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Varios pájaros, un solo tiro

Quién sea que puede responsabilizarse de acuñar la expresión "matar dos pájaros de un tiro" era, o un eficientísimo ingeniero, o un gran cazador. La expresión es brillante --ambientalismos aparte-- pues implica con una sola acción, lograr multiplicidad de propósitos: esfuerzo singular con resultados plurales. ¿Quién no aspiraría a operar de esta manera tan eficiente?

Es esto precisamente lo que logró el gobierno salvadoreño con la marcha por la paz, la vida y la justicia del pasado jueves. En un despliegue de guayaberas blancas y pancartas, se marchó por las principales arterias viales de la capital para ¿exigir? no, porque el responsable de dar una respuesta no puede al mismo tiempo plantear la exigencia… ¿clamar? Puede ser, pero, ¿no clama todos los días la ciudadanía victimizada por la violencia sistemática? ¿unirse? Sí, pero la unión por decreto es propia de los autoritarismos fascistas, y viéndolo de este modo es difícil encontrar coherente la paloma, el olivo y el Salvador del Mundo que tan creativamente concibió algún diseñador pagado por el erario público para promover la marcha.

Varios "pájaros" lograron "matarse" con la marcha: marcar con un cheque la casilla de que se está haciendo algo por la violencia y la inseguridad, y así poder contestar a quien diga que el gobierno no ha hecho nada que por lo menos el gobierno está marchando (también marcha mi homónima y ahora diputada Cristina López, pero no pretende con su acción tener ningún impacto sobre la inseguridad). Se consiguió la foto, para hacer madera en los periódicos y usarse en futura propaganda gubernamental de la que, realísticamente, seguiremos sin saber el costo. Se logró poner en una incomodísima situación a quienes genuinamente quieren trabajar por la paz y han aceptado los acercamientos del gobierno para integrar diferentes grupos/consejos/mesas (ha habido tantos que es difícil seguirles la pista) independientemente de los matices políticos, pues no tuvieron otra opción más que marchar codo con codo con los funcionarios, haciéndoles el favor de fortalecerles la imagen.

Y el pájaro más importante: se logró quedar bien con los patronos de Venezuela, y al pintar de blanco una marcha que en otras circunstancias habría sido roja, se logró lo anterior sin quedar mal con los otros patronos de Estados Unidos.

Es lo anterior lo que verdaderamente revuelve el estómago: sobre todo por aquellos que fueron a la marcha de buena fe, buscando que realmente simbolizara un llamado para construir la paz, y que el gobierno vio como tontos útiles, carne de cañón, cuerpos necesarios para llenar una foto que al día siguiente recorrería las redes sociales para permitir que Venezuela continuara con la campaña mediática de berrinche contra Estados Unidos, intentando demostrar acuerpamientos que no son reales, de los que nuestro gobierno, a menos que se desmarque públicamente y acuse ante la comunidad internacional la asquerosa manipulación, es cómplice.

El problema nunca fue la marcha: fueron los motivos y los incentivos que movieron a las partes. Como bien dijera Aída Betancourt en su blog en El Faro, este es un tema de competencias: "Cada quién a sus asuntos: la ciudadanía debe exigir un cese a la violencia y el gobierno debe responder mediante la aplicación de soluciones efectivas e integrales, basadas en una estrategia de seguridad", el gobierno y sus funcionarios manejan diferentes incentivos: es por eso que cuando se apropian roles que le competen a la sociedad civil, no está de más ver sus motivos con absoluto escepticismo.

*Lic. en Derecho con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezg