Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Una oportunidad nueva para encontrarnos y dialogar

En las últimas semanas el país ha vivido una serie de hechos nuevos, algunos de ellos de gran trascendencia nacional, que requieren ser analizados detenidamente no solo para entender lo que está sucediendo, sino también para extraer enseñanzas para el futuro inmediato, y no me refiero al final de una gestión legislativa o municipal, como ha ocurrido con la Asamblea Legislativa o las más de 200 municipalidades en todo el país, sino a las actuaciones de los órganos del Estado, en cuanto tal, que decididamente han trastocado el desarrollo normal de las cosas.

Algunas de estas actuaciones que inciden en el desarrollo normal de la realidad nacional son nefastas, como lo es el hecho anormal, ilógico y, a lo mejor incorrecto, que los señores diputados, en 72 horas antes de finalizar de su gestión formal, hayan sesionado casi de manera ininterrumpida para aprobar una serie de decretos de gran trascendencia.

Y no solo se trata de los préstamos, que suman más de 1,200 millones, o la vinculación de los subsidios a los buseros a una tarjeta prepago del transporte público, sino además la urgencia de tomar decisiones sobre temas nacionales al último momento, previo a una legislatura que requerirá nuevos arreglos porque el poder está dividido en partes iguales.

Esto me parece grave y nefasto, no solo por el aprovechamiento de última hora para sacar ventaja y hacer prevalecer los intereses de partido o personales, en algunos casos, sino de igual manera a la poca capacidad de nuestra clase política para sentar las bases de una verdadera y profunda negociación que permita alcanzar acuerdos de mediano plazo.

Probablemente la actual gestión gubernamental se sienta tranquila porque tendrá nuevos préstamos y encontrará vía libre para llevar a cabo nuevos programas, pero no ha sentado las bases de una negociación de país de cara a la nueva correlación de fuerzas políticas en la Asamblea Legislativa.

Asimismo, el actual gobierno y los diputados tendrán que definir y acordar cómo entenderse con el Órgano Judicial a raíz de una serie de decisiones tomadas por este último en cuestiones como los resultados de las elecciones; este hecho inédito no se tiene que ver como la fuerza de cuatro o cinco magistrados que quieren imponer su voluntad, como dicen algunos funcionarios, sino como un acto institucional para hacer valer el supremo derecho de la voluntad popular expresada con el voto.

Más allá de la ineficiencia del Tribuna Supremo Electoral al llevar a cabo un proceso lleno de irregularidades y de errores, lo que ha impuesto ahora la Sala de lo Constitucional es recontar los votos del departamento de San Salvador, como parte de una medida cautelar, generando así una acción que reivindica la voluntad de los votantes.

Sin importar los resultados del nuevo conteo y si la Corte luego determinara que se pasó o no por encima de los derechos de tres o cuatro ciudadanos que se han amparado, lo fundamental es que se ha dado credibilidad y robustez ética a unos resultados electorales realizados pésimamente y que ponían en cuestionamiento la voluntad de la ciudadanía.

Amén de estos dos hechos, el Ejecutivo también se enfrenta a la delincuencia y la violencia con fuerza y dureza, incluso a veces atravesando el límite de los derechos que asisten a los delincuentes. Con respecto a este tema quiero señalar dos hechos: uno, "el tocar" de lleno y sin miramientos las cárceles, trasladando a miles de reos de un penal a otro, desmontando así la red que está detrás del crimen cotidiano; además, y este es otro punto clave, la opinión ciudadana, la opinión pública, ha guardado silencio y pareciera que aprueba la actuación del Gobierno. Estas mismas medidas tomadas por un gobierno de ARENA hubiesen despertado todo tipo de suspicacias y de críticas a nivel nacional e internacional lo cual no ha sucedido ahora.

En pocas palabras, he mencionado tres hechos novedosos, la actuación de última hora de la Asamblea pasada, la voluntad expresa de la Sala de lo Constitucional para ordenar el recuento de los votos en San Salvador y la actitud del Gobierno contra la delincuencia; tres hechos novedosos dentro de una realidad permanente como lo es la incapacidad de la clase política para ponerse de acuerdo, la ineficiencia de algunas instituciones para hacer bien su trabajo y males endémicos que crecieron a la par de nuestras vidas como lo son la violencia y la delincuencia. Ahora tenemos la oportunidad de enderezar las cosas y entrar de lleno a una nueva realidad con actitudes novedosas como la "buena voluntad" para sentarse con el oponente y tratar de encontrar solución a los problemas. La Asamblea Legislativa entrante puede ser el punto de encuentro para que las fuerzas políticas busquen una salida viable y positiva a los grandes problemas de la nación. El enfrentamiento o la polarización de las extremas, como dicen algunos, no es el problema, la cuestión es que estos polos no se entiendan unos a otros . Esta es la tarea que tenemos por delante.

* Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com.