediatos. Ahora, el fin último de la ola delictual es más estratégico y, por lo tanto, más peligroso. 

Es poco probable que las actuales autoridades logren controlar de forma efectiva y eficiente al monstruo que enfrentamos los salvadoreños a diario, ya que son responsables, en diferentes magnitudes, de haberlo creado. El actual gabinete de seguridad ostentó puestos clave durante “la tregua” y, por lo tanto, son responsables de la gestación de la actual crisis. Resulta ilógico pensar que quienes tuvieron el desatino y la poca integridad de ser parte del equipo de funcionarios que participaron en la creación y/o encubrimiento de la negociación con cabecillas pandilleros, tengan la valentía, ingenio y temple para rescatar al país del hoyo en el que lo metieron. Es como pensar en verdugos como héroes.
  


*Criminólogo
@cponce_sv