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Una segunda vuelta atípica

De los resultados del 9 de marzo todavía queda mucho por analizar. En términos de política comparada, la segunda vuelta en El Salvador presentó resultados atípicos en comparación al resto de América Latina. En lo que va del presente siglo, la región ha tenido 19 segundas rondas; Brasil en 2002, 2006 y 2010; Chile en 2002, 2006, 2010 y 2013; Colombia en 2010; Costa Rica en 2002; Ecuador en 2002 y 2006; Guatemala en 2003, 2007 y 2011; Perú en 2001, 2006 y 2011; Uruguay en 2009, y El Salvador en 2014. En la mayoría de casos, se identifican tres rasgos en común de estas segundas vueltas: la participación electoral baja respecto a la primera elección, el resultado no es cerrado y se ratifica a quien ganó en la primera ocasión. Con excepción de esta última, el resultado en El Salvador se aparta de las otras características mencionadas.

La participación electoral subió. En la primera vuelta del 2 de febrero, el 55.3% del electorado salvadoreño acudió a las urnas. Cinco semanas después, en la segunda elección del 9 de marzo, el 60.9% ejerció su derecho al sufragio. Del total de 19 segundas rondas del siglo XXI en la región, sólo en tres casos, además del salvadoreño, se registra un incremento en la participación; Chile en 2002 y Ecuador en 2002 y 2006 (la participación aumentó 0.7%, 8.3% y 5.7%, respectivamente).

El resultado fue cerrado. Con una diferencia entre el primer y segundo lugar de 6,364- - de un total de 2,985,266 votos válidos-- los comicios del 9 de marzo fueron excepcionalmente competidos. En cambio, al observar la experiencia de otros países, la mayoría de segundas vueltas han sido ganadas por amplios márgenes. Con diferencias entre el 5% y el 10% se encuentra Ecuador en 2002 (Gutiérrez), Guatemala en 2003, 2007 y 2011 (Berger, Colom y Pérez, respectivamente), Perú en 2001 y 2006 (Toledo y García, respectivamente), Chile en 2006 (Bachelet) y Uruguay en 2009 (Mujica). Con una ventaja mayor se identifican, entre el 10% y el 20%, Costa Rica en 2002 (Pacheco), Ecuador en 2006 (Correa), y Brasil en 2010 (Roussef); entre el 20% y el 30%, Brasil en 2002 y 2006 (Lula) y Chile en 2013 (Bachelet), y con una ventaja que sobrepasó el 40%, Colombia en 2010 (Santos). Antes de la segunda vuelta en El Salvador, los resultados más cerrados oscilaban entre el 2.6% y el 3.2% respecto a las elecciones de Chile en 2002 (Lagos) y 2010 (Piñera) y de Perú en 2011 (Humala). El 9 de marzo, la diferencia fue apenas del 0.22%.

Finalmente, en cuanto al tercer rasgo en común --quien gana la primera ronda también gana la segunda-- el caso salvadoreño coincidió con lo sucedido en la mayoría de elecciones. En la muestra examinada, esta tendencia solo se rompió en 2006 en Ecuador, entre Noboa y Correa, y en Perú, entre Humala y García. No obstante, cabe aclarar que en ambos comicios, a diferencia del 2 de febrero, se observó una primera elección más o menos competida --4.0% y 6.3%, respectivamente.

¿Qué factores determinaron una segunda vuelta tan poco común? ¿Por qué alrededor de 275 mil salvadoreños que no votaron el 2 de febrero sí lo hicieron el 9 de marzo? ¿Cómo se acortó una brecha de diez puntos porcentuales entre el FMLN y ARENA? A la fecha ya se escuchan ciertas hipótesis como el involucramiento de organizaciones ciudadanas, la intervención radial y televisiva del presidente o la coyuntura de países vecinos, entre otras. En todo caso, el incremento en la participación y la estrechez de los resultados han hecho del 9M un "caso de laboratorio" a analizar, especialmente para quienes nos dedicamos al estudio de la ciencia política.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

@Guillermo_MC_