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"Vamos a contar mentiras, tra la la"

Una de las canciones infantiles más populares del dúo Enrique y Ana en los setenta, era la de contar mentiras. Y como un reprisse, la campaña política nos está atormentando con una carrera de mentiras, para engatusar a los ingenuos e indignar a los ciudadanos pensantes, preocupados por la capacidad de quienes pretenden gobernarnos.

Tony Saca asegura que todos los jóvenes sin empleo, recibirán completamente gratis, un curso de inglés, más $100 mensuales. Cualquiera que se tome la molestia de multiplicar el número de jóvenes desempleados, por el costo del curso (incluidos libros, locales y profesores) más la plata extra para sus chicles, comprueba que tan astronómica suma, es evidencia de la capacidad económica del candidato de UNIDAD.

Ofrece además colocar a quienes buscan su primer empleo, en la empresa de su preferencia, siendo su salario pagado por el gobierno. ¿Serán empleados del sector público, empresas que funcionen bajo el sistema de libre mercado o a instituciones de caridad, sin ánimo de lucro y en función social como las empresas ALBA?

El FMLN no puede quedarse atrás, pues tiene la enorme ventaja de contar, no sólo con infinitos recursos económicos procedentes de sus patrocinadores venezolanos, país al que Sánchez Cerén considera como "el faro de luz que ilumina los pueblos de América Latina", sino también con la millonaria publicidad del gobierno Funes, para presumir de los grandes logros del gobierno del cambio, pretendiendo que creamos que estamos mucho mejor que antes, aunque el mandatario no se cansa de repetir que sus programas sociales han favorecido al 80% de la población. ¿Se habrá dado cuenta que está reconociendo que su pésima gestión ha aumentado considerablemente los niveles de pobreza?

La creatividad de las mentiras del candidato rojo pasará a la historia con la fábula que el MINED ha logrado rehabilitar más de cien escuelas, repartido miles de computadoras, otras tantas becas, cursos de panadería y otros como parte del Programa de Escuela de Tiempo Pleno, además de vestir y calzar a los miles de niños de las escuelas públicas. De ser cierto, este país estaría al mismo nivel de Suiza y superando a Costa Rica. La población pensante sabe que hay miles de niños que reciben clases en el suelo, sin pupitres, sin servicios sanitarios, con techos y paredes destruidos. Y los maestros han recibido severas instrucciones de no expresar a los medios de comunicación, las precarias condiciones en que trabajan. Pero esconden que la deserción escolar se ha mantenido en los mismos niveles.

En los anuncios de ALBA declaran su profundo amor por USA, presentando senadores hablando en inglés y apoyando los logros del Frente, tal vez porque las perfectas mentiras han borrado la imagen de sus candidatos quemando la bandera americana y celebrando el atentado de las torres gemelas.

Para no ser menos, Norman Quijano compite para opacar a los contrarios, intentando emular al presidente Mujica y asegurando que no vivirá en la lujosa residencia presidencial, que la convertirá en viviendas de beneficio social, antes conocidas como multifamiliares, mientras él se mudará a un barrio popular. Y como prescindirá de la caravana presidencial, a lo mejor opta por un bus del transporte público, pagando en efectivo para dar ejemplo.

Si el cuento de Pinocho se hiciera realidad, y la nariz de los candidatos creciera con cada mentira, podrían convertirse en el modelo que usó Quevedo en su poema: "Érase un hombre a una nariz pegado: érase una nariz superlativa…érase un elefante boca arriba". ¿Habrá quién les crea?

*Columnista de El Diario de Hoy.