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Se vale soñar

Después de mucho tiempo esperando los resultados oficiales de las últimas elecciones, pienso que ya tenemos cierta idea, a pesar del TSE, de quiénes nos van a legislar, a gobernar la municipalidad en que cada uno vive, y quiénes, en un futuro no muy lejano, van a ocupar una silla en el Parlacen. Digo cierta idea, pues si bien en el caso de la alcaldía de cada municipalidad parece estar claro al menos en los registros y estadísticas de cada partido político, en el caso de los diputados no lo está tanto (todavía).

Sin embargo, sea como fuera, me ha venido a la memoria la recién pasada campaña política, al leer una columna escrita por un periodista español a raíz de las elecciones autonómicas en Andalucía, que tuvieron lugar el fin de semana pasado. El artículo se titula. "De autoestima, bien, gracias", y en él el autor comenta un debate televisivo que los principales representantes de tres partidos políticos en liza sostuvieron previo al evento electoral.

El periodista se detiene al principio de su artículo a comentar las peculiaridades de cada candidato, pero lo mejor está más adelante. Al final cierra la columna con un párrafo que no me he resistido a transcribir.

Dice: "mientras los veía auto promocionarse en el debate, haciendo buenamente lo que podían, tuve un sueño. Que una o uno [de los políticos que debatían] mirase a la cámara y confesara: soy un candidato mejorable, sin duda mucho peor de lo que ustedes, que levantan con su trabajo diario esta comunidad y que pagan sus impuestos, se merecen.

"Abrigo mis dudas de que yo sea mejor que estas damas y caballeros, rivales míos, y, en cualquier caso, conozco mis defectos mejor que los suyos y, sobre todo, me duelen más; pero creo en nuestros principios, confío en nuestras ideas, tengo un gran equipo humano y una ilusión enorme, y, si ustedes votan por mí, estaré a su servicio. Si no, lo entenderé de sobra, y quizá incluso les agradezca que no echen sobre mis hombros una responsabilidad tan grande como estar a la altura de lo que demandan estos tiempos".

Ese sí que es un sueño: en España, aquí, y en la China… Que un candidato en campaña reconozca que tiene defectos, que sus posibilidades son limitadas, y que en el fondo abriga un secreto deseo de que sus electores no voten por él o por ella ¿¡?! Y si el lector está de acuerdo conmigo en que es una quimera, qué pensaría de un diputado o de un alcalde que una vez electo reconociera, en El Salvador, que no tiene todas las soluciones, que obedece irreflexivamente la línea dictada por su partido, que necesita ayuda (la ayuda, sí) de sus rivales políticos para sacar adelante la alcaldía o el trabajo legislativo... Entonces ya no sería un sueño, llegaría casi a delirio: un viaje mágico al país de las maravillas, uno más sorprendente que el de Alicia y el conejo del reloj.

Porque resulta que en los tiempos que van a venir, con los concejos plurales, y con una Asamblea Legislativa muy equilibrada, cualquier alcalde, diputado o partido que intente gobernar o legislar al viejo estilo, él solito y los de su cuerda, se va a topar, en teoría, con una oposición si no responsable, al menos numerosa.

Entonces, después de esta elección cuyo conteo nos ha dejado agotados, tristes y un poco más cínicos, se vale soñar que el equilibrio obligará a la transparencia, que la proporción tan pareja de tendencias en el Congreso hará que se trabaje mejor, y que todos habremos sacado buenas lecciones de malos tiempos.

*Columnista de El Diario de Hoy.

@c arlosmayorare