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La unidad que eriza a los políticos

En nuestro querido país, el ruido de la lucha política hace casi inaudible el debate de ideas, propuestas y visiones de nuestro futuro que puedan ilusionar y motivar a la mayoría de nuestros conciudadanos

Estamos en una coyuntura preocupante y a la vez interesante en El Salvador, en el que la sociedad civil está atenta a cada movimiento de piezas que realizan los partidos políticos y los poderes fácticos.  La concatenación de eventos, como la crisis constitucional, los casos de corrupción abiertos y otros llevados a juicio, la revelación de casos de graves abusos de menores por parte de algunos miembros de la Iglesia y la elección misma del nuevo Fiscal General, podría convertirse en un nuevo punto de inflexión en el camino que hasta ahora hemos recorrido en la Democracia y en el que todos tenemos responsabilidad directa de asegurar su consolidación y seguir avanzando en la construcción del Estado de Derecho.

Un comunicado publicado en este periódico el mes de noviembre, firmado por representantes de cuatro importantes entidades de investigación y la academia, ISEADE/FEPADE, FUNDE, FUSADES y la UCA, exhorta a  los representantes del pueblo a  que el proceso de elección de Fiscal General de la República se lleve a cabo “con todo el rigor, la honestidad y la lucidez que tal responsabilidad exige, poniendo por encima…el interés…de toda la sociedad salvadoreña”, una petición que en una democracia madura sería innecesaria.  

Esta importante exhortación a los miembros de la Asamblea Legislativa, ha sido elaborado por instituciones de prestigio que cubren un amplio espectro intelectual y político, y lo han hecho siguiendo los parámetros de las democracias occidentales avanzadas que deberían ser nuestro ejemplo a seguir. Si los firmantes, como dice el refrán, “son todos los que están” hay que señalar que “no están todos los que son”. Esto me lleva a reflexionar sobre el crucial rol de los intelectuales en la sociedad y, especialmente, en una como la nuestra agobiada por la inseguridad, las desigualdades, la falta de oportunidades y un creciente desapego entre la ciudadanía y sus representantes políticos.
 
Me uno a los que firmaron ese comunicado y a todos mis conciudadanos, que somos la mayoría, que ya no queremos que se sigan utilizando las instituciones como vehículos de intereses propios o de grupos, sobre los intereses de la población salvadoreña. Recientemente el país se enfrentó con una de las peores crisis constitucionales en el período de posconflicto, la cual no es más que un reflejo de un “tiempo de oscuridad” que tenemos que superar.
 
En una sociedad en que la comunicación, la inmediatez y el debate aumentan con la expansión de la tecnología, los intelectuales, los estudiosos de la política y los analistas y creadores de opinión están llamados a jugar un papel cada vez más importante en el debate y en la orientación social del rumbo hacia el que nos encaminamos como país, lejos de permanecer en las famosas “torres de marfil” o en los cómodos salones de debate. Oliver Wendell Holmes Jr. dijo: “El hombre de acción domina el presente, pero el pensador moldea el futuro”. En nuestro querido país, el ruido de la lucha política hace casi inaudible el debate de ideas, propuestas y visiones de nuestro futuro que puedan ilusionar y motivar a la mayoría de nuestros conciudadanos. El fragor de la vida política nacional domina nuestro presente y, parafraseando a Holmes Jr., parece dejarnos ayunos de futuro.  

Soy optimista y creo que estamos viviendo un momento decisivo en el país, en el que tanto los intelectuales como los jóvenes políticos tienen que tomar mayor protagonismo, romper esquemas y apostar a un futuro distinto e inspirar a los partidos políticos a su modernización.  Asegurar un sistema de pesos y contrapesos que respete el Estado de Derecho es un primer eslabón para enrumbar el país hacia una Democracia Inclusiva, pero hay que ir más allá y poder plantear un verdadero proyecto compartido de futuro que nos una y nos haga ser el gran país al que todos aspiramos.

*Columnista. Investigadora invitada, Universidad de Harvard.        @cavalosb