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Ventajas de la innovación

Las escuelas técnicas y las universidades, también tienen que innovar para adelantarse a la preparación de programas en las especialidades que se requieren en las áreas estratégicas de innovación

Este jueves escuché atento el conversatorio de cierre del evento, “Centros de innovación para la transformación productiva”, promovido por el Insaforp, en el que participaron personalidades de aquí, Colombia y Brasil.

Creo que lo más oportuno es transcribirles las ventajas de la innovación: para los trabajadores, según lo expresó una sindicalista, la innovación significa oportunidad de profesionalización, pues se requerirán personas mejor preparadas en nuevas materias como la automatización o la robotización. Y tiene razón; recuerdo los inicios de la robotización en mi tiempo como manager de producción en Ford Valencia, donde un robot sustituía entre diez o doce personas de trabajos rutinarios y pesados, pero requería para su funcionamiento y mantenimiento a varios técnicos en electricidad, hidráulica y programación.

Que se reconozca que la innovación beneficia a los trabajadores es bueno porque reduce el rechazo a la modernización y les anima a prepararse mejor. Las empresas se benefician por la mejora y la estabilidad de la calidad y la productividad a un precio más competitivo. Y la sociedad, por la misma razón, recibe por un precio competitivo productos estandarizados con una calidad garantizada. El gobierno se beneficia porque las empresas que innovan crecen y pagan sus contribuciones y nuevamente la sociedad porque el gobierno realiza obras de infraestructura y se espera que invierta en educación y salud. Las escuelas técnicas y las universidades también tienen que innovar para adelantarse a la preparación de programas en las especialidades que se requieren en las áreas estratégicas de innovación, y los consultores también deben actualizarse para continuar asesorando a sus clientes en lo referente a la innovación.

Modelos de cómo innovar hay muchos, no hay que inventar nada, por ejemplo los CEEIs, Centros Europeos de Empresas Innovadoras y también de los parques tecnológicos españoles, como resultado de esfuerzos conjuntos entre los gobiernos autonómicos y los sectores industriales como el textil, el alimentario, la madera, el metalmecánico o el plástico. En lo que sí siento que hay que innovar aquí es en la cultura de innovación y asumir, que es mejor y más rápido organizándola como respuesta consensuada entre el sector privado que al final es quien la necesita, promueve e invierte y el público que facilita con leyes y presupuestos las vías de innovación.

¿Es rentable la innovación? Sí, a corto plazo para el sector privado, para la sociedad, más bien a medio plazo. ¡Hay que hacerlo? El problema aquí, será ponerse de acuerdo en los qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué y, lo más complicado, sin protagonismos ni politización, que creo será lo más difícil, por como vemos que se vienen desarrollando las cosas en nuestro país. Pero , “la semilla ya se sembró, hay que abonarla, regarla y hacerla crecer con cariño y delicadeza”.

¿Es posible? Sí, la primera innovación es ponerse de acuerdo. ¡Manos a la obra!

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.
www.centrodecalidadyproductividad.com