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“La verdad no peca, pero incomoda”

A los conciudadanos que votan, que sean más cuidadosos, más analíticos, más desconfiados, más exigentes, al escoger a sus gobernantes

Dirigido a los que ostentan el poder, que se sienten aludidos: como ciudadano común, me siento asqueado al leer casi a diario en los rotativos del día, de  la corrupción que predomina en la mayoría de nuestros gobernantes. Dios les ha brindado una oportunidad de oro para contribuir a que El Salvador sea mejor y a hacer Patria. Para legarles a sus familias, a sus apellidos, a sus descendientes, una reputación de honradez, de integridad, de principios. Para quedar en la historia como los responsables del rescate económico y social y del progreso del país.
 
Deberían pensar que la vida es breve y que quedaran en la historia como la escoria de nuestros tiempos. Deberían pensar que están legando a su linaje, a su descendencia,  un pasado deshonroso, indecoroso, ignominioso. Que terrible debe ser que le comenten a un niño: tu abuelo o tu padre o tu tío fue un ladrón, un corrupto, un traidor. Hay que pensar en las consecuencias de nuestros actos. Y recuerden que nada queda oculto bajo el sol y menos ahora con el avance de la tecnología y las comunicaciones. Por eso es imperativo que se investigue a todo servidor público. Como dice el refrán popular: “El que nada debe nada teme”. Y además nos permitiría saber quiénes son los funcionarios honrados que han servido al pueblo y los que se han servido del pueblo. 

Cuantos ciudadanos desearían la oportunidad de poder servir a su país, de ayudar a su pueblo e indirectamente a su familia. Porque al ayudar a que la Patria progrese, todos somos beneficiados. Piensen en el daño que le están haciendo a su gente: cuando un país es  tildado de corrupto, no hay inversión extranjera, los préstamos son condicionados, no hay reactivación económica, no hay progreso. Ustedes pueden enriquecerse temporalmente, pero la pobreza aumenta y el país se hunde. Recuerden el refrán popular que dice: “El dinero mal habido, trae dolor a la familia”.

Me siento asqueado también al ver a los que han vendido sus conciencias por unos dólares más. Aquí se conocen como tránsfugas. Ustedes señores hurguen en sus conciencias y pídanle a sus familias, al pueblo y a Dios que los perdonen. 

La globalización demanda personas preparadas. Debería haber una ley que exija cierto nivel de educación para optar a un puesto de gobierno. Si aun las empresas entrevistan, exigen un “curriculum” y seleccionan al mejor calificado, al que está mejor preparado, porque no hacemos lo mismo con funcionarios de gobierno porque de ellos dependen miles de personas. Por tal razón les pido también a los conciudadanos que votan, que sean más cuidadosos, más analíticos, más desconfiados, más exigentes, al escoger a sus gobernantes. Que elijan por capacidad, por honradez, por  integridad, por carácter, por valores. Cuando elijan a  los funcionarios no se dejen llevar por  falsas promesas, por su  verborrea o por su  demagogia.
 

*Colaborador de El Diario de Hoy.