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Una nueva oportunidad

E

n un país donde abruman las noticias negativas, el sobreseimiento definitivo a los implicados en el caso CEL-ENEL fue una excelente noticia. Distintas voces, con amplia representatividad y credibilidad en el seno de nuestra sociedad, se pronunciaron haciendo ver que más que un caso delictivo este fue un caso de tinte político impulsado desde las alturas del poder . Y el mensaje que al final quedó es que no se vale ningún tipo de prácticas que huelan a persecución política. Esta fue la razón por la que en los momentos cruciales del "proceso" se formó tan amplia coalición en defensa de la institucionalidad.

Hay que decir que el actual gobierno heredó el caso y desde un principio mostró interés en buscar la mejor salida posible al enredo, lo cual llevó al acuerdo de diciembre en el CIADI, en Washington, y a que el Presidente de la República declarara este sábado, al día siguiente del sobreseimiento definitivo, que CEL cumplirá con la resolución judicial. Desconozco cuál fue la "línea partidaria" --o la línea de alguna línea si es que existe-- en el caso durante el último año, ya que algunos de los voceros en contra de los sobreseídos han sido siempre percibidos con cercanía al partido en el poder, mientras otros parecen más responder a expresidentes.

Pasar la página, eso es lo que ahora requiere el país y la amplia coalición que alzó su voz ante la posibilidad de que se culminara un atropello mayor hacia los implicados, si se llegaba hasta la vista pública. Y realmente se trató de una amplia coalición de convicción democrática que surgió en defensa de la institucionalidad, como sucedió tras el decreto 743, cuando se trató de amarrar las resoluciones de la Sala de lo Constitucional, o cuando se buscó que interviniera acá "la Corte de Managua" --y lo menciono porque transcurridos algunos años desde esas bochornosas acciones siguen los vilipendios hacia la Sala--. Se agradece a los representantes diplomáticos que se pronuncian tanto pública como privadamente en apoyo a nuestra institucionalidad.

Compleja y profunda es la problemática que como nación vivimos. Solventado el caso CEL-ENEL, factor divisivo por naturaleza, el oficialismo debería actuar, como dijo la semana pasada que hará para la elección de magistrados de la Corte Suprema, negociar con la oposición. Negociar sobre la mesa debería, como práctica democrática, ser lo más normal del mundo, siendo a su vez consecuente con la voluntad de los votantes expresada en las urnas. Para eso existen los pesos y contra pesos --"check and balances"-- en el sistema democrático, el cual, como expresó Churchill, podrá ser el peor sistema creado por el hombre con excepción de todos los demás sistemas políticos existentes. Convivir pacíficamente, además, fue a lo que nos comprometimos como sociedad con la firma de los acuerdos de paz.

El Salvador necesita y merece la búsqueda sincera de acuerdos de nación, que faciliten políticas públicas con amplio respaldo para intentar gradualmente ir resolviendo los problemas que más nos afectan a los salvadoreños. Con lograr entendimientos, por básicos que sean en el área de la seguridad pública, las finanzas del Estado e institucionalidad, empezaríamos a caminar mejor, a recuperar la esperanza sobre la desesperanza imperante, que hace que allá donde las necesidades se vuelven más grandes piensen en la opción de emigrar, sin importar los riesgos, casi que como única opción existente.

Alianza para la prosperidad para el Triángulo Norte, Fomilenio II... los proyectos están ahí. Aprovechemos esta nueva oportunidad post caso CEL-ENEL, El Salvador lo requiere.

*Director Editorial de EL DIARIO DE HOY.